Emprende desde los 12 y vende su empresa a los 18: La historia del mexicano Max Cantú

Imposible
Antes de cumplir los 20 años, el emprendedor mexicano ya cuenta con seis años como emprendedor y un exit en su haber.

Tiempo atrás hablábamos del fenómeno de los “teenpreneurs”, emprendedores sub 20, adolescentes, casi niños, que en virtud de un ecosistema que hace posible como nunca antes las condiciones para emprender, acceden a hacer crecer sus ideas hasta convertirse en negocios. ¿Y tal vez venderlas? Parece que si en el caso del mexicano Max Cantú. 

Cantú, cuenta que su primera empresa fue una agencia de marketing digital que inició a los 12, lleno de miedos y en medio de una familia llena de empresarios, ejecutivos, emprendedores y vendedores. “Fracasé –cuenta en un post- quedé debiendo dinero y defraudando a muchas personas. Pero encontré lo que me apasionaba y a lo que quería dedicarme el resto de mi vida: Emprender” señala. 

Por esos tiempos, ya conocía del mercado de los eventos dado que colaboraba desde los 11 años con la compañía de organización de eventos de su madre, hasta que el consejo de un buen amigo lo animó a iniciar su camino:

“Todo inicio con una plática con un amigo y mentor de aquí de la ciudad de Monterrey, México. Su nombre es Osvaldo Ayala. El organiza Hackers and Founders Monterrey y es mentor de diversas aceleradoras de aquí mismo. Fue en el momento de maduración de mi carrera, exactamente a finales del año 2012. Él me solicita una junta para ver como iba mi proceso de crecimiento y fue perfecto ya que en ese preciso momento estaba en un estancamiento en el cual no tenía idea que iba a ser de mí, o si simplemente era un fraude que no iba a lograr nada. Esa conversación fue bastante interesante, el me alineó a que debía seguir mis pasiones como emprendedor en lugar de estar haciendo cosas que no me gustaban. Fue obvio que los eventos era una de mis pasiones, entonces tenía que unirla con lo que ya sabía hacer: la tecnología. Así llegó la idea inicial” comenta.

Max Cantú
Max Cantú

 

Feel Events –así denominó la compañía-apuntaba a mejorar la experiencia de los eventos usando la tecnología. En específico, soluciones de hardware y software para eventos de nicho que mejorar la calidad de los eventos. Por otro lado, también conseguían inversionistas dispuestos a invertir en ciertos eventos y ayudaban a enlazar ese capital. La monetización venía de la mano de la venta de las soluciones (modelo de licencia) y en el segundo caso, se llevaban un porcentaje de las ganancias finales del evento.

Los aprendizajes 

Cantú habla de sus aprendizajes: “Creo que he hecho todo lo que no se debe hacer: elegí mal a mis primeros socios, elegí mal a mis segundos socios, elegí mal a mis primeros inversionistas, contraté a las personas equivocadas al inicio y decidí competir contra los grandes sin ninguna ventaja competitiva” subraya.

El emprendedor señala sus obstáculos punto por punto. Al principio, capitalizarse a través de la organización de eventos fue la única opción de la que disponía porque no había dinero para avanzar.

“Invité a dos inversionistas que conocía previamente a unirse a la aventura, cada uno invirtió dinero. Lamentablemente tuve que terminar regresando ese dinero en menos de tres meses porque no tenían mucho más que dinero para ofrecerme” señala.

Para Cantú, no es necesario un socio inversionista para iniciar. Hay de todo. “Desde inversionistas que por cantidades pequeñas querían el 50% de la empresa, hasta personas que simplemente le dedicaban 2 horas a la semana” subraya.

En un segundo arranque, recurrió a una persona (DJ) dado que conocía bien la competencia y con la idea de producir eventos de entretenimiento de “night life” y llevarse ganancias de ellos.

“El acuerdo no era de ser socios, sino yo le daba un sueldo simbólico y un porcentaje de las ganancias”. Al poco tiempo, roces internos volvieron a estancar el proyecto. “Ten cuidado de a quien dejas entrar a tu empresa” deja como reflexión.

De la decepción al exit 

Si bien había perdido cerca de 6 meses por culpa del primer y segundo arranque fallido y nada parecía alentarlo a seguir, una nueva conversación con un mentor le abrió el camino.

“Me hizo ver que debía aprovechas los conocimientos y contactos que ya tenía y no tratar de competir contra los grandes sin ninguna ventaja competitiva. De pronto un amigo que había conocido años atrás se encontraba organizando un evento enfocado en negocios y necesitaba un mejor sistema de organización de proveedores y un mejor sistema de boletera, hablé con el y negociamos, finalmente se convirtió en mi primer cliente al ofrecerle una solución basada en licencia” resalta.

Para diciembre del 2013, advierte nuevamente que no tiene la capacidad de hacer crecer la empresa. Decidió entonces que la jugada más inteligente era contratar a un director que pueda manejar la compañía:

“El se encargó de hacer una alianza con 2 recintos de eventos en Austin, logramos crecer la empresa enfocándonos en que cada evento posible tuviera al menos uno de nuestros productos y nos pagaran bajo un sistema mensual. Logramos detectar otro problema, un problema que incluso en mi primer arranque ya tuvimos, la inversión en eventos. Logramos conseguir y manejar un pequeño fondo de inversión enfocado en invertir en cierto tipo de eventos de una manera confidencial y bajo un sistema de apoyo mutuo. Esa acción fue la que en pocos meses, incluso sin mi presencia, pudo crecer de una manera beneficiosa que le permitiera a la empresa fortalecerse” relata.

A finales de Junio del 2014 llega la grata sorpresa: uno de los líderes del mercado de eventos en México y en LATAM –que no puede mencionar- los contacta para la apertura de una nueva unidad de negocio en su empresa, enfocada a la producción a nivel internacional. Su deseo es que nadie supiera la compra para no poner en peligro su estrategia de apertura.

“Yo no lo podía creer, era demasiado maravilloso, llame a mis abogados, negociamos y todo quedo puesto para que en la semana de mi cumpleaños número 19 (4 de agosto 2014) se firmaran lo papeles” explica.

Las razones por las cuales la empresa compradora se interesó en su compañía tuvieron que ver con la apertura de una nueva unidad de negocio en LATAM basada en nuestros servicios, transferencia de portafolio de clientes, transferencia de contratos de alianzas exclusivas con proveedores, mejora continua de la producción de festivales, maquinaría y prototipos desarrollados por la empresa. 

“Todo este valor creado derivo en una excelente valuación para ser una empresa que en pocos meses logró posicionarse en ciertos nichos en especifico” resume.

Cuándo ya vendiste tu primera empresa antes de los 20 años ¿qué queda por delante?

“Desde hace 6 meses estoy trabajando en Aura Labs/Closify con Miguel Rivera, un proyecto bastante interesante pero aún en sus inicios, seguiré trabajando, que después de todo, estoy iniciando en mi camino” concluye.

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Acerca del autor

Clarisa Herrera

Clarisa Herrera Lafaille
Licenciada en Comunicación Social. Periodista especializada en marketing, tecnología y analista de medios. Docente de Periodismo y Comunicación. Investigadora de tendencias, hábitos y comportamientos sociales aplicados a negocios. Bailo Jazz. En Twitter: @theguapa