Los millennials prefieren líderes naturales

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La nueva generación de jóvenes trabajadores, hijos de la era digital, prefieren organizaciones que estimulen estructuras horizontales y en las que se incentive el liderazgo logrado tanto a través de los conocimientos, como de las habilidades y esfuerzo personales.

La nueva generación de jóvenes trabajadores, hijos de la era digital, prefieren organizaciones que estimulen estructuras horizontales y en las que se incentive el liderazgo logrado tanto a través de los conocimientos, como de las habilidades y esfuerzo personales. Al igual que ocurre en las redes sociales, a los millennials les gusta seguir a quien destaque entre ellos como líder (y no a quien se auto refiera como tal). Entender estas características es clave para atraer y retener a los mejores nuevos talentos.

Si en Internet no hay jefes, ¿por qué debo yo tener uno? Esta frase puede sonar arrogante pero, si nos tomamos unos segundos para pensar en ello, podremos comenzar a comprender y hasta compartir este planteamiento. Solo así podremos sentirnos más cerca de un joven millennial, algo que resulta crucial para un empleador en estos momentos ya que, en una década, alrededor del 75% de los trabajadores pertenecerán a esta generación y ocuparán buena parte de los cargos de poder en los distintos sectores.

Es importante comprender que esta nueva forma de pensar y actuar no se trata de un acto de soberbia, ni de una falta de respeto, sino de una idea que abre las puertas a una manera diferente de relacionarse y de ver el entorno de trabajo, cuya base es un ordenamiento que parte de la horizontalidad y que reconoce los liderazgos verdadera y naturalmente ganados.

En efecto, las organizaciones preferidas por los millennials son aquellas que se asientan sobre una horizontalidad jerárquica y promueven la creación de estructuras solidarias e interconectadas. En estas organizaciones, no hay temores ni represalias por proponer, refutar y reformular ideas, sino más bien lo contrario.

A través de esas relaciones, y a medida que pase el tiempo y se den las circunstancias necesarias, no tardarán en destacarse aquellos que serán referentes para el resto del grupo, lo cual no sucederá por un acto formal o impuesto por persona o empresa alguna, sino que serán los propios integrantes del grupo quienes, conjuntamente, los considerarán y tratarán como referentes, como líderes naturales.

No obstante, los liderazgos grupales pueden aparecer de diversas formas. Un espacio o proyecto de trabajo puede contar con varios referentes, ya sea por aportar más o mejor conocimiento, o por haberse convertido en mentores de quienes están aún aprendiendo. Incluso, en numerosas ocasiones, surgen líderes que se distinguen por promover actividades extralaborales, las cuales suelen ser también gratamente bienvenidas por los millennials.

A medida que vamos pensando en esta nueva forma de relacionarse, ya debemos haber comprendido que la forma de socializar del millennial no es irrespetuosa hacia las autoridades. Al contrario, los millennials reconocen muy claramente y respetan a aquellos que les demuestran verdaderos conocimientos o habilidades y es con ellos con quienes desean colaborar.

En el informe “Redes sociales y empresa – Cómo aprovechar el poder de los social media”, de la consultora laboral Manpower, el experto en estrategia empresarial Don Tapscott explica muy sencillamente la mejor forma de trabajar con millennials: “sustituya las descripciones del puesto de trabajo por los objetivos de trabajo y proporcióneles las herramientas, la libertad y la orientación para que hagan su trabajo”. Añade después que “los empresarios que acepten este nuevo tipo de relación con sus empleados, conseguirán colocarse en una buena posición para extraer el extraordinario valor que puede aportar la colaboración”.

Sin importar el lugar que se ocupe en una organización y, ante la presentación de una idea, el respeto y el reconocimiento por parte de los distintos agentes se basa en recibir y analizar la idea, aceptarla como buena si así fuera, aportarle elementos que contribuyan a mejorarla, de ser necesario, y aceptar dichos cambios de ser apropiados. En otras palabras, respeto en estado puro.

Lejos deben quedar aquellas estructuras en las que se pretendía domesticar a los subordinados para que entendieran las jerarquías de las empresas y tuvieran claro “quién es el que manda”. Ante un modelo así, lo único que se lograría es ahuyentarlos y mostrarles la puerta para que no deseen quedarse en dicha organización ni un minuto más.

“Las organizaciones deben cultivar líderes emergentes. Más de uno de cada cuatro Millennials están ‘pidiendo una oportunidad’ para mostrar sus habilidades de liderazgo”, destaca el informe “The Millennial Survey 2014 – Big demands and high expectations”, de la consultora Deloitte que, además, indica que “el 75 por ciento de los millennials cree que las organizaciones podrían hacer más para desarrollar futuros líderes”.

Los millennials han crecido acostumbrados a preguntar y replantear las ideas o acciones de sus padres o tutores, lo cual se replicó también en los ámbitos educativos por los que transitaron y en la forma de relacionarse a través de las redes sociales que integran. No podemos pedirles que cambien si crecieron y se educaron de esta manera. Es más, lo que debemos hacer es incentivarlos para que profundicen esta nueva forma, más respetuosa y auténtica de relacionarse.