Inversión de impacto, el negocio del futuro

Actualmente en el mundo se gestionan activos de inversión de impacto por US$114 billones, de los cuales solo el 9% se concentra en América Latina.

El mundo está cambiando y las empresas lo están haciendo también; estamos frente a la urgencia de nuevas prácticas económicas e industriales, que partan de la innovación y la sostenibilidad para producir un impacto que vaya más allá del bolsillo.

Bajo esta realidad, es claro que el negocio tradicional ya no es suficiente y que las dinámicas empresariales necesitan ser redefinidas. Existe, por ejemplo, una forma diferente de inversión, en donde además de obtener un retorno económico del capital invertido, también es posible provocar cambios en el mundo, generando bienestar en las comunidades y reduciendo los daños ambientales. A este tipo de inversión se le llama “inversión de impacto” y se puede realizar tanto en mercados desarrollados como emergentes, a través de inversionistas individuales, organizaciones, compañías o fondos.

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Para Socialab*, uno de los referentes en innovación social más grandes en Latinoamérica, existen siete razones para invertir en impacto:

1. Se incentiva la generación de empresas con triple impacto, es decir, aquellas que a parte de dar respuesta a una necesidad del mercado, impactan positivamente a las personas y al mundo.

2. Se genera conciencia en el inversionista, respecto a la realidad de las comunidades y al estado del planeta que habita.

3. Se multiplican los índices de acciones con fines sociales y ambientales.

4. Las empresas asumen su papel de agentes de cambio y logran una transformación en su interior que proyectan hacia afuera también.

5. Se logra un retorno financiero transparente.

6. Se generan oportunidades para comunidades en estados vulnerables.

7. Se apoya la innovación tecnológica responsable.

Y es que son muchas las empresas en crecimiento que han diseñado su modelo de negocio basados en la solución de problemáticas sociales y que han podido operar gracias a fondos que apoyan este tipo de iniciativas, empresas que hoy son rentables para sus accionistas y para el mundo:

Algramo, es una empresa chilena cuya idea original fue crear una máquina que dispensara a granel la cantidad que el cliente quisiera comprar, para poder pagar un precio al por mayor por una pequeña cantidad, así las familias pueden ahorrar un 40% aproximadamente en compras de productos de necesidad básica; y hacen reutilización de envase evitando 2 kl de basura al mes por familia, lo cual contribuye a la reducción de huella de carbono.

Cultivando Futuro, es una empresa colombiana que trabaja a través de una plataforma de información y agronegocios coordinando la industria agrícola y aportando información clave a productores, organizaciones y compradores, para tomar mejores decisiones en sus necesidades de negocio.

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Estos son apenas dos ejemplos de emprendimiento que han basado su negocio en la satisfacción de las necesidades colectivas y que han recibido el apoyo suficiente para crecer, pero ¿qué pasaría entonces si además de fondos y convocatorias que entregan capital semilla y acompañamiento a emprendedores, este tipo de empresas tuvieran más oportunidades de recibir inversión?

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Para Matías Rojas, uno de los fundadores de Socialab, “mientras más crezcan los índices de inversión de impacto, más posibilidades de innovación social habrá. Actualmente en el mundo se gestionan activos de inversión de impacto por 114 billones de dólares, de los cuales solo el 9% se concentra en América Latina y el Caribe, aunque para los próximos años, el 65% de estos fondos planean incrementar su participación en esta parte del continente americano. En ese sentido, los empresarios colombianos deberían invertir más en este tipo de proyectos, pues estamos hablando de una gran oportunidad para construir una nueva economía empresarial más humana y que genere valor de manera equitativa y responsable”.

*Es la red de innovadores más grande de Latinoamérica. Trabajan con las empresas para ampliar el impacto y la eficiencia de su estrategia de sostenibilidad e innovación, identificando ideas de emprendimiento sostenibles y escalables, que resuelvan problemáticas sociales, a través de convocatorias masivas de innovación abierta.

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