Aydé Soto de SimpleCitizen: Una latina en EE. UU. ayudando a cumplir sueños con tecnología

Esta desarrolladora mexicana cambió la seguridad y la estabilidad de un trabajo en una empresa reconocida por el riesgo de emprender. Y no se arrepiente.

Aydé Soto es mexicana, nació en Monterrey y estudió informática persiguiendo el gusto por las ciencias exactas. Desde la universidad comenzó a soñar con proyectos en los que pudiera implementar soluciones para las personas y con pasión y entusiasmo lo terminó logrando desde el lado del emprendimiento.

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Al principio hizo un poco de todo. Sus primeros pasos los dio en Sun Microsystem trabajando en hardware; Tecnet y NORISE donde desempeñó varios cargos (desde presupuestos hasta implementación de sitios de Internet); y British American Tobacco donde desarrolló software. Por razones personales migró a Utah (EE. UU.) y se encontró de frente con un problema que suelen vivir muchas personas: gestionar y conseguir los documentos para poder trabajar.

“Resolver la Green Card -la Tarjeta de residencia permanente en Estados Unidos- fue muy frustrante para mí, era nueva en el país y tenía que hacerlo todo yo. Encontré a unos muchachos que tenían la misma idea de hacer un website con todos los pasos para que la gente no tuviera que pagar un abogado de inmigración para resolver cosas que pueden hacer ellos”, explica Aydé.

El vaivén entre oficinas y abogados de inmigración y los inconvenientes que tuvo con el inglés le hicieron pensar en la oportunidad de ofrecerle a los migrantes apoyo y guía en el tortuoso camino del papeleo. “Ya es bastante lo que sufre la gente al venir de lejos para además sentirse frustrada por llenar papeles y requisitos. Resulta muy doloroso si además no saben inglés, porque todos los formularios están en ese idioma. No quiero que nadie más tenga que sufrir eso”, agrega.

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Así que cuando Sam Stoddard le propuso crear SimpleCitizen*, vio una oportunidad de aportar su experiencia en tecnología. La idea llegó justo cuando estaba por firmar un contrato para un trabajo formal en Oracle, pero buscar la solución a un problema que quería resolver la sedujo. Al final cambió la seguridad y la estabilidad de un trabajo en una empresa reconocida por el riesgo de emprender. Y no se arrepiente.

Brady Stoddard, Aydé Soto y Sam Stoddard.

Junto con el diseñador gráfico Brady Stoddard terminaron conformando un equipo fundador con una misma idea: ofrecer una ventana a las personas que necesitan tramitar sus papeles en Estados Unidos, sin tener que gastar miles de dólares en asesorías legales. Así de claro. Y para lograr eso tenía, desde su orilla, un medio que describe en una frase contundente:

“Programar es como hacer magia. Puedes construir mundos en tu cerebro…”

La experiencia de entrar al “cuarto de máquinas” del emprendimiento fue abrumadora, no sólo por el nivel de novedad y responsabilidad, sino por la cantidad de roles distintos que es necesario que un fundador asuma. Tomen nota emprendedores, al fin y al cabo, de eso se trata esto: “Hemos tenido que aprender todo en el camino, desde cómo hacer el ‘pitch’ de tu compañía, hasta cómo levantar inversión y resolver el software, y lo hemos hecho como equipo. Nunca se acaba el trabajo, siempre hay algo nuevo que puedes hacer. Es abrumador, pero lo vale al final del día, es increíble”.

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Ahora, el equipo de SimpleCitizen está enfocado en cambiar la desconfianza entendible de muchos de los que suelen perseguir el ‘sueño americano’ y no ven la luz al final del día: “Nuestro mayor reto es darnos a conocer, lograr que los usuarios confíen en nosotros y entiendan el concepto. Que se convenzan de que queremos ayudarles. Creen que somos una página del gobierno y es muy triste no poder ofrecerles las herramientas que tenemos”.

“No puedo creer que estés haciendo esto”

Aydé sabe perfectamente que una mujer latina en Estados Unidos y en una posición ocupada mayoritariamente por hombres, jefe de tecnología, aún suele generar incredulidad. Las personas que tienen algún tiempo en el entorno a veces le dicen cosas como “No puedo creer que estés haciendo eso”.

“Me siento muy privilegiada de decir: ‘Soy latina, soy de México y estoy haciendo esto’. Mucho orgullo poder decir que sí se puede. Las niñas no tienen que estudiar modelaje siempre, si les gusta otra cosa ¡vayan por eso!”

Su deseo es que haya más programas en Latinoamérica que entusiasmen a las niñas por la tecnología que les ayuden a quitarles el prototipo de que es un ámbito masculino para que puedan hacer cosas distintas a las que hicieron sus madres o sus abuelas.

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Para ella es importante que las grandes compañías implementen programas para alentar a los jóvenes a estudiar tecnología, que le den el ejemplo a empresas más pequeñas y a los estudiantes la oportunidad de vivir la experiencia. “Sería la manera ideal de hacerlo”, dice.

Y les da un consejo imperdible en primera persona:

“Me gustaría decirle a las niñas que no limiten sus opciones, que vayan por lo que quieren, por lo que les apasiona, porque la pasión es lo que les va a garantizar el éxito. En la tecnología es donde está la mayor fuente de empleos, así que no piensen que no van a poder, si en su localidad no hay lo que buscan, muévanse de ahí. Aprender a programar, aunque sea a un nivel básico, ayuda a tu lógica, a resolver los problemas de cada día. Crear cosas nuevas les va a gustar”.

No hay duda que América Latina cuenta con excelentes desarrolladores que tienen ganas de hacer cosas nuevas y crecer. Muchos miran a Estados Unidos como la meta o el requisito para el éxito pero Aydé, incluso desde su experiencia, piensa que hay otras posibilidades: “Hay muchas oportunidades en los países de América Latina de hacer cosas importantes. Si quieres ser grande, puedes ser grande en tu país. Puedes honrarlo quedándote para hacer algo grande. Si quieres echarle ganas, le vas a echar ganas en donde estés. Yo siento mucha melancolía de no estar en México”.

*Ha levantado US$820 mil en tres rondas por parte de 10 inversores entre los que se destaca Y Combinator.

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