Conocimiento abierto: Clave para el desarrollo de América Latina y el Caribe

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El libre acceso a la información y la capacidad de interpretarla y compartirla juegan un papel decisivo en el desarrollo de la región.

Por: Federico Basañes*

El conocimiento es el bien público más importante en la era de la información y es esencial para que una sociedad pueda proyectarse a futuro y desarrollarse. El buen uso de los recursos abiertos —como artículos científicos de acceso libre o bases de datos públicas— requiere que cualquiera pueda acceder a ellos, y además interpretarlos, reutilizarlos y compartirlos. Cuando se dan estas condiciones, podemos hablar de conocimiento abierto.

Muchos recursos con un gran potencial se agrupan bajo este nombre, por ejemplo el acceso abierto, los MOOC (Cursos masivos, abiertos y en línea, por sus siglas en inglés), los datos abiertos, y también los gobiernos abiertos y la innovación abierta. Todos ellos son el eje de la discusión sobre cómo hacer que la información sea accesible, significativa, y sobre todo útil para resolver desafíos de desarrollo.

Datos abiertos para tomar decisiones

Uno de los puntos más importantes del tratamiento de la información en nuestra región tiene que ver con la capacidad de que los ciudadanos puedan hacer uso de todos los datos disponibles a la hora de tomar decisiones.

De esta manera, la apertura de datos además de referirse a la transparencia de los gobiernos, también es la capacidad de contar con georreferencias de espacios públicos o los resultados de las evaluaciones realizadas a instituciones, entre otros.

Varias ciudades ya están aprovechando las ventajas de los datos abiertos y el uso de la información para mejorar la calidad de vida. La información abierta y compartida, sumada a la introducción de herramientas tecnológicas de colaboración, se convierte en un poderoso instrumento de desarrollo.

Por ejemplo, en Buenos Aires se cuenta con una aplicación que facilita a los ciudadanos el uso de las ciclovías, y en Santiago de Chile existe “Barrios en Acción”, una plataforma colaborativa para facilitar la identificación de problemas en la ciudad y desarrollar soluciones. Otro caso, el de “Rua Aberta”, ayuda a encontrar espacio para estacionar con base en la información suministrada por otros usuarios, aplicación que en 2013 ganó el primer hackathon en Río de Janeiro.

Mirar hacia el futuro

Desde el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) buscamos colaborar y fortalecer la apertura del conocimiento para toda la región. Un ejemplo es Números para el Desarrollo, el portal de datos que permite explorar, visualizar y reutilizar datos de América Latina y el Caribe con el fin de que los ciudadanos puedan informarse para decidir. Además, en 2014 el Banco se asoció con EdX, la plataforma de Cursos masivos, abiertos y en línea (MOOC’s) de Harvard y MIT, en una alianza que ha permitido capacitar en un año a casi 50,000 personas en 143 países.

La tecnología y la penetración de Internet nos ofrecen una oportunidad única de reimaginar cómo consumimos conocimiento.

No es exagerado decir que Internet está haciendo por la comunicación cara a cara lo que Gutenberg hizo por la escritura. Ese medio primordial de compartir conocimiento se ha vuelto global.

La apertura del conocimiento, sin barreras de acceso o reutilización, es un paso vital para el fomento del desarrollo de todos los países. En América Latina y el Caribe podemos ver día a día cómo se produce el cambio en las ciudades que adoptan estrategias de apertura de la información. Solo queda aprender de las buenas experiencias y seguir avanzando, para convertirnos en referentes de la revolución del conocimiento ante el resto del mundo.

*Es ciudadano argentino, fue nombrado Gerente de Conocimiento y Aprendizaje en junio de 2013. Antes de asumir este cargo, se desempeñó como Jefe de la División de Agua y Saneamiento del BID (2007-2013). Durante su carrera de 17 años en el Banco, el señor Basañes trabajó en asuntos relacionados con infraestructura y lideró muchas operaciones en América Latina y el Caribe.