Ecosistema ‘tech’ latinoamericano: Una mirada al año que acaba y previsiones para 2016

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"El 'TechnoLatino' está aceptando la realidad de que no es una prolongación de Silicon Valley", dice Juan Pablo Cappello sobre el ecosistema regional.

“Yo sigo en Pie”

Con la culminación del año 2015 cada vez más cerca, deberíamos celebrar el hecho de que el ecosistema tecnológico de América Latina (también conocido como ‘TechnoLatino’) nunca antes había tenido un nivel de solidez e independencia tan alto como el que posee a día de hoy; pero, al mismo tiempo, aceptar que el TechnhoLatino nunca antes había estado tan lejos del radar de Silicon Valley. Mientras brindamos por la finalización del año en curso, deberíamos alzar nuestras copas y cantar al son de Elton John: “I am still standing” (Yo Sigo en Pie).

El Technolatino y el Bitcoin (BTC) han seguido caminos paralelos en los últimos años. El 2013 y el 2014 fueron los años de las “grandes expectativas”. A finales del 2013, el BTC cotizo por un breve periodo a $1,100 y se rumoreaba que el BTC iba a transformar el mundo de las finanzas. El 2014 culminó con múltiples compañías de tecnología de América Latina preparadas para realizar su oferta pública de acciones, y con el surgimiento de varios “unicornios” (compañías tecnológicas valoradas en más de $1 billón) procedentes de la región, los cuales generarían atención sustancial por parte de Silicon Valley y los mercados de capital internacionales.

“El ‘TechnoLatino’ subsistió durante el 2015 gracias a la financiación de inversionistas y fondos locales”.

En el año 2015, el ecosistema de tecnología de América Latina decepcionó las salvajes expectativas impuestas por los discípulos de Silicon Valley, pero ganó credibilidad al mantenerse en curso y sobrevivir el paso del tiempo. Al igual que el BTC, el cual pasó la mayor parte del año 2015 cotizando a la delusoria suma de $200 a $300 por BTC, el TechnoLatino subsistió durante el 2015 gracias a la financiación de inversionistas y fondos locales. De manera ocasional, el TechnoLatino capturo el interés de fondos internacionales con base en Europa o Silicon Valley en proporciones semejantes.  

Globant fue la única compañía tecnológica de América Latina que logro completar su salida a bolsa durante el año 2015. El 2015 no trajo ningún nuevo “unicornio”  proveniente de América Latina. Sin embargo, el ascenso de la industria del “venture capital” en México, con 500 luchadores, LIV Capital y Angel Ventures liderando el camino; el compromiso permanente de fondos regionales como NXTP, Kaszek Ventures, Wayra y Nazca Ventures; la perseverancia de inversores enfocados en el mercado brasileño como Monashees, Tigre y Atomico; y el hecho de que compañías locales como 99Taxis, Restorando y Taringa hayan cerrado subsiguientes rondas de financiación, demuestra la fuerza y el poder de permanencia del TechnoLatino.

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Por supuesto que se han dado casos excepcionales como la ronda de financiación de $17.5 millones concluida a finales de 2014 por la compañía argentina Avenida.com (el equivalente a Amazon en Argentina) o la ronda de $100 millones concluida por Letgo, fundada por el argentino Alec Oxenford (quien fue a su vez cofundador de OLX) la cual tiene su base en Barcelona. A pesar de lo anterior, los titulares del 2015 para el ecosistema tecnológico de Latinoamérica fueron mas bien sobre “goles y no golazos de media cancha” (o para los amantes del futbol americano, fueron más bien “base hits” y no tanto “home runs”).

¿Que nos espera durante el 2016?

  • El crecimiento de los “Company Builders” en América Latina.

El éxito de la company builder argentina Quasar con Avenida y la reciente adquisición de Nazca Ventures por parte de la suizo/alemana Mountain Partners demuestra que el ‘Company Building’ continuará siendo una tendencia importante en América Latina. El concepto de company builder en este contexto se refiere simplemente a la decisión por parte de los inversionistas de crear sus propias compañías en vez de invertir la misma o una suma mayor de dinero en la empresa de un tercero. De hecho, por la misma suma de $250,000 a $500,000 el inversionista puede contratar a su propio equipo para desarrollar el prototipo/beta del producto. Las principales diferencias con respecto a una inversión en una compañía ajena son que el inversionista (i) termina siendo el dueño del 80 al 100% del producto en lugar del 10-20%, y (ii) controla la ejecución del desarrollo inicial del producto.

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Los grupos económicos de América Latina se sienten más cómodos y están más acostumbrado a co-crear empresas en lugar de invirtir ciegamente en las ideas de un tercero (especialmente cuando dicha persona llega a la reunión en un monopatín y con una mochila sobre su hombro). La mayoría de los fondos latinoamericanos continúan siendo financiados por familias y grupos económicos locales. Culturalmente, la co-creacion de empresas es un producto mucho más atractivo para los inversionistas locales.

  • Durante el 2016 y por un periodo sucesivo, el TechnoLatino va a permanecer lejos del radar de Silicon Valley.

Hoy en día, Silicon Valley tiene una obsesión por encontrar “unicornios” – compañías tecnológicas que puedan llegar a valer al menos US$1 billón. El principal problema que tiene Silicon Valley es que su tasa de retorno “apesta” (término técnico para denominar sus malos rendimientos financieros). Si no considerásemos las cinco transacciones de capital riesgo o “venture capital” (VC) de mayor éxito de cada año, los rendimientos de Silicon Valley serían funestos. Y cuando digo funestos, quiero decir realmente pésimos. En promedio, los fondos de VC no logran dar rendimientos a sus inversores, una vez pagados sus honorarios. De hecho, solo un año de los últimos quince, la industria del VC en su conjunto logro devolver a los inversionistas más dinero del que estos habían invertido en primer lugar.

Así, tal y como haría un jugador de azar desesperado que busca recuperar todas sus pérdidas en una sola apuesta, los fondos VC han pasado a enfocarse en la búsqueda de “la empresa del billón de dólares”, intentando replicar las experiencias de compañías como Facebook, Twitter, Uber o Alibaba. A Europa, con 40 “unicornios”, por lo general le cuesta atraer la atención de Silicon Valley. Dado que América Latina no está produciendo en la actualidad unicornios con demasiada frecuencia, Silicon Valley ha perdido el interés por la región en general.  

  • Las ventas (exits) de compañías en América Latina continuarán dependiendo de los grupos económicos locales y de inversionistas estratégicos, y no tanto de los “unicornios”.

Los “unicornios”, generalmente, tienen un apetito de adquisición muy bajo. Mientras Groupon y algunos otros “unicornios” han puesto en marcha estrategias de “roll-up” (fusiones entre compañías generalmente de pequeño o mediano tamaño que operan en un mismo sector tendentes a crear organizaciones mayores y beneficiarse de las economías de escala), muy pocos han logrado efectivamente adquirir a sus competidores locales o imitadores (“copy cats”) de América Latina. La realidad es que no hemos visto a Uber, Square, Dropbox o cualquier otro “unicornio” adquirir talento u operaciones en América Latina. Los compradores que por naturaleza siguen adquiriendo  y beneficiándose de la industria tecnológica de América Latina, siguen siendo los grupos económicos e inversores estratégicos locales.

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Brasil seguirá perdiendo posición dominante como centro regional en Latinoamérica para las empresas que han recibido financiación por parte inversores institucionales. Los empresarios no brasileños se han dado cuenta de que Sao Paulo (y en menor medida Río) es el lugar ideal para gestionar sus operaciones a nivel de Brasil, pero no para coordinar sus operaciones a nivel de toda la región. La problemas de logística, los costos y  las barreras culturales para un no-brasileño que busca coordinar sus operaciones (no solo a nivel de Brasil sino para diferentes países de Latinoamérica) desde Sao Paulo (o Río) son simplemente demasiado altos.

En 2015, vimos a numerosos empresarios latinos abandonar sus sedes empresariales regionales en Buenos Aires o Ciudad de México, o cambiar su localización a Bogotá (dada su ubicación geográfica, el tamaño del mercado y su estabilidad en general) o Miami (dado su acceso a un mercado hispano-americano de más de 60 millones de personas y como puerta de entrada a las Américas). Esta tendencia continuará durante el año 2016.

Además, teniendo en cuenta los resultados de las recientes elecciones en Argentina, espere ahora pasar más tiempo en Buenos Aires y disfrutar de más veladas bebiendo una copa de Malbec.

El TechnoLatino está aceptando la realidad de que no es una prolongación de Silicon Valley.

El 2015 fue el año de la celebración de los pequeños logros del TechnoLatino. En el 2016, se espera que el ecosistema tecnológico de América Latina continúe su camino de inspiración en Silicon Valley, pero no necesariamente de conexión directa o dependencia de Silicon Valley.

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El TechnoLatino está aceptando la realidad de que no es una prolongación de Silicon Valley. El Technolatino se constituye más bien como un ente autónomo con una dinámica propia, consistente en la creación de empresas sostenibles por parte de un grupo de emprendedores locales, cuya financiación y crecimiento se encuentra en manos de inversionistas también locales. Por este y otros motivos, brindemos: “Viva el TechnoLatino, que está aquí para permanecer…”.

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