Un país al que le picó el bicho emprendedor y la cultura startup

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Susana García-Robles del FOMIN lo dice claramente: "El bicho emprendedor ha infectado a este país y no hay cura para esto".

Por Susana García-Robles*

9 de septiembre: Llego a mi destino para hablar en una conferencia de Venture Capital patrocinada por una agencia del gobierno local.

10 y 12 de septiembre: Asisto a la inauguración del programa Start-Up del país y me reúno con las mujeres detrás de esa iniciativa y Startup Weekend. Escucho al gerente de una prestigiosa incubadora del sector privado.

11 y 12 de  septiembre: Me reúno con emprendedores tecnológicos y participo en eventos de pitch que muestran a los ganadores de dos competencias locales— una dirigida por una universidad local, la otra una competencia Nacional de Modelo de Negocios encabezada por un gestor de fondos estadounidense que visitó este país el año pasado, se enamoró de ella, y ha apoyado diversas actividades empresariales desde entonces.

12 de septiembre: Me reúno con una mujer que lleva a cabo programas de mentores para emprendedores. Me reúno con inversionistas potenciales en fondos de Venture Capital/Private Equity. Me reúno con los reguladores.

¿Puedes adivinar en qué parte del mundo estoy? Si estás pensando en Silicon Valley, Israel o Brasil, estás equivocado.

Estoy en Kingston, Jamaica. Y estoy presenciando la historia mientras sucede. 

Cuando empecé a trabajar con los sectores público y privado en el desarrollo de ecosistemas emprendedores en América Latina y el Caribe hace más de 16 años, el mundo -a pesar del boom de Internet- era un mundo muy diferente al que vivimos en la actualidad. Estábamos empezando a experimentar el poder de la Internet. La globalización era un tema discutido a nivel académico. En Europa, el Euro no se había aplicado todavía. La región no era un destino de inversionistas, y había asuntos pendientes para ser atendidos antes de que se pudiera considerar como una región con potencial: la pobreza, las crisis económicas, la corrupción, la debilidad de las instituciones, y la falta de innovación nos describían mejor entonces.

Un avance rápido hasta 2014. La región ha mejorado dramáticamente: muchas personas que pertenecían a la base de la pirámide están entrando ahora en la clase media. Ninguna crisis mundial o regional se ha originado en la región desde hace mucho tiempo y mejor aún, mostramos resiliencia durante la última crisis global. La democracia se estableció en general. La globalización, junto con el acceso a la tecnología, ha acortado las distancias geográficas, haciendo que el acceso a la información y los conocimientos estén disponibles para todo el mundo.

Hay que añadir a esta mezcla los beneficios de muchos países que tienen una población cada vez más joven conocida como los Millennials. Ellos nacieron y viven en un mundo donde la tecnología les permite llegar a cualquier persona que quieren, aprender y trabajar en un ambiente informal, y estar informados de lo que está pasando en el mundo cuando se desarrollan los acontecimientos. Lo más importante es que han desarrollado un sentido de pertenencia a una comunidad global donde pueden trabajar juntos en equipos.

Y esto es lo que está sucediendo hoy en Jamaica. El bicho emprendedor ha infectado a este país y no hay cura para esto.

He conocido a estos emprendedores jamaiquinos y ellos se asemejan a cualquier otro emprendedor de cualquier país que tenga una industria de capital riesgo bien establecida. Están llenos de empuje, probando sus ideas para convertirlas en modelos de negocio viables que puedan atraer financiación. Inversionistas ángeles, incubadoras, aceleradoras, MVP, pivoteando el modelo, son parte de su léxico diario.

Junto con muchos actores que provienen de diferentes sectores del país, el FOMIN está ayudando a este ecosistema a prosperar: estableciendo una cultura en la que el riesgo de fracaso es aceptado como parte de la innovación y el proceso de creación de start-ups (¡fallar rápido, aprender de tu error, levantarse y seguir adelante para volver a intentarlo!), donde ser emprendedor no significa perder tu trabajo y todavía no encontrar el siguiente, sino una elección de vida.

Así que… sí, hay un Start-Up Jamaica, un Startup Weekend Jamaica, un Branson Centre of Entrepreneurship, un Jamaica LAB. Y los emprendedores están ejecutando startups como Herboo, DocuJam y Regal Farms Ltd.

Lo mejor de todo es que la industria en etapa temprana y el movimiento emprendedor jamaiquino parecen tener una mayor participación de las mujeres que en otros países como los EE.UU. o Brasil. ¡Las mujeres están ejecutando los programas de Start-Up y de las incubadoras, y los equipos de startups tienen mujeres fundadoras!

El futuro es brillante para esta isla comprometida con el fomento a la innovación tanto de los organismos gubernamentales como del sector privado. En el FOMIN, estamos trabajando en un proyecto con el Banco de Desarrollo de Jamaica para fortalecer este ecosistema creciente de capital de riesgo.

Mientras tanto, los principales actores de la economía en Jamaica también se están involucrando. El mayor banco de Jamaica, National Commercial Bank (NCB) y Jamaica National Building Society (JN) son las compañías detrás de Start-Up Jamaica; la empresa de telefonía celular LIME ayudó a establecer la infraestructura para el impresionante espacio de Start-Up Jamaica.

¿Has visto signos del bicho emprendedor en Jamaica? ¿Y dónde crees que se verá a continuación?

*Oficial Principal de Inversiones a cargo del grupo de Financiamiento en Etapas Tempranas del FOMIN (Early Stage Equity Group, MIF). Desde 1999, Susana ha creado y dirigido las inversiones de capital emprendedor del FOMIN en América Latina y el Caribe, así como la estrategia de desarrollo empresarial.