Nuestra memoria digital, ¿en peligro de extinción?

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¿Qué pasaría si las empresas dejan de actualizar el software que soporta los datos digitales? ¿Cómo acceder a tu propia información?

“Estamos siendo tan indiferentes con nuestros datos, que sin darnos cuenta, podríamos vivir en un agujero negro de información. Digitalizamos cosas porque creemos que vamos a garantizar su conservación, pero lo que no entendemos es que si no se toman otras medidas, esas versiones digitales no serán mejores, e incluso podrían ser peores, que los artefactos digitalizados. Si hay fotos que realmente te importan, imprímelas”.

Para entender las advertencias que Vint Cerf, vicepresidente de Google, dio esta semana durante su presentación para la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, no debemos pensar en el futuro, sino ahora: ¿cuántos de ustedes tienen una grabadora que reproduzca casetes o cd´s? Tal vez tus padres te heredaron un casete o un acetato con la música que escuchaban cuando eran jóvenes, pero qué importa si cuentas con toda una herencia musical, si no tienes el hardware necesario para reproducirlo. Bueno, pues eso es lo que Cerf denominó como “bit rot”.

Bit rot “son los archivos informáticos viejos que se convierten en basura inútil al no contar con el software ni el hardware necesario para reproducirlos”, algo que en palabras de Cerf podría llevarnos a sufrir “una generación olvidada, o incluso a un siglo olvidado.”

Considerando que hoy nuestros recuerdos son en su mayoría datos digitales, (blogs, tuits, fotos y videos), existe la posibilidad de perder una gran cantidad de historia, pues muchos de esos archivos (.jpgs, .pdfs o .docs) confían que el software está siendo constantemente actualizado y mejorado, pero qué pasa si las empresas responsables dejan de apoyar este tipo de archivos, si desaparecen ¿cómo van las personas acceder a su propia información? ¿Cómo van a poder obtenerla las generaciones futuras?

“No queremos que nuestra vida digital se desvanezca. Si queremos preservarlos, tenemos que asegurarnos de que los objetos digitales que creamos hoy todavía se puedan representar en el futuro”, añadió Cerf. Ante este pronóstico, ha hecho el llamado para desarrollar una “vitela digital” que permita guardar todo el software y hardware viejo, que nos permita reproducir todos los archivos viejos, sin importar la edad que tengan.

La advertencia resulta irónica en una época donde lo que buscamos es preservar nuestra información a largo plazo resguardándola en archivos digitales. Sin embargo, casi todo nuestro avance se ha enfocado en aumentar los niveles de almacenamiento, en crear nuevos dispositivos, pero qué pasa con lo viejo, estamos tan enfocados en la innovación que pocos se han interesado en voltear hacia nuestro pasado digital. En la década de 1980, era rutina guardar documentos en disquetes, matar aliens con el joystick QuickFire II, y tener cartuchos de videojuegos Atari en el ático, cuántas personas son capaces de reproducir estos archivos hoy. Incluso si los discos y casetes están en buenas condiciones, el equipo necesario para ejecutarlos solo se encuentra en museos.

“Estamos siendo tan indiferentes con nuestros datos, que sin darnos cuenta, podríamos vivir en un agujero negro de información. Digitalizamos cosas porque creemos que vamos a garantizar su conservación, pero lo que no entendemos es que si no se toman otras medidas, esas versiones digitales no serán mejores, e incluso podrían ser peores, que los artefactos digitalizados “, dijo Cerf al medio The Guardian. “Si hay fotos que realmente te importa, imprímelas.”

Las civilizaciones antiguas no sufrieron este tipo de problemas, ya que las historias escritas en tablillas de arcilla cocida, o en rollos de papiro sólo necesitaron ojos para leerlos. Pero para el estudio de la cultura de hoy, los estudiosos del futuro tendrían que enfrentarse con archivos PDF, documentos de Word, y cientos de otros tipos de archivos que sólo pueden ser interpretados con un software dedicado,  y a veces con un cierto tipo de hardware.

Pero no todo está perdido, investigadores de la Universidad Carnegie Mellon en Pittsburgh han avanzado hacia una solución al “bit rot”, o al menos en una parcial. Mahadev Satyanarayanan se ha dedicado a tomar fotografías instantáneas digitales de discos duros, mientras se ejecutan diferentes programas de software. Estos son cargados en una computadora que imita el software que corre en ella. El resultado es un equipo que puede leer archivos antiguos. Bajo el proyecto denominado Olive, los investigadores han archivado Mystery House, el juego original de aventura gráfica creado en 1982 para el Apple II, una primera versión de WordPerfect, y Doom, el juego original de 1993.

Sin embargo, hay que considerar que una de las problemáticas más grandes no está en la invención de nueva tecnología para leer vieja, sino en los permisos legales para copiar y guardar el software antes de que muera. Cuando las empresas de TI se queden sin trabajo, o dejan de apoyar sus productos, pueden vender los derechos sobre estos, pero para lograr su aprobación se debe pasar por una serie de trámites de pesadilla. “Para hacer esto correctamente, los derechos de preservación necesitan ser vistos igual que como ahora vemos los derechos de autor y las patentes y licencias”, dijo. “Estamos hablando de preservarlos para cientos de miles de años “, concluyó Cerf. mediatelecom

Fuentes: The Guardian y The Atlantic

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