Métricas y una fórmula para priorizar las decisiones de producto de tu startup

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Para Geoff Ralston, socio de Y Combinator, una de las tareas más difíciles para el fundador de una startup es decidir qué hacer.

“Una de las tareas más difíciles para el fundador de una startup es decidir qué hacer”.

Geoff Ralston, partner en Y Combinator, comienza así un post en su blog titulado Startup Priorities, en el que expresa algo que los emprendedores saben perfectamente pero muchas veces no saben cómo: “Elegir sabiamente puede poner a tu empresa en el camino al éxito. Pasar demasiado tiempo en las cosas equivocadas puede condenar a la startup a una muerte temprana”.

¿Cómo saber si estás tomando las decisiones correctas en materia de tiempo para que tu empresa no muera? La respuesta es muy simple, dice Geoff: Escoge un indicador clave para seguir y enfócate exclusivamente en hacer que esa métrica crezca. Al decidir qué hacer, elige la actividad que creas que se traducirá directamente en un mayor crecimiento de tu métrica elegida”.

Pero si esta visión es tan simple entonces ¿por qué es tan difícil para las startups? Geoff sabe, como muchos emprendedores, que tomar estas decisiones nunca es fácil porque debes elegir una métrica que estés bastante seguro que sabes cómo incrementar y además elegir una métrica que sea una buena medida objetiva de cómo tu empresa lo está haciendo, por ejemplo, para un inversionista.

Geoff, que también es fundador y socio de Imagine K12, explica una sencilla fórmula para priorizar las decisiones de producto:

“Por lo general, estás preocupado con las métricas acerca de la cantidad de usuarios que tienes y qué tan comprometidos están con tu producto. Por simplicidad, llamo al primero “b” (breadth) para amplitud y el segundo “d” (depth) para profundidad. Esto conduce a una forma rudimentaria pero sorprendentemente útil de pensar en cómo priorizar las decisiones de producto. Si “c” es el costo de la construcción de una característica (en cualquier unidad, días de un ingeniero, hora de finalización, etc., lo que quieras), entonces puedes crear una clasificación simple con la ecuación:

(b * d) / c

b te dice cuántos de tus usuarios, actuales o nuevos, se verán afectados por una nueva característica, d describe la importancia que tendrá esa función para el usuario promedio, y c te da lo difícil que es construir la función”.

La conclusión de aplicar la fórmula es que primero hay que construir las funciones que afectan a una gran cantidad de usuarios tan profundamente como sea posible, y que las puedas construir de forma rápida y barata.

Por supuesto que estimar con precisión las variables puede ser difícil, sin embargo, pregunta Geoof, ¿a quién le importa? “Se trata de una startup y la mayoría de las decisiones se hará usando la valentía. Haz tus mejores conjeturas y en caso de duda, consulta a tus clientes”.

Pero Geoff hace una precisión más sobre la fórmula pues dice que en los primeros días de una empresa el énfasis debe estar en la d para asegurar que tienes el producto y mercado adecuados. “Es inútil tratar de crecer o escalar antes de encontrar 100 usuarios que realmente amen tu producto. Sólo entonces debes volver a centrarte en b y hacer crecer tu base de usuarios con el fin de obtener los datos que necesitas (de tus clientes) para determinar dónde construir profundidad”.

Por último, Geoff reconoce que no se trata de que la fórmula reemplace al sentido común o te convierta en un Steve Jobs sino de ayudar a pensar de una forma organizada cuando tienes muchas posibilidades y de ayudar a resolver los argumentos apasionados que surgen luego de la pregunta “¿qué demonios hacemos ahora?!”.

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