Kiwi: La startup de los domicilios, la economía “On Demand” y la inteligencia artificial 

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Esta startup colombiana es un claro ejemplo de la frase coyuntural que desfila por toda Latinoamérica: La ideas no valen nada, la ejecución lo es todo.

Decir que Kiwi es la startup de la ejecución sería una redundancia si no fuera porque su poder radica en la forma en que han llevado a cabo una idea NO original: entregar productos y ofrecer servicios que se solicitan a través de SMS o mensajería instantánea.

En el mundo de las startups, y sobre todo en Latinoamérica, hay un cierto prejuicio y una crítica cuando surgen emprendimientos que copian a otros emprendimientos. “Es una vil copia de lo que hace…”, se escucha y también se lee. Claro, se trata de un tema que tiene tanto de ancho como de largo y que da para un debate larguísimo.

En primer lugar, copiar una idea -o el negocio detrás de ella- no es tan fácil como parece. Y en segundo, tiene que haber un mérito en acoplar una idea a otra gente, otro país, otra cultura. Nuevamente hay que traer a colación la frase coyuntural que desfila por toda Latinoamérica: La ideas no valen nada, la ejecución lo es todo. Por eso, juzgar a simple vista a una startup que está copiando algo es quedarse corto.

“Pide lo que se te ocurra a domicilio”

Ese es el mensaje que uno encuentra apenas ingresa a la web de Kiwi. Y no es que los emprendedores de esta startup colombiana hayan visto a Magic, la startup de Silicon Valley que se ha adelantado a todos, y dijeran vamos a copiarla. No.

Los emprendedores detrás de Kiwi son los mismos que hace casi un año crearon Lulo o “la posibilidad de que puedas hacer mercado desde cualquier lugar”, como lo define Andrés Felipe Chavez, administrador de empresas y CEO. Es decir que ya tenían un know how de cómo funciona el tema de los domicilios.

Santiago Lozano, Camilo Pedroza, Sergio Pachón y Felipe Chávez, los creadores de Kiwi.

El propio éxito de Lulo ha sido el motor de Kiwi. El primero ha tenido un crecimiento importante en los dos últimos meses y está vendiendo en promedio 2 millones de pesos diarios -cerca de US$800- a través de sus apps para iOS, Android y la Web.

Chavez explica que muchos de los clientes de Lulo comenzaron a comunicarse por correo -en la idea de una comunicación más directa- y eso los impulsó a sacar un servicio a través de Whatsapp con 5.000 registrados.

Con la inspiración de Magic, el soporte de la plataforma logística de Lulo y sin ninguna publicidad, Kiwi fue lanzado hace tres semanas y ha tenido “un crecimiento absurdo”, según las propias palabras de Chávez: ya han atendido a 2.000 personas y tienen en cola a otras 700.

“Kiwi es un servicio “on demand”, es tal cual Magic, puedes pedir lo que quieras, ¿cual es la diferencia? Magic en Estados Unidos se soporta en modelos que ya existen (servicios especializados). En Latinoamérica hay muy poco de estos servicios. Ese es el reto de Kiwi”, explica Chavez.

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Así que mientras Magic acude a “terceros” para procesar una solicitud, Kiwi tiene que hacerlo por sí solo.

“En tres semanas, Kiwi alcanzó la mitad de los usuarios que Lulo alcanzó en 11 meses”.

La pregunta que surge, entonces, es ¿por qué Kiwi está vendiendo más que Lulo? Chávez nos da una pista: “Todas las apps recaen sobre una interfaz gráfica, lo que está pasando en estos dos últimos meses y que estamos cayendo en cuenta es que en el futuro no se va a necesitar una interfaz gráfica”.

Atención al cliente

Además del objetivo de que Kiwi esté en todas las plataformas disponibles, el equipo emprendedor está enfocado en que el servicio sea algo muy inherente al ser humano y en automatizar la respuesta a los usuarios, pasando por una solicitud mediante audio o incluso un tuit. En otras palabras, están trabajando para adecuar el concepto de inteligencia artificial a su negocio. Y en este sentido, cobra mayor relevancia el que Chávez diga que “el producto que estamos haciendo es totalmente diferente a Magic aunque en la fachada se parezca”. De nuevo, Las ideas no valen nada, la ejecución lo es todo.

El cuello de botella de Kiwi, dice Chávez, es la atención al cliente, sobre todo al primer cliente. Y en ese sentido el equipo emprendedor está concentrado es un servicio cada vez más rápido y optimizado.

“Pensamos que es mejor tener 100 clientes enamorados que mil conformes con un buen servicio”.

En Kiwi puedes pedir cualquier cosa que se te pase por la mente, mientras sea legal. Los pagos se hacen online, con tarjeta de crédito, a través de Braintree, la misma plataforma que usan Uber y Airbnb. El servicio funciona en Bogotá y a partir de hoy también en Medellín, Cali y Barranquilla.