Menos emprendimiento. Más innovación tecnológica

innovación tecnológica
Cuando hablamos de tecnología e innovación, el espíritu emprendedor por sí solo no es suficiente. Necesita algo más. El emprendimiento es un medio, no un fin. La innovación en tecnología debe venir primero.

[Agradecemos a Alex Torrenegra por compartir su post con los lectores de Pulsosocial]

En términos de su economía, Colombia todavía se encuentra en la era pre-industrial. En aquel tiempo, la mayor parte del valor del trabajo de la población venía de la explotación de la tierra. La revolución industrial cambió eso para muchas naciones, pero no para la nuestra. Nuestra economía todavía depende de la explotación de nuestros recursos naturales. Esto debe cambiar. Colombia solo mejorará su estatus en la escena mundial si podemos pasar a ser una economía que depende de lo que su gente tiene en la cabeza en vez de depender de lo que hay debajo de sus zapatos. Debemos convertirnos en una economía de servicios. Para conseguirlo, es necesario innovar y hacerlo a escala global.

Colombia solo mejorará su estatus en la escena mundial si podemos pasar a ser una economía que depende de lo que su gente tiene en la cabeza en vez de depender de lo que hay debajo de sus zapatos.

(Lee: Así es como el software podría mantener el posconflicto en Colombia)

McDonald’s de la Calle Jiménez con Carrera 7ma en Bogotá, frente al cual pasaba yo todas las mañanas camino a clase. Foto de Edgar Zuniga Jr.

Como la mayoría de los niños colombianos, crecí como consumidor. Me enseñaron que las cosas hechas en el país eran de mala calidad y que lo bueno venía del exterior. Durante años, vi gente a mi alrededor consumiendo marcas extranjeras todos los días: películas, autos, ropa, electrodomésticos, alimentos, música. Desafortunadamente, no aprendí cómo crear cosas para que otros las consumieran. Y con razón. ¿Para qué molestarse en crear algo en Colombia cuando en el exterior lo hacen mejor? Romper ese paradigma no fue fácil. Me tomó varios años darme cuenta de que podía ser innovador y muchos más para llegar a innovar realmente en algo.

Afortunadamente, los jóvenes de hoy tienen más de donde sacar inspiración. El gobierno está invirtiendo bastante en promover el espíritu emprendedor en el área de la tecnología. Sin embargo, se centra más en el emprendimientoy no lo suficiente en el aspecto tecnológico. Esto es un problema, no solo porque Colombia tiene ya un gran espíritu emprendedor, sino porque a las economías más emprendedoras del mundo no les está yendo tan bien. Uganda es el país más emprendedor del mundo, con un 28,1% de empresarios entre su población. Lo siguen Tailandia, con 16,7%, y Brasil, con 13,8%. Cuando hablamos de tecnología e innovación, el espíritu emprendedor por sí solo no es suficiente. Necesita algo más. El emprendimiento es un medio, no un fin. La innovación en tecnología debe venir primero. El emprendimiento permite maximizar el impacto de la innovación en tecnología. Me hice empresario a los catorce años, no porque deseara ser empresario, sino porque quería una computadora. Quería tener acceso a la tecnología. El emprendimiento, para mí, era un medio para alcanzar un fin. Desde entonces, cada peso que he ganado lo he reinvertido en tecnología. Thomas Alva Edison dijo alguna vez: “mi propósito principal en la vida es ganar suficiente dinero para crear cada vez más invenciones”. El éxito empresarial y económico de Silicon Valley, Corea del Sur e Israel comenzó con una educación centrada en la tecnología y la innovación. Pero ese es un plan a largo plazo. Silicon Valley comenzó en 1938, el Milagro en el río Han lo hizo en 1960 y la Startup Nation empezó con Technion en 1912.

Convertirse en una economía basada en los recursos intelectuales de su población, si bien no es imposible, tampoco será fácil. Estos son algunos de los primeros pasos que debemos dar:

1. Primero, pensemos en términos globales.

La innovación centrada en las particularidades locales rara vez puede llevarse a otros lugares del planeta. Las manifestaciones más reconocidas de la tecnología, ya sean aplicaciones, equipos de hardware, transportes, etc., son iguales en todo el mundo. Las innovaciones con un enfoque local se ven condenadas generalmente a perder la carrera contra aquellas que tienen un alcance global. Piensen en Despegar.com, una empresa dedicada al mercado latinoamericano, en comparación con Booking.com, abierta al mercado mundial. Algo similar ocurre entre Uber y los servicios de taxi convencionales. La economía de escala tiene mucho que ver: El trabajo de un ingeniero que desarrolla una aplicación para taxis local afectará, máximo, a 50 millones de colombianos. El trabajo de un ingeniero que trabaja para Uber afectará a más de mil millones de personas. La innovación local puede llegar a funcionar, como es el caso de Viva Real, una compañía en la que invertimos con Zapata Torrenegra Labs. Pero no es así la mayoría de las veces. Afortunadamente, esto está cambiando. Hay compañías como Torre y Senseta que están creando tecnología con un enfoque global desde Colombia.

(Lee: De Bunny Inc. a Torre: Siete lecciones del ‘rebranding’ en la compañía de Alex Torrenegra)

Hackathon de Torre, en Bogotá, en el momento en el que se anuncian los ganadores. La mayoría de los equipos crearon innovaciones de nivel global. Foto: Cristian Niño.

No hay excusa para no pensar en una escala global. De hecho, hoy es más fácil que un colombiano funde una compañía y comience a recibir pagos con tarjeta de crédito desde fuera de Colombia que desde adentro. ¡Casi diez veces más fácil y cien veces más rápido! Debemos dejar de limitar nuestros sueños a las fronteras imaginarias que los próceres de nuestras naciones fijaron durante los últimos 200 años.

2. En segundo lugar, aprovechemos los fracasos.

Hay que cometer muchos errores para lograr hacer algo bien. La innovación en general es similar a la investigación científica en un laboratorio: hay que experimentar con centenares de combinaciones químicas antes de conseguir una innovación que tenga potencial para su aplicación. Es necesario repetir el ciclo una y otra vez hasta encontrar la que funciona. La innovación depende de la capacidad de cometer errores y aprender de ellos sistemáticamente. Nuestra cultura desprecia el fracaso, mientras que otras lo respetan. Debemos recordar que por cada compañía exitosa que entra en el mercado colombiano, ya sea Uber, Toyota o Coca-Cola, ha habido centenares de otras que lo han intentado y han fallado. Como consumidores en Colombia, solamente vemos los éxitos. La innovación no es fácil.

3. Por último, dejemos de culpar a los demás.

Dejemos de culpar al gobierno. La economía global en la que vivimos hoy nos permite hacer negocios desde donde sea y con quien sea. Si no estás de acuerdo con las políticas de tu gobierno, haz negocios desde otra parte. Entre menos se involucre el gobierno, mejor. Luego, dejemos de culpar a las universidades. Las universidades forman profesionales para suplir la demanda de las empresas locales. Además, la mejor educación se encuentra actualmente en Internet. ¿Deseas aprender del principal experto en un tema particular? Búscalo en Internet. Allí encontrarás todo lo que necesitas saber. Puedes incluso encontrar algunos expertos dispuestos a servirte de mentores.

Niños de las zonas más apartadas del país reciben computadoras con acceso a Internet. Las usarán para consumir o para crear? Foto del Ministerio TIC Colombia.

¿Sabes a quién hay que culpar? A cada. Uno. De. Nosotros. Punto. No creemos ser lo suficientemente buenos, pero lo somos. No hay que ser un genio, solo hay que tener una inteligencia un tanto por encima de la media. ¿Y, adivina qué? El 50% de los seres humanos está por encima de la media. El mundo está a tu alcance. Deja de consumir. Empieza a crear. Piensa en grande. Conviértete en una eminencia en algo. Deja de sentirte como un ciudadano de segunda clase en el mundo. Puedes creer que lo que hagas cambiará la historia, o no. Creas lo que creas, terminarás por darte la razón.