Siete lecciones imperdibles de siete inversionistas que rechazaron a Airbnb

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"Los inversores que nos rechazaron eran personas inteligentes, y estoy seguro que no parecíamos muy impresionantes en ese momento", dice Brian Chesky, cofundador y CEO de Airbnb.

Brian Chesky, cofundador y CEO de Airbnb, compartió recientemente los mails de cinco inversionistas prominentes de Silicon Valley que rechazaron participar en una ronda semilla de US$150.000 que el popular servicio de alojamiento en linea buscaba en 2008. (Los otros dos nunca respondieron).

“Los inversores que nos rechazaron eran personas inteligentes, y estoy seguro que no parecíamos muy impresionantes en ese momento”, escribió Chesky.

(Lea: Airbnb levanta US$1.5 MM y ya vale más que gigantes de la industria hotelera)

Esos mails le recordaron a Jessica Livingston, cofundadora y partner de Y Combinator, que la mayoría de las startups exitosas comienzan siendo pequeñas y se enfrentan a diferentes tipos de rechazos desde sus primeros días. Y aconseja:

“Nuevas startups: por favor recuerden cuántas veces pueden ser rechazadas por los inversionistas antes de que finalmente terminen siendo financiadas”.

Livingston compartió en su blog las siete lecciones que le recuerdan los siete rechazos a Airbnb:

1. Levantar fondos es difícil. No te das cuenta de lo difícil que es hasta que lo pruebas.

2. Incluso las startups más exitosas tuvieron problemas para levantar fondos cuando comenzaron.

3. Las nuevas ideas a menudo parecen una locura al principio (por ejemplo, el alquiler de una cama en tu apartamento a un extraño).

4. Cuando los inversores no están seguros de qué hacer con estas ideas, las describen como insignificantes. No te dejes engañar por esto en el pensamiento de que tu idea en realidad es intrascendente.

5. Cree el “no” y no el “por qué” cuando los inversores te rechacen.

6. Todos los inversores cometen el error de pasar por alto las buenas ideas. Yo misma lo he hecho.

7. ¡Sigue adelante! Brian, Joe y Nate son uno de los mejores ejemplos de fundadores determinados. Ellos se mantuvieron en la superficie de tanto rechazo (más que sólo esos siete correos electrónicos) porque sabían, como los primeros anfitriones de Airbnb, que su idea era buena.

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