Emprendedoras de alto crecimiento, clave del futuro de Latinoamérica

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Susana García-Robles del FOMIN analiza el informe “Liberando el potencial de las Mujeres Emprendedoras de América Latina y el Caribe”.

Por Susana García-Robles*

“¿Busca incrementar la productividad de su país? Piense en femenino”, podría ser el mensaje para los gobiernos de la región, ya que seguramente muy pocos habrán buscado una salida para mejorar su desempeño económico por el lado de las mujeres. Este sector, para muchos impensado, podría lograr aumentar un 25% la productividad de los países latinoamericanos, si estos eliminaran los obstáculos que no permiten desarrollar todo el potencial de las mujeres emprendedoras (“Reporte sobre el Desarrollo en el Mundo”- Banco Mundial).

Las mujeres empresarias podrían ser una fuerza poderosa en las economías de Latinoamérica, tal como lo son en países con tradición en este tema. Debido a su éxito, las emprendedoras de los Estados Unidos, por ejemplo, cuentan con una participación mayoritaria en aproximadamente el 46% de las empresas privadas, que representan casi 16 millones de empleos.

No obstante, en la región de Latinoamérica y el Caribe (LAC) se conoce poco de las emprendedoras de alto crecimiento. Ese vacío es el que buscamos llenar con el informe “Liberando el potencial de las Mujeres Emprendedoras de América Latina y el Caribe”, encargado a la consultora Ernst & Young (EY) por el Fondo Multilateral de Inversión (FOMIN), dependiente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), donde se analiza quiénes y cómo son las mujeres emprendedoras en América Latina, por qué lo hacen, en qué sectores emprenden, y qué dificultades y necesidades tienen.

Según el reporte que presentamos el 13 de marzo en la sede del BID (Washington, EE. UU.), con las políticas adecuadas y con cierto cambio de mentalidad por parte de las mujeres emprendedoras, el sector podría tener ese mismo impacto que aportan en otras economías desarrolladas.

Mujeres-emprendedoras

Cómo son las emprendedoras latinas

El perfil personal de las emprendedoras latinas de alto crecimiento indica que tienen entre 30 y 39 años, pareja y, en promedio, dos hijos, pertenecen a un nivel socioeconómico alto o medio-alto y detentan un título de grado.

Desde el punto de vista “emprendedor”, la mayoría proviene de familias con historial en la materia, son dueñas de sus empresas y se abocan a sectores tradicionales o maduros. Justamente, donde más diferencias se producen entre emprendedores mujeres y hombres es en los sectores en los que desarrollan su actividad, “enfocándose cada uno en donde encuentran las mejores oportunidades”, sintetiza el informe. Por ejemplo, mientras que el 40% de los hombres se apunta en sectores tecnológicos (Computadoras, Internet, Software), sólo están allí el 6% de las mujeres. Por el contrario, el 40% de ellas se orienta a Servicios, Retail o Alimentos y Bebidas, sectores que atraen a sólo el 11% de los hombres.

Trabas culturales

En varios países en América Latina, las mujeres que buscan comenzar su propia empresa deben superar obstáculos culturales muy arraigados, como el estigma de que el rol de la mujer se encuentra solamente en la casa, o el prejuicio de que las mujeres no pueden negociar o jugar duro. A medida que se animan a emprender y sus empresas crecen, el 88% de las emprendedoras ven desaparecer ese estigma y su sexo ya no es un problema, lo que muestra el avance y posicionamiento que las mujeres con empresas consolidadas, o en vías de serlo, han logrado. La buena noticia es que los emprendedores de alto crecimiento perciben que las emprendedoras tienen que superar más obstáculos que ellos para ser exitosas, pero el 90% considera que las mujeres son tan capaces como ellos de crear una empresa con éxito.

Financiamiento, una de las claves

A las mujeres muchas veces les faltan fuentes alternativas de fondeo más allá de su grupo inmediato de familia y amigos, ya que los bancos financian menos de un 20% de sus necesidades de negocios, y pocas acceden a inversores ángeles, aceleradoras, y fondos de capital semilla y emprendedor. El 47% de las emprendedoras de alto impacto obtiene fondos de su familia, amigos o ahorros propios para iniciar sus actividades.

Tal vez por confiar en su “olfato de negocio” y en su preparación técnica, no todas recurren al apoyo de mentores (sólo el 50% lo hace) o gente especializada. A falta de mentores privados, las emprendedoras latinas mencionan a la familia como su principal sostén, tanto financieraciones. Esto tiene consecuencias importantes, ya que los mentores son muchas veces también inversores, como emocionaesl. Los hombres, en tanto, ubican en ese lugar privilegiado a inversores privados y asociados ángeles, o pueden conectar al emprendedor con fuentes de financiamiento diversificadas, además de dar opiniones profesionales sobre las empresas, cosa más difícil de hacer por un mentor que es también familia del emprendedor/a.

Proyectarse y conectarse

Las recomendaciones fundamentales que aporta el informe hacen foco en:

●     El mejoramiento de la red de contactos: las mujeres en la región tienen que incrementar y maximizar  los momentos y espacios en los que pueden establecer nuevos contactos, ya que el tiempo en el que no realizan actividades relacionadas con sus empresas, lo emplean en actividades vinculadas a la familia, la pareja o el cuidado del hogar. Las redes sociales es una manera muy importante de crear un perfil público.

●     Proyección internacional: Deben buscar estrategias para expandir su negocio más allá de las fronteras locales, como asociarse a organizaciones de presencia global, acercarse a las cámaras sectoriales, y asistir a eventos de negocios en otros países. En general, aunque muchas emprendedoras han realizado estudios en el exterior, los emprendedores lo hacen en mayor cantidad, y esto también repercute en el tipo de redes de contacto que logran –más internacionales en el caso de los hombres–, que a su vez repercute en el tipo de financiamiento al que acceden y en la composición accionaria de las empresas. Aunque al comienzo del emprendimiento, tanto hombres como mujeres buscan a la familia y los amigos como principales socios, los hombres incorporan más rápidamente a  socios externos cuando la empresa comienza a crecer, mientras que las mujeres permanecen con los socios de su círculo cercano y familiar.

●     Armar equipos: Para las emprendedoras es difícil delegar en otros las actividades operativas, por lo que se enfocan en manejar el negocio más que en hacerlo crecer. El informe sugiere construir un equipo de trabajo que les permita delegar la realización y supervisión de las actividades diarias, y que las complemente en las habilidades o conocimientos.

A través de este informe buscamos dar a conocer el perfil de la emprendedora de alto crecimiento en la región, sus oportunidades y desafíos, y comparar estos con aquellos de los emprendedores de alto crecimiento. Los  pequeños negocios son una escalera, un acelerador, una manera de destacarse y hacer dinero fuera del típico ambiente corporativo. La ecoesfera de las startups es donde se ve realizada la innovación pero ¿cómo puede el motor económico ser efectivo si se excluye a la mitad de la población para que participe en él?

*Oficial Principal de Inversiones a cargo del grupo de Financiamiento en Etapas Tempranas del FOMIN (Early Stage Equity Group, MIF). Desde 1999, Susana ha creado y dirigido las inversiones de capital emprendedor del FOMIN en América Latina y el Caribe, así como la estrategia de desarrollo empresarial.

Fuente CIO América Latina

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