Principales diferencias entre la revolución Fintech y otros disruptores

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La apuesta por la regulación o la colaboración con la industria, hacen del fintech (Finance + Technology) un fenómeno totalmente diferente.

Durante los últimos meses el fenómeno fintech (Finance + Technology) está cobrando protagonismo en países como España -también en Latinoamérica- y, en ocasiones, se le ha comparado con otros sectores que innovaron en su momento.

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Empresas como Uber, Airbnb y Spotify han cambiado la forma en que viajamos, nos vamos de vacaciones, o escuchamos música. Ahora el fintech está cambiando la manera de hacer finanzas. Estas industrias disruptivas comparten aspectos similares pero, sin embargo, la irrupción del fintech conlleva unas características que lo hacen diferenciarse del resto totalmente. Desde Spotcap, plataforma fintech, han detallado las principales diferencias para entender esta revolución.

Apuesta firme por un marco regulatorio que establezca las normas del juego

Las nuevas compañías digitales que están revolucionando el mercado se encuentran en medio de alguna batalla con la regulación. Por ejemplo, Airbnb está constantemente luchando por las diferentes regulaciones en el alquiler de apartamentos y sus impuestos. Por su parte, Uber ha mostrado una notoria lucha contra el proceso regulatorio y, actualmente, destina más presupuesto en lobby que Wal-Mart, Bank of America o Wells Fargo. Nos encontramos ante dos ejemplos regulados a nivel municipal o estatal.

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Si lo comparamos con las startups fintech encontramos una diferencia principal, y es que éstas últimas apuestan por el desarrollo de una regulación concreta para el sector que establezca las normas del juego y permita que la innovación llegue al cliente final. “A falta de una regulación concreta para el sector, las compañías fintech hemos usado el marco regulatorio existente, y su total cumplimiento, para fomentar un modelo de negocio eficaz y sostenible”, asegura Diego Bestard, director general de Spotcap.

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De hecho, muchas empresas fintech están llevando a cabo una auténtica labor de lobby para apostar por la regulación y la asociación con los gobiernos. Hace poco, el primer ministro, David Cameron, daba la bienvenida a un manifiesto Fintech 2020 en el Reino Unido, cuyo objetivo es recaudar hasta US$8.000 millones en el desarrollo del sector de las tecnologías financieras hasta el año 2020. Trabajar codo a codo con los reguladores y cumplir el reglamento da a las startups fintech una gran ventaja competitiva, un alto nivel de legitimidad, además de suponer un fuerte impacto en el mercado. 

Una revolución provocada por una gran crisis

La revolución fintech ha llegado más tarde, pero lo ha hecho acompañada de una gran explosión. Según un reciente informe de CB Insights, en el segundo trimestre de 2015, se ha duplicado la cifra de la financiación global fintech en comparación con el mismo trimestre de 2014. El potencial de la industria es enorme teniendo en cuenta que los servicios financieros supusieron el 9.6% del PIB del Reino Unido en 2013. Otras industrias, como la musical, han experimentado olas de cambios disruptores a lo largo de décadas: desde los CD físicos, a las descargas online, o ahora, la suscripción de pago.

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La revolución fintech tiene un sólo punto de partida: la crisis financiera mundial de 2008. Tras la crisis, los bancos se apresuraron en cumplir los requisitos reglamentarios, sin embargo, no podían seguir funcionando de la manera que lo hacían antes. Recientes investigaciones muestran que los préstamos a pequeñas empresas han caído un 20% desde la crisis.

La aparición de nuevas tecnologías, junto con la desconfianza de los consumidores en los bancos, ha sido la mecha para la explosión del fintech por parte de startups.

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Un modelo de colaboración con la industria

La principal diferencia entre la revolución fintech y otros sectores disruptores radica en que tanto las nuevas compañías como los bancos no están en guerra. Todo lo contrario, de hecho, se necesitan mutuamente. Según datos de una investigación llevada a cabo por Symbid, el 80% de los principales bancos están invirtiendo en nuevas empresas o cerrando alianzas con ellas para incorporar el fintech y sus beneficios a sus servicios. Sin embargo, al tratarse de grandes estructuras, la innovación es lenta y tan sólo un 61% de los bancos (según datos de Infosys-EFMA) cuentan con una estrategia de innovación. Por el contrario, las empresas fintech pueden utilizar el respaldo de un banco para ayudar a construir una sólida base de clientes.

A diferencia de otras industrias, la relación entre las nuevas compañías fintech y la banca supone una victoria para ambas y es clave en el desarrollo del futuro e implantación del fintech en España.