Resiliencia y 9 razones de por qué es poco probable que haya otra burbuja tecnológica

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Nos encontramos en una época muy diferente de aquella que elevó, sacudió y quebró a muchas empresas vinculadas a Internet alrededor de los años 1997 - 2001.

Nos encontramos en una época muy diferente de aquella que elevó, sacudió y quebró a muchas empresas vinculadas a Internet alrededor de los años 1997 – 2001 y que se denominó como Burbuja punto com.

Pero basta con poner el término “burbuja tecnológica” en el buscador de Google para darse cuenta que los resultados no solo se relacionan con aquella época sino con la actual, con títulos que cuestionan, en general, si es que estamos en otro periodo similar.

Basado en una revisión del libro Antifragile de Nassim Taleb publicada en el post Good News, The Tech Startup Ecosystem is Antifragile de 2013, William Mougayar escribió recientemente un post sobre la capacidad de recuperación del ecosistema tecnológico de startups y las diferencias con la anterior burbuja tecnológica. Mougayar es asesor de startups, emprendedor, estratega y vive en Toronto. 

Aquí recopilo ambas cosas como las 9 razones de por qué es poco probable que haya otra burbuja tecnológica:

1) Somos más resilientes acerca de cómo tomar los fracasos. No sólo es más barato iniciar una empresa sino que si fallas caerás de alturas más bajas, por lo que no dolerá tanto. Los “pequeños” fracasos no son perjudiciales para el sistema en su conjunto. Ellos sólo son perjudiciales para los pequeños equipos que se ven afectados.

2) Sabemos mucho más sobre cómo ejecutar las empresas de Internet. Hoy en día, hay muchas más lecciones de las empresas maduras y exitosas de Internet. Hemos aprendido mucho acerca de cómo tener éxito como una startup o compañía en Internet. Los fracasos y los éxitos han hecho a todo el mundo más inteligente. Ese conjunto de conocimientos está beneficiando todo, y está mejorando. Estamos produciendo mejores startups, y mejores emprendedores.

3) Los emprendedores están mejor conectados. Las redes sociales y los medios de comunicación social tienen sus efectos en toda la comunidad tecnológica, y esto es una buena cosa. Los negocios se aceleran cuando sus participantes se conectan sin barreras o desafíos de distancia.

4) Hay una mejor calidad de aceleradoras. TechStars, Y Combinator y otras aceleradoras de primer nivel no existían entonces, al menos no en los niveles de calidad y capacidad que tenemos hoy.

5) Los ecosistemas de todo el mundo son cada vez más viables y vibrantes en su propio terreno. Nueva York, Boulder-Denver, Austin, Seattle, Berlín, Londres, Waterloo-Toronto, sólo para nombrar unos pocos que son fuertes ecosistemas independientes con su propio conjunto de actores.

No es como en 1999

Mucas cosas son diferentes hoy en día en comparación con 1999. Y por eso, es importante entender estas diferencias y sus implicaciones:

6) El ecosistema tecnológico de startups es más internacional. A diferencia de 1999, actualmente los riesgos se distribuyen fuera de Silicon Valley. La probabilidad de un efecto dominó de los fracasos que se concentra en un área es poco probable.

7) Los inversores son más prudentes y estrictos con su financiación. A pesar de la reciente oleada de nuevos anuncios de fondos, todavía no hemos llegado a los niveles de compromiso de inversión del año 2000 como se aprecia en la siguiente tabla histórica de NVCA de su reporte 2014 Annual Yearbook:

8) Salir a la Bolsa no es el objetivo principal. Sí, las IPO (Oferta Pública Inicial, por sus siglas en español) de tecnología están regresando, pero están volviendo tímidamente, y con las lecciones de 1999 todavía grabadas en la mente de todos, estas empresas van a hacerse públicas con ingresos y/o beneficios sostenibles. Paralelamente, un número de exits saludables están sucediendo para contrabalancear la necesidad de una oferta pública inicial.

9) Crowdfunding es una válvula de escape para la demandaMuchas más startups pueden conseguir fondos a través de formas no tradicionales, gracias a mercados abiertos como AngelListCircleUp y otros. Los inversores independientes y los inversionistas ángeles están ofreciendo otro mecanismo de selección rigurosa para ayudar a nuevas startups a tener éxito.

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