La creatividad de las startups en Colombia

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Para que algo se considere creativo no solamente debe ser útil sino además también se debe considerar valioso.

Popularmente nos gusta pensar la creatividad como una caja negra y casi mágica, a la que solo han tenido acceso grandes genios de la historia como Da Vinci, Einstein o Edison. Sin embargo, la ciencia nos ayuda a clarificar un poco más el tema; en primer lugar categorizando los niveles de creatividad (no es lo mismo inventarse una manera casera de arreglar los bombillos de la casa, que escribir una obra como Guerra y Paz, y sin embargo ambas tareas se pueden considerar como “creativas”), y en segundo lugar, formalizando los factores principales que permiten que algo se pueda considerar “creativo”.

(Lea: Ana Carla Fonseca: “La creatividad es el activo más diferencial de una economía”)

Siguiendo al psicólogo de origen húngaro Csikszentmihalyi, existen tres factores principales para la creatividad: 1) el individuo creativo, 2) el dominio (que es el área de conocimiento en la que se realiza la aportación creativa), y 3) el ámbito (constituido por los individuos con conocimientos especializados sobre el dominio, que reconocen que algo es efectivamente creativo en ese campo). Así, por ejemplo, para que suceda un aporte creativo en la biología/medicina, se requiere del individuo que lo hace (el científico médico), del dominio en el cual se hace (el campo de la genética), y de un ámbito que reconozca dicho aporte como creativo (los pares y comités científicos especializados en el tema). En términos generales, un aporte creativo se considera como tal si cumple con las condiciones de novedad, utilidad y valor.

¿Podemos aplicar este modelo para estudiar la creatividad en el sector de las startups en Colombia? Yo argumento que sí es posible, y para hacerlo pongo tres ejemplos. Wheels, la startup que trabaja en una app para compartir el carro y el taxi a través de redes de confianza; OnTrackSchool.co, quienes ofrecen el servicio de gestión y monitoreo de rutas escolares; y Hogaru.com, el servicio on-demand de limpieza doméstica.

(Lea: Bogotá, un ecosistema de startups con todo el potencial de madurar)

En primer lugar, en el ecosistema de startups los individuos creativos son los emprendedores (lo cual conecta con las ideas de Schumpeter), el dominio es el campo de las tecnologías digitales aplicadas a los problemas, y el ámbito es el mercado que hace uso o no de los productos de las startups. En segundo lugar, es claro que cualquier producto que le agregue tecnología a cualquier proceso o tarea ya es creativo de por sí (en tanto, el factor tecnológico le agrega novedad y la eficiencia y reducción de costos, utilidad y valor); sin embargo, me gustaría profundizar un poco más en la relación entre el contexto social y cultural local, y las definiciones de aquello que es novedoso, útil y valioso.

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Wheels es una app que responde principalmente a la realidad de países emergentes como Colombia, con graves problemas de infraestructura; una app para compartir carro o taxi sería bastante menos útil en ciudades como Ámsterdam o Copenhague, que cuentan con un elevado uso de la bicicleta, o en pequeñas ciudades o locaciones rurales donde la movilidad no es un problema. OnTrackSchool.co es una solución menos necesaria en lugares como California donde todo el tráfico ya está automatizado y cualquier padre puede saber la ubicación de su hijo en cualquier momento. Finalmente, Hogarú es una solución que responde no solamente a la necesidad práctica de limpiar el hogar, sino también a la tradición (que es cultural) de los hogares de clase media colombiana de tener una empleada doméstica; a lo cual hay que sumarle la importante función social que cumple formalizando un mercado laboral altamente informal y precario.

En este último caso observamos una de las distinciones principales entre utilidad y valor, pues a pesar de que los objetos de naturaleza cultural o estética (como el arte) no cumplen una utilidad en los términos más prácticos e inmediatos, son igualmente valiosos y en ocasiones más apreciados que aquellos que sí ofrecen gran utilidad pero no se consideran valiosos.

Es así que para que algo se considere creativo no solamente debe ser útil sino que también se debe considerar valioso.

Como lo decía al principio, las startups son creativas dada su misma naturaleza de agregar novedad (con la tecnología que antes no existía) y valor y utilidad (con la eficiencia que debe aportar dicha tecnología). Sin embargo, esto es variable pues aquello que se considera novedoso, útil y valioso también cambia de contexto a contexto. En mi opinión, en este sentido lo más probable es que en Colombia observemos un menor número de startups desarrollando productos altamente tecnológicos (como carros auto-conducidos, biotecnología, o laboratorios con supercomputadores de química molecular para nuevas medicinas), pues si bien estas son necesidades reales de nuestra sociedad, lo son mucho más otras más inmediatas como evitar que lo asesinen a uno en la calle por robarlo, que los políticos se roben la totalidad de los recursos públicos, o simplemente que uno pueda moverse dignamente por la ciudad. Es así que me parece que en Colombia veremos un mayor número de startups trabajando en apps dirigidas hacia soluciones más inmediatas y nuestras, con un alto componente social y humano; y es en este sentido que para nosotros, dichas startups serán muy creativas.

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