‘Girl power’: Casos reales de mujeres que se destacan en tecnología

Todo un cambio de paradigma viene con los Millennials, las TIC y las nuevas formas de trabajo, donde la mujer va haciéndose lugar y buscando ser referente.

Algunos sondeos revelan que la presencia femenina escasea en la escena académica y laboral orientada a tecnología. Concretamente, las cifras expresan que las mujeres representan, en promedio, entre el 10% y el 20% de los empleados y estudiantes de empresas y carreras informáticas.

El panorama se confirmaría si se observa la matrícula en Ciencias de la Computación de la UBA (Universidad de Buenos Aires): allí las mujeres llegaron a ser el 75% del alumnado en los años 70, pero luego la proporción decreció hasta ubicarse en el 11% actual.

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La elección de carreras TIC comenzó a pasar de más del 35% en 1985 a menos del 20% en 2010, según indicó Carolina Hadad, programadora y miembro de Chicas en Tecnología, una organización que se propone disminuir la brecha de género en tecnología.

Sin embargo, en la UTN (Universidad Tecnológica Nacional), ven una evolución positiva: “En 2007 ingresaba un 12% de chicas. En 2016 ingresó un 19%”, detalló Andrés Bursztyn, director de Ingeniería en Sistemas.

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Este fenómeno también tiene eco a nivel internacional. En países como Estados Unidos y España, a la vanguardia de la tecnología, también se identifican tendencias similares donde la participación femenina no es tan preponderante.

Lejos de los estereotipos y las miradas estadísticas, existen los casos reales de mujeres que se destacan dentro del mundo IT.

¿Cómo lo viven quienes reconocieron el adn TIC y ocupan hoy este mundo con –hasta el momento – mayoría masculina?

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María de la Puerta Echeverría (27 años) estudió Ingeniería Informática y se desempeña en el equipo de Data en Tienda Nube y recuerda: “Siempre fui una apasionada de Internet y de la tecnología, me encantaba la matemática y estudié en el ITBA, donde en la primera clase descubrí que era la única mujer. Fue un proceso difícil porque el background es de gente que fue a colegios técnicos y yo fui a uno más orientado a lo humano, pero soy perseverante y nunca pensé en abandonar. Cuando terminé la carrera ya había muchas más mujeres. Cuando entré a Tienda Nube les dije que no tenía muy claro qué quería hacer y me contestaron que buscaban gente talentosa y flexible. Me dieron la posibilidad de explorar lo que me interesaba y después concentrarme en lo que más me gustara”.

En otra época, que un aspirante dijera en una entrevista que “no tenía muy claro qué hacer”, hubiera sido razón suficiente para no tomarlo. Y tal vez, más allá de explicar los cargos, quizás sea esta idea de que el talento y la flexibilidad hoy son lo más importante, lo que le cuesta entender a los padres y a las generaciones no tan jóvenes. Todo un cambio de paradigma viene con los Millennials, las IT y las nuevas formas de trabajo, donde la mujer va haciéndose lugar y buscando ser referente.

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Todo un cambio de paradigma viene con los Millennials, las TIC y las nuevas formas de trabajo, donde la mujer va haciéndose lugar y buscando ser referente.

Marisol de la Vega (30 años), UX Designer en Tienda Nube, dice: “Cuando digo que estudié ingeniería informática la gente se sorprende y muchos me dicen ‘¡No te veía en eso!’. Por eso me gusta mucho seguir a mujeres que están en tecnología, porque de a poco va dejando de ser raro y estereotipado”.

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Sol Romeo (29 años) es Chief Marketing Officer en Doppler. Romeo estudió Comunicación Social y Periodismo en la Universidad Nacional de La Plata y luego de dar sus primeros pasos profesionales como periodista, siempre se desempeñó en compañías y proyectos vinculados a tecnología. “Me pasó de estar al frente del equipo de Marketing de Doppler por primera vez a mis 23 años, siendo mujer, desde Mar del Plata, trabajando para el mercado de Latinoamérica y España. ¿Existieron días que no fueron fáciles? por supuesto. Pero no me arrepiento, de hecho, creo que me formaron como persona y me hicieron crecer muchísimo. Me ha tocado sentarme en reuniones con solo hombres y todos con mínimo 10 años más que yo, a veces me sigue pasando. Muchas veces como mujer en una industria “de hombres” te toca hacer un doble esfuerzo para que tu opinión sea escuchada, pero si vos creés que tu idea u opinión vale la pena (y deberías creerlo) vas a hacer lo necesario para que te escuchen, pero no por una cuestión de ego, sino por priorizar el proyecto en el que estás, por verdaderamente sentís que tu aporte va a sumar. ¿Sería mejor que no tengas que hacer ese esfuerzo? ¿Sería mejor que te escuchen solo por estar en la reunión? Quizás sí. Asumo que debemos trabajar en lo que depende de nosotros”.

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Escuchar las voces de casos reales es una manera no solo de conocer cómo se sienten y se desempeñan quienes sortearon el contexto, sino que fundamentalmente es una manera de inspirar a otras mujeres a seguir su vocación.

¿Tenemos desafíos por delante? Sí, son múltiples y constantes. Apoyar desde la adolescencia para incentivar a los jóvenes a seguir su vocación, acompañar desde la evolución de instituciones educativas en todas las etapas y completar el circuito con empresas y emprendimientos que incentiven la inserción de la mujer en estos espacios.

¿Se puede? Contamos con estos testimonios para demostrarlo.

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