La discusión acerca de la mentada neutralidad tecnológica suele acentuarse cuando hay elecciones presidenciales en cualquier país. Hace un tiempo me llamó la atención lo equivocado que estamos cuando pretendemos pedirle a un gobierno neutralidad tecnológica. Según un artículo sacado de Codigolibre, la conclusión es contundente: el Estado no puede ni debe ser neutral en materia tecnológica.







