Los emprendedores de América Latina merecen más de sus inversionistas

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Federico Antoni, socio director de ALLVP y cofundador de Fondeadora, comparte algunos aprendizajes clave y malas prácticas que los inversionistas deben evitar.

Por Federico Antoni*

Hace un par de meses andaba entre emprendedores en uno de los espacios emergentes de coworking en la Ciudad de México. Y vi a uno de esos prometedores fundadores trabajando en lo que parecía ser un term sheet – también conocido como carta de intenciones o memorando de entendimiento. “¿Qué estás haciendo María?” Pregunté. “Estoy trabajando en un term sheet para un fondo de capital riesgo, así nos pueden hacer una propuesta formal de inversión”, respondió. “Alguien tiene que hacerlo si quiero esta inversión … supongo!”, añadió al ver una expresión de sorpresa en mi cara.

La buena noticia es que los ecosistemas emprendedores en español de América Latina han estado creciendo a un ritmo que ha sorprendido a muchos observadores. Tenemos más fundadores construyendo mejores empresas con un creciente apoyo de universidades, aceleradoras de startups, programas de gobierno, mentores e inversionistas. Recientemente, llama la atención cómo la calidad de los demo days y pitches en América Latina está ganando terreno a la de ecosistemas más avanzados.

Me temo que tal progreso no ha sido atestiguado por los inversionistas en etapa temprana: nuestra curva de aprendizaje no ha sido tan pronunciada. En los últimos cinco años, he participado en alrededor de 50 rondas en fase inicial (Semilla, Series A y B) en América Latina como inversionista, miembro de la junta o asesor. Durante ese período, he visto demasiadas empresas de alto potencial distraerse, ralentizarse o fracasar porque nuestra comunidad de inversión no ha sido preparada para la tarea.

Un puñado de nuestros colegas y nuestro grupo ha estado trabajando fuertemente para incorporar su experiencia para ser mejores socios y coinversionistas. Éstos son algunos de los aprendizajes clave que debemos llevar a cabo y las malas prácticas que todos debemos evitar:

1. Comunicación y transparencia

Como otras regiones, la actividad emprendedora en Latinoamérica recibe una cobertura mediática desproporcionada. Esto, junto con la participación en paneles, concursos y eventos universitarios le han dado un montón de oportunidades al inversionista para comunicarse. Sin embargo, estos esfuerzos de difusión no siempre son útiles para los fundadores. Por ejemplo, el año pasado algunos nuevos fondos en Latam han anunciado en los medios de comunicación el lanzamiento de su súper gran fondo (US$ 100 millones para Latam) sin compromisos reales para apoyarlos. Hoy en día sólo uno está invirtiendo una décima parte de su objetivo. Algunos colegas también tienden a exagerar el tamaño, la rentabilidad y la tracción de su cartera. En este contexto, los fundadores pueden perderse.

La transparencia es difícil de encontrar pero muy necesaria cuando los fundadores comienzan a conectar con los inversores.

2. Proceso de inversión

Construir grandes productos y servicios requiere tiempo y concentración. Demasiados inversionistas están viendo oportunidades en las que no quieren o no pueden invertir por curiosidad, necesidad de información, necesidad de mostrarle a los Limited Partners algún flujo de operaciones o peor, por espionaje corporativo. Su proceso es a menudo lento, opaco y desorganizado. Hemos visto a inversionistas rechazar propuestas formales, renegociar los términos hasta el último minuto o tomar hasta un año para implementar los compromisos. Algunos fondos deberían aplicar el valor añadido que le prometen a las startups: una mejor gobernanza corporativa y procesos internos… La consecuencia es que los fundadores de Latinoamérica, como grupo, están gastando demasiado tiempo y enfrentándose a una incertidumbre innecesaria mientras levantan fondos.

Algunos fondos deberían aplicar el valor añadido que le prometen a las startups: una mejor gobernanza corporativa y procesos internos…

3. Valuaciones

Las valuaciones en etapa temprana son mitad arte y mitad ciencia. Implican consideraciones tanto intrínsecas (tracción, potencial de participación de mercado, modelo de negocio, riesgo de ejecución) como extrínsecas (valoraciones de otras startups, rondas sucesivas, potencial de exit, riesgo regulatorio y macro). Requieren un presupuesto de dilución de rondas múltiples para la ronda del inversionista y el fundador. Nunca es perfecto. El inversionista siempre valorará tu empresa demasiado bajo o demasiado alto. Sin embargo, debido a la falta de fondos en fase inicial, muchos inversionistas en Latam están matando los incentivos y el equilibrio con los fundadores con valoraciones bajas. Las startups simplemente no son viables si los fundadores se diluyen 60%, 70% o 90% en sus dos primeras rondas de inversión.

4. Términos y condiciones

La inversión en etapa temprana es principalmente una apuesta en el equipo y debe estar enfocada en maximizar el potencial de crecimiento en lugar de proteger contra el lado negativo. Las cláusulas anti-dilución y retornos preferidos son buenas herramientas para las series A y B para gestionar el riesgo de los inversionistas más grandes, pero deben ser tratadas con cuidado y explicadas en varias ocasiones. Aunque no creo que sea una buena práctica, si un inversionista cobra una tarifa de monitoreo o de opciones sobre acciones, deben firmar un contrato de servicios con prestaciones y compromisos con sanciones. Por el lado de la gobernanza corporativa, las prácticas de inversionistas e inversionistas de capital de riesgo suelen tener un asiento en la junta directiva. Hemos visto los inversionistas tomar el control de la junta de los fundadores en la etapa semilla o Serie A.

Aunque los fundadores jóvenes y sin experiencia son el corazón del viaje de su startup, estamos aquí para ayudar y asistir, nunca para tomar el control.

5. Valor añadido y seguimiento

Nos hemos asociado con más de 20 fondos de Estados Unidos y Latinoamérica en coinversiones. No vendrá como una sorpresa que los inversiosnistas tienden a exagerar la cantidad de tiempo, recursos y el valor añadido que ponen en el portafolio de una compañía. Para ser justos, como una firma de capital riesgo, es difícil prever cuánto vas a ser capaz de ayudar a una startup específica y cuánto un fundador te permitirá trabajar para ayudar a resolver un problema particular. No obstante, los fundadores deben entender este fenómeno antes de asociarse con un inversionista. Si es útil, el impacto más grande que hemos visto que los inversores de Latam tienen es ayudar la recaudación de fondos. Cerrar una ronda de inversión Serie A o B es difícil y toma mucho tiempo. Tanto es así que esas rondas tóxicas no son poco comunes en nuestros mercados. No lo deberían ser. Estos asesinos de startups son malos para cualquier persona en el trato: fundadores, inversores minoritarios, inversores cazadores de la negociación y el ecosistema como un agujero.

Estoy seguro de que me perdí prácticas adicionales que los inversionistas ángeles y firmas de capital de riesgo deben evitar. Es muy importante que aprendamos más rápido de nuestros errores como industria y seamos mejores socios cambiando nuestro enfoque de inversión.

Deberíamos empezar por centrarnos más en los equipos y menos en el acuerdo, más en la creación de valor y menos en hacerse con el control, más en maximizar el alza y menos en la preparación para la caída.

Desde Silicon Valley, debemos tomar el cómo los inversionistas luchan por los fundadores en lugar de luchar entre sí. Como inversionista latinoamericano, es un reto levantar y administrar un fondo de capital riesgo. Es aún más desafiante crear un gran producto, llevarlo al mercado y escalarlo. Debemos apreciar más a los fundadores por ser mejores socios. La oportunidad puede desaparecer más rápido de lo que pensamos.

Federico Antoni es socio director de ALLVP, uno de los fondos de capital de riesgo en etapa temprana más activos de Latinoamérica con sede en México. Antes de fundar ALLVP, ocupó posiciones de marketing y CEO en empresas como Televisa, L’Oréal y Submarino. En 2011, cofundó Fondeadora, la plataforma de crowdfunding más grande de Latinoamérica y Venture Institute, programa de aceleración semilla líder en México. Federico tiene una licenciatura en economía de París Dauphine y un MBA de la Stanford Graduate School of Business. Desde 2014, es profesor de management en el MBA de Stanford.

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