Joven latinoamericano crea escuela para aprender a hackear

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En Colombia y Latinoamérica cada vez son más los adolescentes que transforman sus innovadores conocimientos de informática en potenciales empresas.

Dos jóvenes de 15 y 19 crearon la primera universidad online donde se pueden aprender las técnicas de ataque y defensa informáticas.

En Colombia y Latinoamérica cada vez son más los adolescentes que transforman sus innovadores conocimientos de informática en potenciales empresas. Es el caso de Juan Eljach que junto con su tío Diego Sánchez fundaron el 3 de septiembre Exploiter.co, una escuela dedicada exclusivamente a difundir técnicas de hackeo ético.

Ambos emprendedores tienen 15 y 19 años, respectivamente, y en el caso de Juan, empezó su aventura dentro del mundo de las computadoras cuando tenía tan sólo 12 años. El tiempo que dedicó al estudio de lenguajes de programación le permitió ser consultor de seguridad a tan corta edad en varias empresas, como también dar conferencias en universidades.

Exploiter.co es una plataforma online que les llevó seis meses desarrollarla y que hoy cuenta con cien alumnos por día. Por el momento sólo está disponible en español, pero evalúan en poco tiempo más lanzar la versión en inglés para captar a los posibles alumnos de hackeo provenientes de los Estados Unidos.

Por medio del sitio ofrecen material de estudio en formato audiovisual como también de texto, y cuentan con una muy buena estrategia de marketing para captar interesados. El primer mes de estudio es gratuito, pero después empiezan los cursos pagos con aranceles que rondan los US$25 mensuales y en donde se accede a temas como Penetración Testing con Metasploit, Ataques a Aplicaciones Web, Hacking de Redes Wi-Fi, Hacking con Python y Ruby y Hacking Ético Profesional.

Según especificó Sánchez, “la intención con Exploiter.co es formar profesionales expertos en encontrar vulnerabilidades para después reportarlas a las entidades que los contratan”. De esta manera se autodefinen como hackers éticos y no maliciosos o crackers, quienes se caracterizan por causar daños o robar información.

“A modo de ejemplo de lo que hace un ‘hacker ético’, a veces atacamos páginas web, descubrimos vulnerabilidades y después le enviamos un correo electrónico anónimo al administrador del sitio, explicando cuál es el problema y cuáles son las alternativas de solución. Lo hacemos porque es nuestra pasión, es emocionante, implica un desafío”, afirmó.

La iniciativa cuenta con el auspicio de una consultora que les ha ayudado con el modelo de negocio y las estrategias de mercado y publicidad pero no con el apoyo de algún inversionista. “El dinero ha provenido de familiares. No queremos perder un porcentaje significativo de la participación en las decisiones de la empresa por unos millones”, manifestó el joven empresario.

Con información de Donweb Blog y El Tiempo.

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