El Silicon Valley mexicano emerge con sangre joven en la cuna del mariachi

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El estado de Jalisco se afianza como un polo de innovación de la mano de varias comunidades tecnológicas donde fluye la sangre joven y el afán de emprender.

Cuna del mariachi y el tequila, el estado de Jalisco se afianza como un polo de innovación en el oeste de México de la mano de varias comunidades tecnológicas donde fluye la sangre joven y el afán de emprender, garantías de futuro para el denominado Silicon Valley mexicano.

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El último ejemplo de este empuje jaliciense fue la celebración el pasado fin de semana en Guadalajara, la capital estatal, del Mexico Drone Festival, el primer festival que acoge el país sobre estos novedosos aparatos que apuntan a cambiar la forma de vida de las sociedades actuales.

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Pero no es el único. Solo este año Jalisco ha albergado el Campus Party México, el Hackatón de periodismo científico e innovación, apoyado por el Banco Interamericano de Desarrollo, o el Startup Weekend World, además de los proyectos tecnológicos impulsados desde el gobierno estatal como la Ciudad Creativa Digital.

“Nos hemos dado cuenta que tenemos la base instalada para hacer grandes cosas y creo que ha sido un acierto el empuje de las comunidades (tecnológicas) como un inicio”, dijo a EFE Mark Gutiérrez, director de Hackers and Founders México.

Gutiérrez explica que los emprendedores de esta región ahora quieren trabajar de manera global con nuevas empresas en su lugar de origen, que solucionen problemas de forma innovadora.

“Los emprendedores han comenzado a detectar que pueden competir en este mundo conectado y a hacerlo desde aquí”, afirma Gutiérrez, y añade que lo importante es “hacer las cosas de manera diferente y no estar a gusto con el ‘statu quo'”.

Hackers and Founders apoya a emprendedores que han logrado crear desde drones y probadoras virtuales de maquillaje, hasta un sistema de videoentrevistas para reclutamiento de personal en los grandes corporativos.

Desde hace unos cinco años los jóvenes se han encontrado unos a otros en Jalisco para conformar al menos 40 comunidades tecnológicas que les permitan ayudarse e impulsar sus propios emprendimientos con un modelo de negocio sustentable.

“Necesitas asociarte con algunas personas para empezar a crear más conocimiento y para hacer que se distribuya más rápido”, relata Gutiérrez, al recordar que estas comunidades tecnológicas han sido la base de grandes empresas como Apple en Estados Unidos y son fundamentales para el crecimiento de los países latinoamericanos.

Y es que todos estos jóvenes han crecido rodeados de empresas electrónicas como Motorola, Kodak, Intel o IBM, que llegaron a Jalisco desde los años de 1980 y generaron la base para el desarrollo tecnológico.

Un verdadero caldo de cultivo para un ejército de ingenieros, diseñadores o desarrolladores ávidos de crear y vender sus propios productos con o sin esas empresas trasnacionales.

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Meses atrás líderes de esos colectivos tecnológicos se unieron para formar Meetroopers, una red que busca crear nuevas empresas y fomentar emprendimientos sociales, que tiene entre sus aliados estratégicos al Gobierno de Jalisco y a Google Developer Groups (GDGs) Guadalajara.

Diana Rodríguez, presidenta de Meetroopers, explica que esta red de comunidades que reúne a unas 5.000 personas, es algo parecido a los clusters de las grandes empresas electrónicas, pero impulsado desde la sociedad civil.

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“Somos personas que queremos cambiar las cosas en nuestro país y sabemos que con la unión entre nosotros puede pasar y, sobre todo, queremos proponer cómo puede pasar”, afirma.

Y además de las empresas rentables estos jóvenes buscan generar algún beneficio social mediante el uso de la tecnología, ya sea filtrando agua de lluvia para ayudar a la autogestión de agua potable en colonias pobres o creando prótesis a bajo costo para quienes carecen de una pierna.

Esto solo es posible con la sinergia que ya han creado y que les permite conectarse y colaborar de acuerdo a sus necesidades, explica Rodríguez.

Para Carlos Calderón, fundador de Change Makers, una comunidad universitaria, el emprendimiento social ha tenido éxito porque conjuga la innovación, la empresa y el beneficio para la población.

Estos proyectos se convierten en un agente de cambio no solo para la sociedad sino para los mismos jóvenes, quienes logran “romper esos paradigmas” y “satisfacer las necesidades de las personas” más allá de la retribución económica.

“Mucha gente no está satisfecha con lo que está haciendo. El emprendimiento es una forma de ir encontrando sentido y de encontrar eso que quieren hacer con sus habilidades, conocimientos y su experiencia”, concluye Calderón, de 22 años de edad.

Otros colectivos de Meetroopers son Bitcoin Guadalajara, que enseña a sus participantes acerca de la famosa moneda virtual y las diferentes cryptodivisas que existen, o Fuckup Nights, en la que sus miembros narran los emprendimientos en que han fracasado para sacar un aprendizaje de ello. EFE

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