Por qué Silicon Valley no es nuestra respuesta (y sí lo es Bollywood)

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Admiro a Silicon Valley pero el intento de replicarlo en América Latina no funcionó. Tal vez la respuesta esté en la industria cinematográfica de la India.

Admiro a Silicon Valley y sus fracasos, pero el intento de replicarlo en América Latina no funcionó. Tal vez la respuesta esté en la industria cinematográfica de la India que, inspirada en Hollywood (pero sin copiarlo), creó una próspera actividad con un gran volumen de negocio y mercado propio.

Desde hace tiempo, y así lo vengo reflejando en varias de mis notas, sostengo que el ecosistema de fases iniciales en América Latina está cayendo en una crisis donde no puede soportar más que el dinero siga entrando sin que nada salga. Y hemos llegado a este punto porque hemos cometido varios “fantásticos” errores (y uso ese adjetivo porque verdaderamente la hemos pasado muy bien… pero la fiesta terminó y seguimos pagando los platos rotos).

Importamos y aplicamos al pie de la letra el manual de Silicon Valley en América Latina, no desarrollamos empresas lo suficientemente atractivas como para despertar el interés de las multinacionales y perdimos de vista que nuestro objetivo tenía que ser crear empresas grandes y sostenibles que resuelvan problemas de la región.

¿Y entonces? Entonces mejor vayamos al cine. No para copiar a Hollywood, sino todo lo contrario: para ver cómo otros tomaron como base esta gran industria cinematográfica norteamericana de alcance global, pero la adaptaron al entorno local.

Bollywood como modelo

En lugar de tratar de replicar Silicon Valley en América Latina, sugiero que tratemos de crear nuestro propio Bollywood, un juego de palabras entre Bombay y Hollywood, ya que así se conoce a la industria cinematográfica con sede en esa ciudad de la India.

Bollywood no es un intento de copiar Hollywood en la India. Bollywood es una industria cinematográfica inspirada en Hollywood, que toma muchos de sus elementos, pero totalmente adaptados para el mercado indio. Sus películas tienen un costo de realización más bajo (1,5 millones de dólares de promedio, versus los 47,7 millones que cuestan en Hollywood) y el sistema de estudios, donde los actores están contratados, es la norma, lo que recuerda, precisamente, al Hollywood de los años 20 y 30 cuando los grandes sellos producían más de 200 films al año. Las películas a menudo son musicales con argumentos fantasiosos que, si bien nunca atrajeron al público occidental, despiertan furor en la India, en países de la región y en otros con importantes comunidades indo-pakistaníes como el Reino Unido, Australia, Canadá y Estados Unidos, lo que implica, entonces, ser también un producto de exportación para la India.

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Los resultados hablan por sí mismos. Las películas de Bollywood venden más de 3.600 millones de entradas de cine al año (2.600 millones sólo en la India), mientras que las de Hollywood venden 2.700 millones de billetes al año en todo el mundo (1.300 millones sólo en EE. UU.). Si bien las películas de Hollywood generan, aproximadamente, 35 veces los ingresos de las de Bollywood, esta es una próspera industria cinematográfica rentable en sus propios términos: en 2011 dejó ganancias por 3 mil millones de dólares, que crecen al 10% anual, por lo que se estima que en 2016 trepe a los 4.500 millones. Así las cosas, actualmente esta industria es una de las fuentes de ingresos más importantes de la India, con una producción de 800 películas al año (mientras que Hollywood produjo 700 films en 2013).

Pero volvamos a Latinoamérica

Trajimos, el manual de Silicon Valley a la región y nos aprestamos a copiar ese modelo, sin reparar en que es difícil imaginar que aquí estemos dispuestos a aceptar su tasa de fracasos, en particular porque es difícil que tengamos los mega éxitos como FacebookLikedInTwitterGoogle o Microsoft que los compensen.

Aquí podemos crear nuestro propio Bollywood para el capital de riesgo. Tenemos que olvidarnos de cómo se hacen las cosas en Silicon Valley y crear nuestro propio TechnoLatino. Nuestro TechnoLatino debe tener un aire de Silicon Valley, pero ser un entorno netamente latinoamericano. Tenemos que crear empresas grandes y sostenibles que resuelvan problemas de la región y dejar de apostar a “clones” que busquen ser, apenas, la versión local de emprendimientos exitosos en el mundo.

Bollywood no resultó de un milagro repentino de una diosa Hindú. Esta industria cumplió, en 2013, 100 años de trabajo y esfuerzo. Creo que generar nuestra propia industria tech puede llevar no menos trabajo, pero sí muchísimo menos tiempo. Aunque… cómo me gustaría estar en los festejos del centenario…