Tres cosas que un desarrollador puede hacer por un fundador no técnico

Pilot Major Cecil Powell and the X-24A on Lakebed
La escena es recurrente: un fundador no técnico asiste a meetups para buscar desarrolladores que puedan ayudarle a convertir su idea en realidad. ¿Te ha pasado?

La escena es recurrente: un fundador no técnico asiste a meetups para buscar desarrolladores que puedan ayudarle a convertir su idea en realidad. ¿Te ha pasado?

Como lo escribe Charlie O’Donell, fundador de Brooklyn Bridge Ventures, en una entrada en su blog, “no es que no haya grandes personas técnicas dispuestas a asumir el mucho riesgo de unirse a un equipo pequeño, es sólo que hay tanta gente por ahí en busca de ellos que es difícil descifrar quién se lo toma en serio”

El problema de buscar un asesor técnico es que probablemente nunca podrías contratarlo ya que puede estar disfrutando de las mieles de la adquisición de su startup o tal vez esté programando en Google y está en un punto en su vida donde prefiere ganar US$300.000 que pasarla mal en una startup. ¿Qué le podrías ofrecer? Así lo explica:

“Lo que puedes ofrecer es algo que sea interesante, un desafío reflexivo, y un poco de acciones de tu startup. Trabajar con empresas jóvenes es cool y despierta los instintos creativos. Además, desde el lado del asesor, podría ser una buena manera de construir un pequeño portafolio con acciones de startups sin tener que poner dinero ángel en efectivo”.

A O’Donell le gustaría pedirle a un asesor técnico que haga tres cosas por ti, si eres un fundador no técnico:

1. Ayudarte a construir un alto nivel de especificaciones de tecnología de lo que necesitas construir, así puedes saber que el producto en el que estás trabajando puede ser construido razonablemente dado el estado actual de la tecnología y los recursos y la línea de tiempo.

“Ellos te van a decir por qué un ascensor a la Luna es algo difícil y por qué una escalera de mano podría ser un mejor lugar para empezar si solo tienes US$50 y un carpintero con un martillo y un serrucho”.

2. También pueden ser tu defensor en los círculos técnicos. Es un pitch mucho más fuerte cuando un desarrollador de software llega a otro desarrollador de software y le dice “Hey, vi tu perfil y podría ajustarse muy bien con esta empresa que estoy asesorando” que cuando lo haces y te ves como el montón de MBA’s que buscan desarrolladores.

“Te da cierta “credibilidad callejera” si al menos un desarrollador de software piensa que lo que estás construyendo debería y podría ser construido”.

3. Pueden ayudarte a examinar candidatos. Lo que puede terminar pasando es que ellos pueden ayudar a conseguir ese primer desarrollador, tal vez asesorarlo un poco y unirse a tu compañía cuando obtengas suficientes ingresos o financiamiento para que sea un poco menos arriesgado. O simplemente pasan a la siguiente empresa.

O’Donell concluye:

“Esto sucede todo el tiempo en el lado de los negocios y la financiación, donde alguien con experiencia en los negocios ayuda a dos desarrolladores a descifrar una estrategia de ingresos o financiación, hacer introducciones a los clientes, etc. Yo no lo he visto mucho en el lado técnico, pero hay una gran oportunidad ahí para ayudar a ideas prometedoras a conectarse con la comunidad técnica”.

[Fuente imagen destacada]