Cinco retos que enfrentan las mujeres en tecnología en Colombia (y cómo los superan)

Si para cualquier persona decidirse por el camino del emprendimiento es difícil, para las mujeres lo es aún más.

Los negocios de tecnología y empresas de Internet están en su mejor momento gracias al auge de las redes sociales, la democratización de la web, la globalización y la constante conexión e información a las que las personas tienen acceso. Ya son muchos los negocios en Internet o emprendimientos de tecnología alrededor del mundo y es una industria que se ha vuelto altamente competitiva, donde la innovación junto a la viralización, son fundamentales para asegurar el éxito de una empresa.

En Colombia, son varios los emprendedores que le han apostado a los negocios en Internet y de tecnología y muchos de estos han sido fundados o dirigidos por mujeres que han visto el emprendimiento en estas áreas como una buena oportunidad.  Sin embargo, si para cualquier persona decidirse por el camino del emprendimiento es difícil, por los retos que conlleva y por la apuesta y los riesgos que se tienen que asumir, para las mujeres lo es aún más. Estos son los cinco retos más grandes que enfrentan las mujeres en la industria de tecnología en Colombia y cómo están trabajando para superarlos:

1. Reciben más cuestionamientos al dar el salto

Aunque está demostrado que tanto hombres como mujeres están en capacidad de crear su propia empresa y tener éxito con esta, para las mujeres sigue siendo más difícil luchar contra los cuestionamientos de la sociedad al dar el salto de ser empleado a ser emprendedor. Catalina Jaramillo, decidió fundar Viajala.com.co, un metabuscador de vuelos para Latinoamérica, luego de tener cargos directivos por años. Catalina y su esposo Thomas, identificaron una oportunidad de negocio cuando se dieron cuenta que no había un sitio que reuniera todas las ofertas de vuelos de aerolíneas y agencias en Latinoamérica.

(Lee: Más mujeres en tecnología: Startup Weekend y el empoderamiento femenino en Medellín)

Sin embargo, dar este paso fue más difícil para ella que para él: “Al inicio del emprendimiento, mi esposo era el único empleado de tiempo completo de Viajala, y yo lo apoyaba en mi tiempo libre. Fueron pocas personas las que cuestionaron su decisión de ser emprendedor, pero cuando yo decidí renunciar a mi empleo para dedicarme completamente a la startup, la gente me cuestionaba mucho.  Mi jefe, por ejemplo, no entendía porque dejaba un cargo como el mío por irme a algo de “geeks”. Decía que no era mí fuerte”, asegura.

Catalina dice que la mejor forma de manejar esta situación, es nunca dudar de las capacidades propias. Si se da espacio al auto cuestionamiento, se pueden cometer errores graves que afectarán a la empresa. “Mantener la seguridad en uno mismo es clave. En mi caso, me concentré en dar el paso y hacer la transición de empleada a empresaria lo mejor posible. También me enfoque en nutrir las relaciones con los familiares, amigos y colegas que creyeron en mí y me daban apoyo en el proceso, en vez de pensar en lo que podría salir mal”.

Mujeres
Catalina Jaramillo, cofundadora de Viajala.

2. Aún son vistas como el sexo débil

No es un secreto para nadie que en Colombia el machismo aún sigue latente, y aunque las cosas están cambiando y mejorando, las mujeres en muchas industrias aún siguen siendo vistas como el sexo débil, en especial en tecnología, un sector liderado en su mayoría por hombres. Para Andrea Jaramillo, cofundadora de Fractal, una empresa dedicada a crear experiencias usando realidad virtual y aumentada, intentar cambiar la percepción de varios de sus clientes acerca de sus capacidades ha sido todo un reto: “En esta industria muchas conversaciones son con tintes de desconfianza y escepticismo si eres mujer. En una ocasión un cliente me dijo que él no trabajaba con mujeres, y menos jóvenes, pues “no eran suficientes”asegura la joven empresaria egresada de EAFIT.

(Lee: Paola Mata, una latina desarrollando para Buzzfeed: La perseverancia es clave)

Sin embargo, esto fue visto por Andrea como una oportunidad de crecimiento y no como una amenazaTenía dos opciones, enojarme o responder de buena forma y presentarle lo que hacemos, demostrándole que le iba a ofrecer un servicio de calidad, sin importar mi género. Al final, terminamos logrando una buena relación laboral, dejando de lado los prejuicios que teníamos.” afirma.

3. Hay pocas apuestas por empresas regionales

Adicional a tener que demostrar sus capacidades y vender el producto venciendo los obstáculos que puede interponer el machismo, ambas empresarias afirman que iniciar un emprendimiento en Colombia es complicado, porque aunque lo ideal es empezar a crecer en el mercado nacional, muchos clientes potenciales aún lo piensan dos veces antes de asumir riesgos con emprendimientos locales de tecnología.

“Cuando iniciamos Viajala en el 2013, el modelo de performance era relativamente nuevo, en esa época las aerolíneas y agencias de viajes todavía no acostumbraban a trabajar con el modelo CPC (Costo por clic). Era complicado convencer a las aerolíneas o agencias de viajes a pautar en Viajala ya que no teníamos suficiente usuarios, pero atraer usuarios sin inventario era difícil”, afirma Catalina Jaramillo.

(Lee: Johanna Mantilla de Twilio: Para desarrollar, todo lo que hace falta es curiosidad)

Aunque fue un reto difícil de superar, la empresaria afirma que la perseverancia fue clave, así como un buen trabajo de networking y ser parte de la aceleradora Wayra y de iniciativas como Start-Up Chile, las cuales le dieron al emprendimiento una inyección de capital importante, visibilidad y estabilidad, lo que ayudó a generar una percepción positiva por parte los clientes.

4. Encontrar y retener talento femenino es difícil

A nivel mundial, encontrar talento femenino en la industria de tecnología sigue siendo difícil, y lo es más aún a nivel nacional. Son muchas las carreras que están marcadas por fuertes estereotipos, tanto para hombres y para mujeres. En Colombia las carreras de ingeniería de sistemas o enfocadas en desarrollo de software son altamente atractivas para hombres, pero no para las mujeres jóvenes que están en proceso de decidir qué estudiar. Yenny Guarín tiene más de cinco años de experiencia trabajando en empresas de tecnología como analista de requerimientos de software, y confiesa que los ambientes laborales aún se ven bastante marcados.

Mujeres

Yenny ha trabajado tanto para empresas extranjeras como para colombianas y ha notado que son muchas más las mujeres trabajando en empresas de tecnología en el exterior. Sin embargo, siempre hay una gran diferencia en la parte de desarrollo. De un equipo de 20 desarrolladores solo tres son mujeres: “Aunque para los gerentes de recursos humanos es importante adicionar talento femenino a las empresas, muchas veces los directores de los equipos siguen inclinados a creer que los hombres tienen más talento para el desarrollo. Fui testigo de compañeras que querían aprender de desarrollo para direccionar sus carreras en ese sentido, y renunciaban a la idea cuando un director les decía que no tenían el talento  necesario. Es difícil pedir que haya más mujeres en tecnología si no se les anima a intentarlo”.

(Lee: Aydé Soto de SimpleCitizen: Una latina en EE. UU. ayudando a cumplir sueños con tecnología)

Una solución al problema es generar una red de networking con universidades y facultades de ingenierías para poder identificar talento desde temprano y ofrecer oportunidades de crecimiento y aprendizaje como por ejemplo prácticas profesionales. Así no solo se puede identificar talento femenino sino que se puede participar de manera proactiva en su crecimiento profesional para impulsar al mercado en general.   

5. Faltan más ejemplos a seguir

Aunque aún faltan más casos conocidos de empresarias exitosas en la industria de la tecnología en Colombia, lo importante es empezar a promover las carreras de ingeniería y el emprendimiento como una buena oportunidad para las mujeres en el país. “En Viajala intentamos participar activamente en charlas de emprendimiento, y siempre que voy mi meta es motivar a estudiantes y emprendedoras. Varias mujeres me contactan directamente para aprender más de mi experiencia y para pedirme consejos. Es muy esperanzador y me enorgullece que ser un ejemplo para ellas”, apunta Catalina Jaramillo.

Para Andrea de Fractal, la clave para motivar a las mujeres colombianas a involucrarse en esta industria, es compartir experiencias y brindarse apoyo constante unas a otras, para que sea un gremio más lleno de posibilidades para el género femenino. “Mi consejo para otras mujeres que buscan trabajar en tecnología y emprendimiento es que hagan todo con la mejor actitud y con compromiso.” Esto es debido en mayor medida a que muchos profesionales en el sector no tienen una educación relacionada con los trabajos que desempeñan. Algunos temas en tecnología e Internet son tan nuevos, que muchos profesionales en la industria son considerados expertos más por su experiencia y su pasión, que por sus títulos. Para ellos, ha sido una cuestión de actitud, esfuerzo y perseverancia.