Emprendedores, intraemprendedores y directivos: ¿Qué los hace tan diferentes?

Descubre lo que hace especial a un emprendedor y algunas de las actitudes que impulsan el ADN Emprendedor.

Algunos autores recurren a la comparación del emprendedor frente a un gerente y un técnico con la finalidad retórica de precisar sus actitudes. El mito del serial entrepreneur, nos puede servir para aterrizar en la realidad las relaciones entre este reparto de liderazgos que protagonizan la actividad empresarial.

En su Perfil Psicosocial del Emprendedor, Juan Antonio Moriano considera que el emprendedor orienta su foco de razonamiento siempre al futuro, en el imaginar la viabilidad de una idea para hacerla un buen negocio. Su apego al control deriva de la necesidad de manipular recursos para concretar su objetivo en un futuro incierto, para hacer realidad su diseño. En esta frecuencia, el emprendedor es un agente transformador de la realidad. En un contexto económico y social, es una fuerza que afecta el equilibrio de los factores, aunque el efecto a mediano plazo sea el reacomodo de la empresa/proyecto al entorno a una nueva manifestación del equilibrio dominante. En síntesis, el emprendimiento es un catalizador del cambio en dimensiones microeconómicas, y sociales.

En contraste, el gestor/directivo, el gerente o administrador encarna el pragmatismo de la actividad empresarial. Sus esfuerzos se concentran en la planificación, el orden de los procesos, la aplicación de la técnica para hacer de la empresa una unidad predecible de producción y rentabilidad. Su lógica temporal mira al pasado como acervo de experiencias para la estabilidad del negocio, por tanto suele ser más reactivo que proactivo. No desea cambiar la realidad, por el contrario el cambio le resulta amenazante.

El técnico por su parte se dedica al desarrollo de actividades a partir de saberes específicos y especializados. Su orientación temporal es el presente. Para el técnico la innovación, las grandes o pequeñas ideas, deben materializarse en mejoras para el método de trabajo, para el control del modo de producción. En su lógica, “si quieres que algo se haga, hazlo tú mismo”.

Teóricamente todo empresario de éxito debe tener algo de emprendedor, directivo y técnico. Si estas partes están equilibradas, sería una persona absolutamente competente que llevaría su empresa a lo más alto. No obstante, Gerber afirma que ‘el típico propietario de una pequeño negocio tiene tan sólo un 10 por ciento de emprendedor, un 20 por ciento de directivo y un 70 por ciento de técnico”.

Ahora, las manifestaciones del espíritu emprendedor no se dan solo en la intemperie competitiva del lanzamiento de nuevos negocios, de nuevas organizaciones. También se producen desde el seno de una organización consolidada ya o en el campo de los movimientos sociales. De los segundo hablaremos en otra ocasión. Pero interesa precisar una variación de especie denominada los intraemprendedores, intrapreneur, o emprendedores corporativos.

Se cuentan como diseños de intraemprendedores muchos proyectos de creación de nuevos negocios dentro de las organizaciones, pero no la expansión a través de sucursales o filiales. Concretamente se refieren los spin-off o los joint-ventures en los que el intraemprededor actúa como directivo responsable en el arranque de la nueva empresa. En otra dimensión está los promotores de la transformación interna o la renovación de la organización. Se reconoce al intraemprendedor como el catalizador del cambio organizacional al servir de puente a la incorporación de nuevas ideas y procesos en las empresas.

Las diferencias entre el emprendedor y el intraemprendedor radican “en la asunción del riesgo y la autonomía. Mientras el emprendedor arriesga su dinero, su patrimonio e incluso carrera profesional en la creación de una nueva aventura empresarial que no sería posible sin él. El intraemprendedor no tiene que arriesgar su propio capital, porque cuenta con el apoyo y los recursos de la organización a la que pertenece. Por el contrario, el emprendedor tiene la libertad para actuar de forma independiente, mientras que el intraemprendedor debe seguir en mayor o menor medida las normas de la organización”.

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