Pagos móviles no bancarizados: ¿Una oportunidad de negocio en los mercados emergentes?

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Antonio Peña, CEO de Overboost, nos da algunas luces sobre el tema con interesantes cifras de bancarización y comercio electrónico.

Por: Antonio Peña, CEO de Overboost

De acuerdo a datos publicados por eMarketer, América Latina y China tienen el crecimiento más rápido en comercio electrónico a nivel mundial, con un aumento del 12,9% de 2014 a 2015 y con una perspectiva del 43,8% hacia 2020. Al final de la década, habrá más de 151,1 millones de usuarios que hagan compras por Internet, tanto desde sus computadoras como desde sus teléfonos móviles.

fotoDebemos mencionar que tal evolución se ve sustentada por factores como un mayor alcance del tendido móvil y el despliegue de tipos de conexión 3G y 4G. De la misma manera también influye el desarrollo de tiendas online globales como Amazon y MercadoLibre y emprendimientos de alcance regional como Dafiti y Netshoes, por mencionar algunos.

“La tendencia de utilizar el móvil para realizar operaciones promueve una reconfiguración de los contenidos online y de las mismas empresas que los proveen”.

La tendencia de utilizar el móvil para realizar operaciones promueve una reconfiguración de los contenidos online y de las mismas empresas que los proveen. Algunos casos como Netflix, Spotify y Youtube junto con startups locales son un ejemplo de cómo los sistemas de pago y contenidos van adaptándose a los hábitos de los usuarios de la región.

En este orden, para que el consumidor pueda realizar pagos a través de dispositivos móviles, las empresas deben ofrecer un sistema seguro y simple. Ser capaz de hacerlo se convierte en un terreno de competencia en sí mismo entre sistemas como Apple Pay, Android Pay y Samsung Pay.

Si hablamos puntualmente del comercio electrónico en América Latina, aún se enfrenta con barreras tales como la poca confianza por parte de los usuarios a compartir datos sensibles a través de los dispositivos, o el miedo a que las transacciones se vean interrumpidas y como consecuencia, se sufra una pérdida de dinero.

Por otra parte, otra dificultad que se suma es la baja bancarización: el 59% de los habitantes de América Latina están fuera de este sistema y es apenas el 22% el que cuenta con acceso a una tarjeta de crédito. Lo que es más, el 48% se encuentra empleado en condiciones informales, cobrando sus salarios por fuera del sistema financiero y legal; dejándolos excluidos del acceso a determinados productos y servicios de crédito.

Con toda esta problemática, se han desarrollado nuevas oportunidades de negocios con nuevos canales de monetización, que brindan soluciones a los usuarios. Este mercado en expansión, promueve alternativas como por ejemplo la generación de cupones para retirar los productos, o puntos de compra o locación para que el cliente vaya directamente y pague en contra factura en efectivo, evitando la espera y los riesgos que le supone el envío.

Solucionar el problema del pago electrónico dentro de un contexto como el descrito anteriormente, abre varias posibilidad a los emprendedores Fintech para la creación de productos escalables que sean capaces de integrar a los usuarios bancarizados como no bancarizados a través de aplicaciones móviles.

Desde mi experiencia como inversor en PinPago puedo asegurar que este nicho de productos que ayuden a eliminar la brecha, al ofrecer un sistema de recarga para pago en puntos autorizados, es una oportunidad de innovación tecnológica de la región.

El perfil del usuario que proviene de mercados en vías de desarrollo, tiene al control de gasto como uno de sus principales factores de decisión al momento de adoptar un servicio. Es así que en tiempo récord obtuvieron más de 100.000 puntos habilitados donde el usuario “carga crédito” y lo convierte en “dinero digital”, sin una tarjeta o una cuenta bancaria como condición excluyente.

Según un reporte de la firma Deloitte, para fines de este año se habrá incrementado en un 900% el volumen de transacciones con teléfonos móviles sin la participación de comercios en el mundo; lo cual también significa la apertura a más oportunidades de negocio en la región.