Necesitamos más conexión entre los emprendedores latinoamericanos

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Uno de los principales desafíos para potenciar el ecosistema regional es la necesidad de mayor conversación y retroalimentación entre los actores.

Por: Walter Rosenthal, gerente de Chrysalis

Uno de los principales desafíos que veo para potenciar el ecosistema del emprendimiento latinoamericano es la necesidad de mayor conversación y retroalimentación entre los actores. El talento está y no tiene nada que envidiarle al de los grandes centros globales de innovación como Silicon Valley, Tel-Aviv, Nueva York, Boston o Londres. También, poco a poco, el acceso a capital crece, tanto público como privado. La industria regional de los VC no tiene el mismo dinamismo de aquellos hubs, pero sí están dando muestra de un mayor aporte y protagonismo (nuestro acuerdo con Nazca Ventures es un claro ejemplo de ello).

(Lea: Chrysalis y Nazca Ventures lanzan convocatoria para startups única en Latinoamérica)  

El problema que visualizo es que todo este talento no se está comunicando entre sí, están aún en un paradigma de aislamiento que no les permite ver más allá de, “conseguir financiamiento para mi plan de negocios y salir al mercado”.

Aún no se dan cuenta que al abrirse a la región y a sus pares puede potenciar sus startups y sus ideas de negocios a un nivel insospechado. La inteligencia colectiva de este talento regional se verá potenciada cuando los actores, es decir, las startups y emprendedores vean a Latinoamérica como el patio de su casa, como su facultad, como su ‘zona de confort’ por naturaleza y comiencen a crear “el panal de abejas de la innovación latinoamericana”. Lo que hace y ha hecho fuerte a Silicon Valley, además de su gran poder industrial, universitario y tecnológico de hace décadas,  no es su gran marketing ni sus speakers estrellas: es su red de colaboración, cohesión y simbiosis de esta.

Esto se resuelve con confianza. La confianza es la clave que mueve montañas en el mundo del emprendimiento y en Chile y la región, falta construir y potenciar dicha confianza. Y a nivel de implementación, se pueden generar plataformas web que hagan conversar a los emprendedores, segmentándolos por intereses e industrias.

Acá las tecnologías de procesamiento de big data son esenciales, donde la inteligencia de los datos debe surgir. En este caso, la inteligencia de los talentos debe encontrar otras inteligencias similares y para eso la analítica y la computación de alto rendimiento hace su papel para conectar los nodos.

Lo anterior se enmarca dentro del paradigma que vivimos actualmente y que lo describe muy bien el Accenture Technology Vision 2014, el cual es muy clarificador sobre el nuevo camino que está tomando la Economía Digital: las compañías deben dejar de ser digitalmente reactivas y transformarse en entes digitalmente disruptivos.

La exponencial competitividad que están sobrellevando todas las industrias y verticales ha llevado a otra gran conclusión del informe: todo negocio hoy en día es un negocio digital.

Este acelerado camino por hacer de la TI el motor y lubricante de una economía que ve cómo la tecnología está traspasando todos los aspectos de la vida, está generando una producción nunca antes vista de talento joven, multicultural, apasionado y con ganas de liderar la revolución digital. Este talento está apalancando la creación de miles de startups en todo el mundo y Latinoamérica no es la excepción.

Por lo tanto, la mayor transformación será, y ya lo podemos ver, que lo que antes no era un negocio digital, ahora sí lo es y quién se dé cuenta de eso, tendrá una ventaja competitiva importante. Compañías como Nike, BMW o L’oreal han expresado que su core está cambiando a un core tecnológico.

Lo quieran o no, pero es así: la tecnología es y será el catalizador de todas las industrias. Y si los emprendedores latinoamericanos comienzan a unirse y a crear en conjunto, podemos llegar a tener, en un futuro mediano, un potente “Latino Valley”.

Debemos hacer de la We Economy una realidad.

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