10 tipos de ‘roomies’ que puedes encontrarte en estado salvaje en la jungla urbana

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Si vivir solo ya es una aventura digna de Indiana Jones, compartir departamento con roomies puede convertirse en una olla a presión con drama, llanto y comedia.

Si vivir solo ya es una aventura digna de Indiana Jones, compartir departamento con roomies suele convertir la experiencia en una olla a presión en donde el drama, el llanto y la comedia esperan a la vuelta de cada esquina. Encontrar a los compañeros ideales para compartir las ordalías de convertirse en un adulto responsable es casi tan delicado como elegir a tu equipo de supervivencia ideal en caso de un ataque zombi.

Puedes creer que conoces a alguien pero no es hasta que vives con esa persona que realmente llegas a conocerla. Luego de un tiempo, ya te sabes casi de memoria sus hábitos, sus vicios, y hasta uno que otro oscuro secreto. Pero para que no te tomen desprevenido, el equipo de Propiedades.com preparó esta guía de 10 tipos de roomies que puedes encontrarte en estado salvaje en la jungla urbana:

El Huracán Katrina

Este roomie entra en la categoría cinco para tormentas tropicales con una velocidad de destrucción de más de 250 km/h. Deja a su paso un sin fin de platos sucios, botellas vacías y unas cuantas prendas exóticas. Nunca se verá retrasado en el pago de la renta, pero el casero se cuestionará mes con mes si los daños ocasionados por su estado de fiesta permanente superan sus aportaciones a la casa.

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El Fantasma

La renta pagada y los rastros de actividad alrededor de la casa son tu única prueba de su existencia. Tal vez viste un plato sucio en la cocina, oíste el crujido de una puerta durante la madrugada o apareció una nueva colilla en el cenicero, y pensaste que era momento de llamar a Carlos Trejo. Pero no, sólo es ese roomie al que nadie ha visto por semanas. Como con todos los fantasmas, con algo de paciencia y dejándole pequeños regalos, puedes lograr que se tome un tiempo para convivir como roomies.

El Nazi

Transportado directamente desde el Tercer Reich, esta persona no sabe el significado de compartir una casa con alguien. Su misión en la vida es quejarse de las actividades, hábitos, conquistas y hasta de la ortografía de los otros roomies. Cuando es momento de pagar la renta, siempre encontrará una razón para no pagar a tiempo, escudándose en que algo le molesta de la casa. Evita a esta especie de roomie a toda costa.

El Vampiro Fiestero

Este tipo de roomie no tiene noción de la hora del día, para él, la noche y la mañana son intercambiables. Es el que no dejará que disfrutes tus tranquilos domingos de reflexión porque siempre encuentra la forma de convertir cualquier momento y lugar en una fiesta. Sus constantes desveladas en busca de emociones fuertes le han dejado unas ojeras de mapache y su perpetuo encierro fiestero una palidez espectral. Ten cuidado de no despertarlo a mitad de la noche, porque entonces cualquier amena convivencia puede convertirse en un maratón apocalíptico de música y alcohol que hará parecer al Guadalupe-Reyes como un juego de niños.

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La Hermana de la Caridad

Este individuo tiene la peculiar habilidad de transformar tu casa en un albergue para personas sin un hogar aparente. Se adueñará de todas las áreas comunes e incluso de vez en cuando de tu habitación, ya que siempre invita a nuevos extraños a compartir bebidas espirituosas o incluso a quedarse a vivir temporalmente, el roomie Hermana de la Caridad tiene la mágica habilidad de multiplicar el número de roomies en la casa. Eso sí, no toques el tema de una posible renta porque en ese momento el lugar quedará más desierto que Chernobyl.

El Latin Lover

Este roomie tiene la peculiar habilidad de siempre llevar una pareja diferente al departamento, logrando que sus compañeros de cuarto nunca puedan recordar con precisión el nombre de la pareja en turno. No solo tendrás que soportar las múltiples peleas y llantos nocturnas sino también los conciertos de sonidos y gemidos que provienen de lo más profundo de su habitación.

El Mister Clean

Este roomie, como su nombre lo indica, tiene una pasión casi enfermiza por la limpieza y el orden. Normalmente es una especie apacible e incluso amigable, hasta que alguien, por accidente o maldad, hace algo como dejar un cubierto fuera de su lugar, olvida lavar su plato o deja una prenda en el baño. Entonces de inmediato se transforma en un despiadado monstruo compuesto de gritos y regaños. La mayoría de los tipos de roomies no comparten su visión de la vida, así que lo más normal es que no conviva con roomies de especies diferentes.

El Náufrago

Esta especie de roomie aparece de vez en cuando en las casas como sobreviviente de algún desastre misterioso. En su calidad de refugiado suele dormir en sillones sin decir ni pío. Nunca sabes cómo sobrevive a pesar de su falta de alimentos en la despensa, trabajo y dinero. Tiene un sexto sentido para desaparecer minutos antes de que se toque el tema de la renta y, como bien dice su nombre, abandona los barcos antes de que se hundan para emigrar a una nueva isla a la que llamar hogar.

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La Princesa

Como las princesas en los cuentos, este tipo de roomie siempre espera que alguien más llegue al rescate. Nunca lo verás con escoba en mano, lavando platos, sacando la basura o cualquier actividad que la Princesa considere indigna para su estatus de realeza. Aunque en general son de personalidad agradable, esta especie de roomie siempre es el primero en quejarse y el último en hacer algo.

Bob el Constructor

Este roomie sufre de un trauma conocido como ‘Hágalo Usted Mismo’ el cual lo orilla a sentirse como un súper constructor, mecánico, electricista, fontanero, pintor y arquitecto. Los de la ferretería ya hasta le hablan por su nombre y tratará de arreglar o perfeccionar cualquier cosa dentro del departamento, aún si no está descompuesto. Aunque su entusiasmo por hacerse cargo de la casa es admirable, muchas veces las cosas no salen como se esperaba y pagarle a un especialista de verdad termina por ser la solución a los problemas del departamento.

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