De aplicaciones estúpidas que terminan cambiando el mundo

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¿Qué ocurrió cuando apenas se asomaban al mundo digital Facebook, Twitter y Reddit, o cosas como el iPhone y el propio Internet?

Podríamos irnos a un extremo y pensar en la sencillez -por no decir estupidez- de una aplicación como YO, que aunque no sabemos si vaya a cambiar el mundo -uno nunca sabe- es una app sin la menor importancia.

(Lea: La historia detrás de YO, una app ridículamente interesante)

Pero, ¿qué ocurrió cuando apenas se asomaban al mundo digital Facebook, Twitter y Reddit, o cosas como el iPhone y el propio Internet? Que “la mayoría de las personas desestimó estas cosas como triviales cuando salieron por primera vez”, dice Sam Altman, quien relevó a Paul Graham en el mando de Y Combinator a comienzos de este año.

Añadiendo un aspecto más a un post en defensa sobre la arrogancia y Silicon Valley, publicado hoy en Businessweek, Altman publicó uno bajo el título Stupid Apps and Changing the World, en el que deja muy claro que “muchas cosas muy importantes comienzan pareciendo como si no importaran, y es un gran error desechar todo lo que parece trivial”.

Y bueno, no creo que se trate de que no desechemos a YO app, pero…

Para Altman, el problema está cuando la gente construye algo que dice que va a cambiar el mundo pero todavía se ve como un juguete. “Eso enfurece a la gente”, dice.

El que muchas personas hayan considerado triviales cosas sin las que hoy no pueden vivir -o llaman a la policía cuando se caen, el caso de Facebook- puede deberse a que no comprendemos el crecimiento hiperexponencial que pueden tener. “Nunca he conocido a nadie en mi vida que tenga una buena intuición para el crecimiento hiperexponencial, la mayoría de nosotros incluso nos esforzamos por comprender el crecimiento exponencial”, explica.

“Existen todo tipo de comportamientos emergentes como algo que crece en importancia un millón de veces en un corto período de tiempo. Si algunos usuarios realmente aman lo que estás construyendo, se enganchan con el servicio o producto como una parte importante de sus vidas cotidianas y siguen surgiendo nuevos comportamientos a medida que crece, sigue trabajando en ello”.

Altman dice que hay dos estrategias probadas en el tiempo para cambiar el mundo con la tecnología.

La primera: construir algo que a algunas personas les encante pero que la mayoría piensa es un juguete.

La segunda: ser muy ambicioso y comenzar una compañía de autos eléctricos o una de cohetes.

“Tengo dos consejos para los “cabrones arrogantes” que hacen que el mundo gire. Uno, no afirmen que están cambiando el mundo hasta que lo hayan cambiado. Dos, ignoren a los envidiosos y trabajen en lo que sea que les parezca interesante. Los comentaristas y periodistas de Internet que dicen que ustedes están trabajando en algo sin importancia probablemente no están construyendo nada en absoluto.

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