Google, Motorola y Lenovo, entretelones de un triángulo amoroso

Motorola

¿El gigante de Mountain View perdió dinero al vender Motorola? Mientras que hacia 2011 Google pagó más de 12 mil millones de dólares por aquel fabricante móvil; tres años más tarde Lenovo apareció en escena desembolsando unos 3 mil millones en moneda estadounidense para hacerse de aquella compañía. La ecuación parece simple a primera vista: Google habría ejecutado un pésimo negocio. Sin embargo, una mirada más profunda sobre este movimiento empresarial revela una serie de insoslayables salvedades y muestra que Google no hizo un mal negocio.

Que un emprendimiento lleve el nombre de Google no garantiza que el mismo lamerá indefectiblemente las mieles del éxito. En “Desmitificando el valor del fracaso”, un artículo publicado en DattaMagazine en abril de 2013, dimos cuenta de una serie de notables tropiezos con algunas de las compañías más renombradas de la industria tecnológica como protagonistas, Google entre ellas. Aunque el nombre de esta empresa aparece usualmente vinculado al éxito pleno (con su motor de búsqueda como paradigma de una fama que, de tan grandiosa, se codea con prácticas monopólicas), vale decir que algunos emprendimientos llevaron el sello de la firma de Mountain View y no fueron precisamente triunfantes.

Orkut y Buzz, dos antecedentes de Google+, fracasaron categóricamente en sus vanos intentos por comer una buena porción de la torta social online. Agregábamos en aquel artículo: “Google Answer también fracasó: esta herramienta procuraba que los internautas consultaran a especialistas sobre diversas temáticas a cambio de una remuneración económica. Frente a alternativas gratuitas como Yahoo! Respuestas, la alternativa de Google fue sepultada bajo la tierra virtual. Incluso hubo una herramienta-mariposa, la cual vivió solamente durante 24 horas: Google X fue una página personalizada del buscador mediante la cual los de Mountain View quisieron homenajear a OS X, de Apple. Los abogados de Google aconsejaron retirarla a fin de evitar conflictos con la firma de la manzana, y así fue”.

Movimientos recientes exhiben, en apariencia, un nuevo fracaso de Google. En el reparto de la novela aparecen, además de la compañía fundada por Brin y Page, Motorola y Lenovo. Adentrémonos en esta trama, no exenta de algunas zonas opacas.

Idas y venidas en la industria móvil

Es preciso remontar la mirada al mes de agosto del año 2011 para dar con el anuncio: Google hacía pública la compra de Motorola, en el marco de una operación que suponía el pago de 12.500 millones de dólares. “El total compromiso de Motorola Mobility con Android creó un lazo natural para nuestras compañías. Juntos crearemos experiencias de usuario asombrosas que potenciarán el ecosistema Android completo para el beneficio de los usuarios, socios y desarrolladores”, había dicho en la ocasión Larry Page. “Esta transacción ofrece un valor significante para los accionistas y provee nuevas y convincentes oportunidades para nuestros empleados, clientes y socios de todo el mundo”, señalaba en la misma dirección el por entonces CEO de Motorola Mobility, Sanjay Jha. A modo referencial, así anunciaba Google la noticia y así la cubría el sitio TechCrunch.

Siguiente mojón, febrero de 2012. Fue entonces cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos aprobó la compra de Motorola Mobility por parte de Google, según informaba en la ocasión The Wall Street Journal. Luego, hacia mayo de aquel año y tras nueve meses de haber anunciado la operación, Google concretó finalmente la compra de la división móvil de Motorola, contando con la aprobación de todos los organismos regulatorios. A continuación se anotan algunas de las palabras que Larry Page divulgaba en un extenso comunicado.

“Hoy anuncio con emoción que hemos cerrado nuestro trato con Motorola Mobility. Motorola es una gran empresa estadounidense de tecnología que ha impulsado la revolución móvil, con una trayectoria de más de ochenta años de innovación, incluyendo la creación del primer teléfono celular. Todos recordamos al StarTAC, dispositivo que en su momento parecía minúsculo y que mostró el potencial de este tipo de aparatos. Y con su apuesta temprana por Android, Motorola se ha convertido en un socio muy valioso para Google”.
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“Es un hecho bien conocido que las personas tienden a sobreestimar el impacto que tendrá la tecnología en el corto plazo, pero subestima su importancia en el largo plazo. Actualmente existen muchos usuarios que no utilizan dispositivos de escritorio, por lo que el impacto de esa transición será muy profundo, al igual que la capacidad de poder pagar con un teléfono. Es por eso que este es un buen momento para estar en el negocio móvil y estoy seguro de que Dennis y el equipo de Motorola crearán la próxima generación de dispositivos móviles que mejorarán nuestras vidas en los próximos años.”

Tal como se vislumbra en las palabras de Page, el movimiento supuso, además, la salida de Sanjay Jha del sillón ejecutivo, puesto que pasó a manos de Dennis Woodise (quien sigue al mando de la compañía actualmente). Ya por entonces, sitios del sector como The Verge especulaban con la siguiente posibilidad: el interés de Google por Motorola no estaba puesto en la división móvil en sí (en el hardware), sino en hacerse de un batallón de patentes propiedad de aquella compañía y así evitar eventuales pleitos a futuro. En tanto, aquella sociedad sería temporal y Google vendería Motorola al poco tiempo. En los pasillos de la industria sonaba el nombre de la china Huawei como la principal interesada en quedarse con la división móvil de Motorola; así lo contaba The Wall Street Journal. Volveremos a estos puntos más adelante.

Hacia agosto de 2012 Google anunció un recorte del 20 por ciento en la plantilla de trabajadores de Motorola Mobility, en el marco de una profunda reorganización y en línea con especulaciones de analistas, según explicaba The New York Times. Aquella publicación estadounidense señalaba que Google iniciaba entonces su plan para recuperar los 12.500 millones de dólares invertidos en Motorola. También en aquel mes, Phone Arena se hacía eco de una información divulgada por The Wall Street Journal, que revelaba quejas por parte del equipo de trabajo de Motorola relativas a una comunicación muy poco fluida con Google. “No es que teníamos pocas ventajas, teníamos aún menos ventajas”, había dicho un ex empleado de Motorola a The Wall Street Journal. Al parecer, la cuna de Android no quería despertar el enojo de otras compañías móviles que emplean aquel software, entregando un trato preferencial a Motorola. La supuesta incomunicación (al menos pour la galerie) habría apuntado a aquella dirección: no molestar a empresas como Samsung, no competir con ellas siendo que éstas son bastiones para el desempeño de Android. El reporte señalaba, incluso, que el equipo de ingenieros que desarrolló Moto X no supo, sino hasta el último momento, si el equipo incluiría el browser Chrome por defecto.

A pesar de todas las dificultades reseñadas, Moto X, fruto de la colaboración entre ambas empresas, apareció en el mercado y lo hizo con un buen paso. Estuve en la presentación de aquel producto en la Argentina (aquí la nota en DattaMagazine) y en su discurso de apertura, Guy Kawasaki, quien es considerado un gurú de la industria tecnológica, hablaba con orgullo de un smartphone en cuya espalda se anotaba lo siguiente: “Motorola, a Google company”. Ex hombre de Apple, confesaba que decidió migrar a Android por la confianza y visión a futuro de los productos de Google. Más tarde apareció Moto G, una alternativa más económica en el catálogo; según la propia Motorola, aquel esel smartphone más vendido en su longeva historia.

Y apareció Lenovo…

El 29 de enero del año en curso Google publicaba este tuit en su cuenta oficial. Lenovo, una firma con ánimos de intensificar su posición en el segmento móvil, se hacía de Motorola en el marco de una operación cercana a los 3 mil millones de dólares. 600 millones en efectivo, 750 millones en acciones y 1.500 millones a pagar en los próximos tres años. Así lo contaba Bloomberg. Ítem crucial, Google retuvo la mayor parte de las patentes de Motorola. Una vez más, la voz de Larry Page: “Lenovo tiene la experiencia y la trayectoria para llevar a Motorola Mobility a ser un actor protagonista en el ecosistema de Android. Esta jugada permitirá a Google enfocar nuestra energía para llevar innovación a todo el ecosistema de Android, para el beneficio de los usuarios de todas partes”.

La transacción se completó a fines del último octubre. Lenovo lo anunciaba en su blog oficial agregando una colorida imagen y también lo hacía Motorola. El nombre de Google despareció de escena y desde ahora puede leerse “Motorola: A Lenovo Company”.

Finalmente, ¿Google perdió con Motorola?

Comprar por 12.500 millones y vender por menos de 3 mil millones. A vuelo de pájaro, la ecuación deriva en una conclusión llana: Google habría perdido dinero al comprar y vender Motorola. No obstante, las líneas no son tan directas en el universo empresarial.

Michael J. de la Merced publicó en The New York Times un artículo que echó luz sobre ciertas áreas opacas de este movimiento relevante para la escena móvil. Uno de los ítems a destacar es el siguiente: cuando Google compró Motorola, aquella firma contaba con 3 mil millones de dólares en efectivo y mil millones de dólares en beneficios por impuestos. En tanto, a los 12.500 millones habría que restarle 4 mil millones, resultando la transacción en 8.500 millones. Pero hay más: tras haberse quedado con Motorola, Google vendió una división de la compañía por 2.400 millones.

Además, tal como adelantamos en el transcurso de este repaso, el juego de patentes es de insoslayable mención. En sintonía con las consideraciones de los analistas mucho antes de que Lenovo aparezca en escena, al comprar Motorola Google abrazó con fuerza un ancho caudal de patentes que eran propiedad de una de las firmas más ricas de la industria móvil en este aspecto. Las mismas tienen un valor real en el presente y también se traducen en eventuales ganancias a futuro. Asimismo, incluso tras la venta a la empresa china, Google sigue amparando bajo su ala una serie de proyectos que antes compartía con Motorola, como Ara, la iniciativa de telefonía modular que promete revolucionar el modo en que los usuarios compramos y configuramos nuestros dispositivos móviles. Más detalles sobre Project Ara pueden ser consultados en “La industria crea a su propio enemigo”.

En vista a todos aquellos factores, Google habría perdido “solamente” unos 3.2 mil millones de dólares al comprar y vender Motorola, en lo que parecía ser una pérdida por más de 8 mil millones; cifra que, per se, no refleja la valía de conservar aquel cuantioso batallón de patentes y algunas divisiones promisorias.

Punto final, aunque no menos relevante. Vendiendo Motorola, Google deja de competir desde el hardware, centrando su estrategia móvil en Android y, menos carnal, desarrollando en colaboración con otras firmas (LG, HTC y también Motorola) la línea de dispositivos Nexus. El malestar de firmas como Samsung, que de pronto se vio compitiendo con su propio socio, parece haberse diluido. De hecho, ya no suenan tan fuerte los desarrollos que incluyen Tizen, un sistema operativo mediante el cual la firma surcoreana comenzaba a alejarse de Android.

Mientras tanto, Google y Motorola volvieron a colaborar. Como aquellas ex parejas que, una vez pasado el temporal, se reencuentran en la mesa de un café, estas dos compañías lanzaron Nexus 6, una phablet que supone el inicio de una nueva etapa para ambos, ya no fusionados ni conviviendo bajo un mismo techo.

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