Satellogic, así es la compañía argentina que revoluciona la industria de los satélites

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Satellogic es el ejemplo de una startup que puede transformar una industria obsoleta y cara a una económica con los últimos estándares de innovación

No es casual la decisión de seleccionar al argentino Emiliano Kargieman como nuevo emprendedor Endeavor.

Kargieman, es el fundador y creador de Satellogic, una empresa abocada a la fabricación de nanosatélites cuya misión es democratizar el acceso a los servicios ​​en el espacio, reduciendo drásticamente las barreras para obtener datos de satélite en tiempo real.

La historia del emprendedor es la de un matemático que siempre ha estado vinculado a la creación de empresas tecnológicas, hasta que un encuentro fortuito le abrió un nuevo horizonte.

“Un poco por casualidad, en 2010 estaba con ganas de comenzar un nuevo proyecto, terminé una temporada en un centro de investigación que tiene la NASA en Mountain View (Singularity University) y ahí me comencé a asesorar acerca de cómo se hacía la tecnología espacial, fundamentalmente con cómo se hacían los satélites” cuenta Kargieman a PulsoSocial.

Emiliano Kargieman
Emiliano Kargieman

La tecnología espacial, un fiasco 

Se encontró con una realidad que lo sorprendió al asumir que la tecnología espacial manejaba los últimos estándares de innovación:

“Me encontré algo que me sorprendió, uno piensa que la industria espacial va a ser una industria súper innovadora y con tecnología de última generación, pero lo que pasa cuando uno mira cómo se construyen los satélites tradicionales la situación es todo lo contrario. Es una industria que está muy especializada en cuestiones de confiabilidad y que para conseguirla han desarrollado metodologías y procesos de ingeniería con componentes muy antiguos, me refiero a que tienen unos 40 años” puntualiza.

Puntualmente, al ponerse a analizar la industria se dio cuenta lo difícil que es desarrollar tecnología que funcione de manera confiable en el espacio. “Esto nos ha llevado en la dirección en la que estamos, es como que un principio de la industria se tomaron ciertos riesgos y luego empezaron a bajarlos sistemáticamente” aclara.

La industria del software, a la que él pertenece y a la que conoce de cerca, ve los procesos de manera completamente opuesta:

“Nosotros construimos software de una manera distinta, estamos acostumbrados a construir redes de componentes donde alguno puede fallar pero incluso si lo hacen, las redes, el sistema sigue siendo confiable. Empecé a pensar en 2010 cómo podía llevar estos componentes de confiabilidad al espacio construyendo una plataforma espacial distribuida donde cada uno de los componentes individuales de los satélites fueran económicos y pequeños. Quizá no tan confiables quizás como un satélite individual pero puesto a funcionar en conjunto con una red de satélites del mismo tipo pudiera ayudarnos a ofrecer un servicio confiable con capacidades que no eran posibles con los satélites tradicionales” relata.

Desde entonces, la idea comenzó a tomar forma.  Junto con su equipo se dedicó a buscar un grupo de profesionales ingenieros que pudieran desarrollar la tecnología que hiciera realidad el proyecto de una red satelital distribuida de componentes económicos.

Democratizar el espacio

En 2011 realizaron un acuerdo con Invap una empresa ubicada en el sur de Argentina, provincia de Río Negro, para que pudiera incubar de alguna manera estas ideas en su laboratorio. “En 2013 mudamos lo que es investigación y desarrollo a Buenos Aires. En paralelo tenemos un grupo de personas en Bariloche y en Córdoba y algunas personas también en Francia, UK e Israel, US”

Al principio además de capitales privados contaron con el apoyo del Ministerio de Ciencia y Tecnología e Innovación Productiva de Argentina que financió el lanzamiento de los primeros dos satélites y les abrió el contacto a laboratorios de investigación locales que estaban trabajando en tecnologías espaciales y relacionales con los que llevaron a cabo distintos tipos de colaboración. Ya a partir de fines de 2013 el financiamiento de la compañía ha sido privado.

“El año pasado lanzamos nuestros primeros dos prototipos, el primero en abril en China y el segundo en noviembre en Rusia y recién acabábamos de lanzar el tercer satélite, el cual ya nos permite captar imágenes y videos de alta resolución de lo que está pasando en la Tierra y cuesta mil veces menos de un satélite tradicional” comenta.

Vale aclarar que el de abril del año pasado, fue el primer nanosatélite construido en Argentina en llegar al espacio, con solo 20 cm de alto y 10 de largo y con tres equipos de estudio:una rueda de inercia (para controlar su actuación en el espacio), un startracker (saca fotos para establecer su posición) y una computadora para vigilar su navegación. El lanzado en noviembre de 2 kilos implicó una inversión cerca de USD 70 mil y unos USD 130 mil para lanzarlo.

La misión de Satellogic tiene que ver con la democratización del espacio en el sentido de abrir la capacidad de utilizar información que generan estos satélites para la toma de decisiones:

“Si uno mira el potencial de la información que se puede obtener desde los satélites para mejorar lo que es la toma de decisiones diarias en industria, gobierno e incluso individuos, es enorme. Ese potencial estaba subutilizado por el hecho que es tan caro llevar un satélite al espacio con tecnología tradicional que la información que se generaba era accesible a muy pocos grupos como ser grandes empresas y gobiernos con esa disponibilidad de dinero. Hoy nos enfocamos en algunas áreas de problemas como la gestión de recursos naturales, generación y distribución de energía y con la generación y producción de alimentos. Compañías vinculadas al agro o grupos interesados en el medio ambiente están entre los clientes de Satellogic” explica.

Hasta ahora, los satélites lanzados al espacio tienen una vida útil de tres años, luego entran en la atmósfera entonces a la velocidad que vienen se desintegran.

“Pensamos que tres años es el tiempo correcto porque nos permite renovar nuestra tecnología y contar con los últimos sensores y la última capacidad de procesamiento. El siguiente paso es lanzar una constelación de 15 satélites desde el año que viene con las cuales vamos a estar en condiciones de brindar servicios comerciales para todas estas industrias” resume.

A partir de ahí la idea es escalar con el objetivo de tener una constelación de 300 satélites en órbita que les permita completar el volumen y la frecuencia de información para monitorear el mundo en tiempo real.

 

 

Acerca del autor

Clarisa Herrera

Clarisa Herrera Lafaille
Licenciada en Comunicación Social. Periodista especializada en marketing, tecnología y analista de medios. Docente de Periodismo y Comunicación. Investigadora de tendencias, hábitos y comportamientos sociales aplicados a negocios. Bailo Jazz. En Twitter: @theguapa