Argentina: los drones buscan evasores fiscales en un mercado aún inmaduro y sin marco legal

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La utilización de los dispositivos en la gestión pública pone de manifiesto el vacío legal en un mercado en construcción

En Argentina, los drones ya buscan evasores fiscales en la zona de la provincia de Buenos Aires. La Agencia de Recaudación de Buenos Aires (ARBA), a instancias de la iniciativa de su titular, Iván Budassi, se decidió a incorporarlos a la estrategia de detección de infractores tras advertir cómo eran utilizados para diagramar la construcción de gasoductos.

La estrategia que aplican –MESI, sistema de Monitoreo Estratégico Satelital Integrado- es una herramienta dedicada a explorar desde la altura las propiedades no informadas por sus titulares a través del cruce de datos con imágenes provenientes de 18 satélites.

La utilización del drone en cuestión inició en febrero de este año, en una zona de countries de la ciudad costera de Mar del Plata, donde según ARBA, llegaron a detectar gracias a los drones que el 70% de las propiedades estaba sin declarar.

Según informa Infotechnology, los primeros días en los que se pusieron en uso sirvieron para detectar unas 120 casas que estaban construidas en terrenos –en teoría- baldíos. El uso de satélites permitió incluso ver con precisión de qué tipo de construcción se trataba y cuándo había quedado terminada, sólo con cotejar imágenes anteriores. “Empezamos a barrer toda la provincia y a través de algoritmos vamos cotejando cuando hay construcciones no declaradas”, sostuvo el funcionario a la publicación.

Según informa la fuente, el drone realiza vuelos semanales en busca de fotografías que le permitan detectar evasores de la provincia. Desde que se lanzó el sistema ya se captaron un poco más de 14 millones de metros cuadrados sin declarar, lo que generó intimaciones a unos 120 mil dueños.

El drone en cuestión cuenta con 3G, vuela a un máximo de 45 minutos, con un alcance de 3 KM y velocidad tope de 57 km por hora. Vuela a unos 150 metros de altura.

El modelo, realizado en polietileno, es eBee, de origen suizo, fabricado por la  empresa senseFly y está programado para volar en un lugar establecido, además de contar con cámara y GPS incorporados.

Lo esencial, para los fines de tomar fotografías de máxima resolución, es la potencia de su cámara, que es de 16 MP y con resolución de 4cm x píxel.

Video vía Infotechnology

Mercado local 

Si bien diferentes universidades argentinas experimentan con drones y hasta hay un proyecto nacional vinculado a la producción local de los mismos con objetivo de defensa, ya hay un mercado que permite estimar costos.

Aunque el mercado aún es pequeño hay más obstáculos. A la hora de adquirirlos los problemas en Argentina tienen que ver con los costos. Dado que muchos de los componentes de un dron son importados, la restricción de las importaciones sumada al cambio desfavorable, genera un cóctel complejo para el mercado local.

Según ARG noticias, Parrot es la principal compañía encargada de comercializarlos en Argentina a través de retailers como Fravega, Musimundo o Compumundo.

De origen francés, ofrece los dispositivos Ar.Drone 2.0 que capturan fotos y filma videos en HD alrededor de los 9000 pesos (USD 1071). A unos 9500 pesos (USD 1130) es posible adquirir un modelo de un diseño superior.

Phantón DJI es la otra compañía que ofrece drones capaces de tomar fotos de alta calidad. En ese caso los costos arrancan desde los 9.700 pesos (USD 1154) y viene con cámara GoPro incorporada. Para modelos superiores de mucha más alta definición y con bateria que alcanza las diez horas de vuelo hay que pensar en más de 15 mil pesos (USD 1785).

En MercadoLibre, las opciones son más variadas, van de un rango entre los 2.700 pesos (USD 321) hasta los 50 mil pesos (USD 5952). La fuente indica que “la calidad de la cámara, la estabilidad de los aviones y la finalidad a la que están destinados influye en el precio. Los drones que tienen poco estabilidad y que son publicitados para la recreación tienen un costo inferior a los 3 mil pesos y no traen cámara”

Nichos 

Asociados en principio a fines militares, los drones han comenzado hace un largo tiempo a ser utilizados con fines civiles.

Los dispositivos, tienen una pluralidad de aplicaciones, entre las que se encuentran las vinculadas al monitoreo y la seguridad pública. En Argentina se utiliza para vigilar la explotación minera en determinadas zonas así como también en situaciones de emergencia como lo es detectar con precisión focos de incendio.

En este sentido, aplicaciones posibles -según informa IProfesional– tienen que ver con la supervisión, inspección y mantenimiento de obras civiles de gran tamaño, o bien aplicaciones relacionadas con el cuidado del medio ambiente, como el monitoreo ambiental, meteorología, detección de actividad volcánica o los citados incendios forestales,  y finalmente usos relacionados con la seguridad, como ser la visualización de fronteras y actividades de búsqueda y rescate. Se puede agregar también, dadas sus características de país agropecuario, toda una serie de usos vinculados al monitoreo y cuidado de las cosechas.

Pero también hay usos más cotidianos, por ejemplo, en el mercado inmobiliario la utilización de drones sirve para la exhibición de propiedades.

Otro interesante foco de interés es la producción audiovisual, dado que habilita a tomar áreas –muy frecuentes en este tipo de producciones- de gran calidad y bajos costos en comparación con por ejemplo los helicópteros.

Sin ley 

La utilización de drones para buscar evasores se encontró con el primer y evidente escollo de la falta de una regulación en el uso, un vacío que enfrenta toda la industria de los dispositivos de cara a la consolidación de un mercado local.

Desde ARBA, reconocieron que hay un vacío legal en relación al uso de drones aunque reconocieron que el código fiscal de la provincia permite a la agencia utilizar este tipo de imágenes además que guardan “secreto fiscal” sobre las imágenes.

Argentina no es la única que se encuentra retrasada respecto del marco legal de la actividad, pocos países están trabajando en una legislación como esa, US trabaja en una que piensan tener lista en 2015 mientras que Chile es otro de los países que trabaja al respecto.

En este sentido las principales preocupaciones de los legisladores tienen que ver con la violación a la privacidad, en qué caso están traspasando la intimidad, si es necesario contar con registros para hacerlos volar y de quién es la responsabilidad si por ejemplo, un dron cae y daña alguna propiedad y/o persona.

Acerca del autor

Clarisa Herrera

Clarisa Herrera Lafaille
Licenciada en Comunicación Social. Periodista especializada en marketing, tecnología y analista de medios. Docente de Periodismo y Comunicación. Investigadora de tendencias, hábitos y comportamientos sociales aplicados a negocios. Bailo Jazz. En Twitter: @theguapa