Bluesmart Black Edition, una gran lección para emprender en hardware

Bluesmart Black Edition
PulsoSocial llegó hasta las oficinas de Bluesmart en EE. UU. para conocer de la voz de su cofundador y CEO, Diego Saez­-Gil, la nueva apuesta de la compañía.

No hay duda que la primera maleta inteligente del mundo creada por latinoamericanos está conquistando a los viajeros. Reconocida como una de las cuatro mejores en los Business Travel Awards 2016, “validada” por el Museo de Arte Moderno de Nueva York y con más de 20 mil unidades vendidas desde su entrada en el mercado, Bluesmart es la prueba feaciente de que emprender en hardware de forma exitosa es posible.

Black Edition, la nueva apuesta

Diego, ¿de qué se trata este nuevo lanzamiento? “The Black Edition es una edición especial premium de nuestro producto muy exitoso en el mercado, la maleta con la que buscamos satisfacer las necesidades de los viajeros frecuentes más demandantes en cuanto a diseño y calidad de materiales. Identificamos que había un segmento de nuestros clientes al que le encantó la tecnología y la innovación que nuestro producto traía, pero que al mismo tiempo tiene una vara muy alta respecto a diseño, calidad de materiales y terminaciones. La intención de este producto es satisfacer a ese viajero pro y pensamos que si logramos satisfacer al viajero más demandante podemos satisfacer todo el mercado. Todos los materiales de esta edición limitada son de la calidad más alta posible, es toda negra, y además introduce el nuevo diseño de marca. Además, estamos lazando en asocio con el museo de arte moderno de Nueva York, que es una gran validación del diseño de producto, así que ellos van a ser el primer retailer en tenerlas exclusivamente en Nueva York a partir de junio”.


(Lee: ¿Por qué el MoMa de Nueva York incluyó a Bluesmart en su colección de diseño?)

¿Que los llevó a lanzar este producto ahora?

“La industria de viajes tiene dos picos, el verano del norte que es julio y agosto y el verano del sur que es diciembre y enero y por eso queríamos lanzarlo ahora. ¿Y por qué lanzar este producto? El año pasado lanzamos nuestro primer producto, la Bluesmart One, aprendimos muchísimo y nuestra intención es tener el producto más sofisticado del mercado, ser el BMW o el Audi del mercado, queremos no solo tener la mejor tecnología sino el mejor diseño y la mejor calidad, así que la intención con este producto es dar un paso en esa dirección”.

Bluesmart Black Edition

El impacto del nuevo talento que están sumando al equipo…

“Estamos sumando a los fundadores de Tumi al consejo asesor. El fundador de Tumi, Charlie Clifford, empezó la compañía en 1975 después de un viaje a Perú donde trabajó en el PeaceCorp, y volvió muy inspirado con la idea de introducir cuero suramericano a las maletas, su innovación en ese momento. Con esa idea original logró crear la marca más icónica de viajes de Estados Unidos, una compañía de varios millones de dólares, y 40 años más tarde todavía sigue siendo una compañía que crea grandes productos y una marca muy admirada”.

(Lee: Bluesmart abrirá centro de desarrollo de tecnología en Argentina, su país de origen)

Charlie Clifford, un maestro para Bluesmart

“Para nosotros siempre fue como uno de los héroes de la industria y cuando lo conocimos y nos contó las historias de los comienzos fue increíble, era como un “jedi” para nosotros así que desde el comienzo queríamos traerlo como consejero y la intención con él y Larry, que era su socio y presidente ejecutivo en marketing y ventas, es complementar nuestro conocimiento en tecnología con el conocimiento del mundo del luggage. Ellos nos van a ayudar a que nuestros productos sean de clase superior a nivel luggage y también con la entrada al mercado porque conocen el retail y la distribución, y nos van a ayudar a crear una marca global. Así tenemos la identidad tecnológica con la que nacimos como startup ‘tech’ y por otro lado lo complementamos con la parte de la industria tradicional que también necesitamos para tener éxito en este mercado”.

Un poco de la historia emprendedora

“Lanzamos una campaña de crowdfunding en Indiegogo donde el objetivo era US$50 mil y terminamos levantando US$2.2 millones, lo que significó siete mil unidades vendidas a 110 países. A finales de 2015 enviamos todas esas unidades y a tiempo, lo cual es bastante poco común en el mundo del crowdfunding, pero uno de nuestros objetivos era cumplir el compromiso que teníamos con todos esos que nos apoyaron, y no fue fácil hacerlo a muchos países, todos los continentes, fue increíble. Luego entramos al mercado en diciembre y desde entonces al día de hoy hemos vendido y entregado más de 20 mil unidades de nuestro producto con US$6 millones en ingresos en los últimos seis meses, una gran validación de que el mercado quiere este producto. Estuvimos en Y Combinator lo que nos permitió introducirnos en el mundo Silicon Valley y después de eso levantamos una ronda de financiación con venture capitals de aquí. A partir de ahí nos expandimos globalmente, abrimos una oficina bastante grande en Buenos Aires y hoy tenemos una oficina aquí en San Francisco (EE. UU.), una oficina en Hong Kong y una pequeña oficina en Shenzhen (China) donde está nuestras fábricas”.

(Lee: Equipo y enfoque, claves de la exitosa maleta inteligente creada por latinoamericanos)

“Una compañía global desde el día uno y bueno, todavía recién empezando”.

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Parte del equipo fundador de Bluesmart. Diego Saez­-Gil (centro).

El síndrome del ‘second time founder’

Siendo esta tu segunda startup, después de WeHostels (adquirida por StudentUniverse en 2013), ¿sentiste el síndrome del second time founder, de que tenías una expectativa y que tocaba hacerlo mucho mejor que antes?

“Más que hacerlo más exitoso que la vez anterior, sí quería ser más ambicioso esta vez desde el punto de vista de hacer algo más difícil. Por eso nos metimos en hardware, que es bastante más difícil que software, y es algo a lo que le tenía ganas desde hace mucho tiempo, no digo que software no sea difícil, tiene otros desafíos, pero sí quería hacer algo desafiante y un poco ambicioso”.

Una compañía que nació como side project

“Sinceramente, Bluesmart surgió como proyecto, de hecho como un proyecto paralelo. Después de que vendimos WeHostels me quedé trabajando en StudentUniverse y ahí empezó en una conversación de café, como proyecto paralelo, todos los cofundadores estábamos en otras cosas. De ahí todos nos fuimos enamorando de la idea y fue tomando mucha más seriedad y ambición a medida que hablábamos más, pero comenzó como un proyecto entre varias posibles ideas. Y creo que muchas empresas surgen así, como compañía pero como un proyecto. Yo creo que más que emprendedor serial, no es tan bueno ese término, me gusta más doer (hacedor), gente que le gusta hacer cosas, proyectos”. Y cuándo surgió esa conversación?: “La conversación surgió en agosto del 2013”.

“Este proyecto está tomando una tracción increíble y vamos a ir hasta donde se pueda, la idea es hacer cosas y traer cosas nuevas al mundo”.

La máquina del tiempo

Imagina que hay una máquina con la que puedes viajar a 2013 para hablar contigo mismo pero solo durante 20 segundos. ¿Qué te dirías a ti mismo sobre qué cosas no hacer y qué cosas hacer más para hacer tu vida más fácil desarrollando Bluesmart?

“No te digo que hicimos todo bien, cometimos errores pero nos está yendo bien con lo cual tendría miedo de cambiar algo que después cambie todo… Creo que venimos haciendo las cosas bien porque si bien cometimos muchos errores reaccionamos rápido. Es imposible no cometer errores”.

Bluesmart One.
Bluesmart One.

¿Cuál fue el más dramático o el que más te asustó? “Los errores generalmente vienen de acelerar demasiado o no acelerar lo suficiente. Una startup tiene que seguir el momento de “surfear la ola” y saber cuándo acelerar, a veces cometes el error de acelerar demasiado y es prematuro. Creo que en cuanto a contratar, a veces quizás quieres contratar demasiado”.

¿En qué cosas había que acelerar más? “Creo que la campaña de Indiegogo la podríamos haber lanzado antes y eso hubiera hecho quizás ganar más tiempo en ciertas cosas, hubo varías demoras. La fecha original era junio de 2014 y terminamos lanzándola en octubre de 2014 y era porque estábamos muy perfeccionistas pero a veces tú tienes que lanzar”.

¿Por qué no lanzar más rápido?

“Queríamos tener más certeza respecto a la producción, pero resulta que cuatro meses más tarde no teníamos más certezas, teníamos las mismas incertidumbres. Queríamos hablar con tiempo a la prensa, pero resulta que si le escribes dos semanas antes es lo mismo que si le escribes dos meses antes”. ¿Qué hubieras hecho mucho más? “Empujar, somos bastante determinados pero siempre tienes que ir más de prisa, ir a por eso que quieres”.

Prometer más y dar más

“El otro límite es entre ‘Overpromise’ y ‘Underpromise’ (prometer más y prometer menos). Uno quiere prometer y cumplir más pero también al comienzo necesitas prometer más porque necesitas prometer una gran cosa a todos, a los que te han apoyado, a los empleados, entonces siempre es un límite difícil de saber”.

“Me gusta una frase del fundador de Under Armour que dice que les dice a sus empleados: prometan más y den más. En Silicon Valley hay dos filosofías, una es “promete más y resuélvelo” pero el problema es que hay muchas startups que prometen más pero nunca dan y ese es un cortocircuito que no lleva a ningún lado, y más en hardware, donde hay un montón de proyectos de crowdfunding que prometen más y nunca dan. Y la otra sería “promete menos (bajo perfil) y da más” pero el problema es que si vas con bajo perfil no consigues generar la expectación y el momento que necesitas para ser exitoso. Yo creo que uno tiene que prometer más.

“Un emprendedor está siempre prometiendo más, porque está tratando de cambiar el mundo y el mundo es difícil de cambiar”.

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“Había muchas cosas que no sabíamos si es que íbamos a poder hacerlas o no a nivel de tecnología, pero teníamos que poder creer que sí. Si íbamos a donde un experto del mundo del luggage a preguntarle si se podía hacer lo que queríamos hacer todo el mundo nos hubiera dicho que no se podía. De hecho, en la fábrica nos lo dijeron: “You can’t do this”. El solo hecho de poner una tecnología ahí y esperar que esa tecnología resista todos los golpes que tiene que recibir una maleta… Nuestro producto tienen dos piezas, una inferior y una superior, eso nunca se había hecho. Pero las fábricas decían que nunca se hizo así y que siempre se hace de un solo cuerpo…”

“¿Hasta aquí llegamos?”

¿En algún momento pensaste ‘hasta aquí llegamos’?: “Todo el tiempo, no todos los días, pero hay muchas situaciones”. ¿Cuál fue el más impactante? “Cuando tienes que hacer test en la fábrica, hay varias etapas, y en algún momento tienes que mandar una orden para 10.000 componentes que van en una misma placa y si no pasa el test, entonces tienes que tirarlas o devolverlas pero no te van a devolver toda la plata. Por suerte no nos pasó, los test salieron bien. Las cosas que salían mal era como pequeñas modificaciones que podíamos arreglar sobre el camino. En hardware los errores son muy caros, cuestan mucho tiempo, si cometes un error te puede costar seis meses y millones de dólares, costos de repetición, por eso hardware es ‘hard’ (difícil)”.

Emprendedores que comienzan en hardware…

“Yo creo que sí hay un renacimiento del hardware porque hay cosas que han cambiado que lo hacen un poco más accesible. Son varias cosas, primero el crowdfunding; segundo, el prototipado rápido, las impresoras 3D y ciertas maquinas de prototipado que antes eran carísimas y ahora son más accesibles; en Shenzhen hay talleres de prototipado en cada esquina, donde es más fácil hacerlo. Y tercero, el mundo interconectado, hoy tomas un vuelo a Shenzen, allí hay gente a la cual puedes acudir para que te conecte con otra gente y esa ciudad es un hall de manufactura que hace que sea mucho más fácil, incluso diez años atrás no era así. Hay una nueva expectación en el consumidor respecto al nuevo hardware y aunque ciertas barreras de entrada han bajado las barreras para construir una comunidad en hardware siguen siendo altas, sigue siendo difícil. Los desafíos siguen siendo altos”.

Bluesmart Black Edition.

Una oportunidad para reinventar cada objeto que nos rodea

“Yo le diría al emprendedor de hardware que sí se puede y que hay un montón de oportunidades. Por otro lado, creo que hay una buena oportunidad porque el mundo de los teléfonos móviles hizo que todos los fabricantes de chips hagan chips cada vez más pequeños, más baratos y más funcionales, y que haya microcomputadoras que puedan entrar dentro de tu reloj y esto ha generado el Internet de las Cosas donde todos los productos van a tener una computadora adentro. Yo creo que todo se va a volver una computadora, no solo las maletas. Cada equipo, si tiene sentido, será un ordenador conectado a la red. Esa es una oportunidad de reinventar cada objeto que nos rodea, entonces creo que hay una oportunidad grande y barreras más bajas de hacerlo y vale la pena, es un deporte de riesgo, de acción, pero vale la pena”.

[Disclaimer: BlueSmart es una empresa que cuenta con inversión de Socialatom Ventures, creada por Andrés Barreto, también fundador de Pulsosocial]

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