Miedos y exceso de expectativas, la montaña rusa emocional de emprender

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La psicología del emprendedor está plagada de vaivenes emocionales y sensaciones encontradas

No se nos ocurre figura más lúcida para describir la vida emprendedora que la de una montaña rusa, plagada de cambios de emociones, caídas, subidas y adrenalina. Cuando se decide recorrer el camino emprendedor, se sabe que en la maleta que cada emprendedor haga dos compañeros lo seguirán siempre: el miedo y las expectativas. Entre ambos, se desarrollará la vida emprendedora, que por tal motivo no suele ser apta para cualquier espíritu.

En una charla psicológica, Leandro Pisaroni, Director de Operaciones de la company builder Incutex, analizó la paleta de sentimientos y sensaciones que ve en primera persona en los emprendedores: 

Creer que es fácil: “En muchos casos hay una suerte de derroche de optimismo, muchos emprendedores piensan que es fácil emprender, armar un buen equipo, levantar capital, conseguir los clientes y que te paguen. A la hora tirarse a la pileta recién ahí se dan cuenta que no era tan fácil como pensaban” comenta Pisaroni. Para aclarar un poco el panorama, una buena dosis de optimismo es muy valorada y recomendada para poder avanzar contra todos los obstáculos que vendrán por delante pero no hay que quitar los pies de la tierra. “Lo vemos muy frecuentemente, suponen que en el momento que lo decidan las cosas van a andar como pensaban, más frecuentemente de lo que se supone las cosas no salen como piensan y ahí vienen los problemas” aclara.

Tener éxito es igual a vender tu empresa: Es un role model muy enquistado en la industria, pero no es para todos. “El camino de la idea/la aceleradora/levanto capital semilla/series A/vendo la empresa a veces es nocivo. Emprendedores que van atrás de ese camino que muchos otros han recorrido a veces se equivocan porque no necesariamente todos los emprendimientos por su propia naturaleza necesitan recorrer éste camino. Hay otros emprendimientos que por sus características pueden tener un crecimiento más orgánico que es mucho más lógico en esos casos ganar plata que levantar plata”. De acuerdo con Pisaroni, la mayoría de los emprendimientos están hechos para salir a buscar ventas y queda reservado para muy pocos el camino de levantar capital y vender la empresa. “Es más común en los emprendedores jóvenes que compran esa imagen, quizás no sea la realidad.Es muy digno crear empresas rentables, no necesariamente crearlas y venderlas. Tampoco tienes que tener una empresa de USD 1 mil millones para tener éxito, con una empresa de algunos millones que resuelva una necesidad ya eres exitoso” comenta.

Vivir en incertidumbre continua. “No es para cualquiera porque es una característica de la vida emprendedora. Un miedo muy común entre los emprendedores es qué pasa más allá del emprendimiento, qué pasa si las cosas no funcionan como quieren” relata Pisarini. Entre esos temores está la tensión permanente con un posible escenario donde habría que reinsertarse en el mercado laboral o bien, volver a emprender con un fracaso en la espalda. Sin duda aparece la resiliencia como elemento fundamental para poder afrentar un horizonte que se presenta muchas veces confuso.

Soy superior al resto. “También advertimos que por algún motivo existe una sensación de superioridad en los emprendedores por ejemplo en comparación con alguien que hace carrera en un trabajo corporativo” subraya. Curiosamente, derivada de la tensión siempre permanente con un escenario de trabajo corporativo o en relación de dependencia del que siempre se intenta huir –pero al que se teme tener que volver- la sensación de emponderamiento derivada de la independencia y del manejo de la propia empresa genera esa sensación peligrosa de superioridad, que a veces puede ser mala consejera.

El producto se vende solo. “Es muy común entre los emprendedores pensar que necesitas X,Y, Z funcionalidad, feature o lo que sea y que con eso ya te van a empezar a comprar mágicamente. Piensan por ejemplo que si no están convirtiendo clientes hacen tal cambio y el panorama se modifica. Pensar la adquisición de clientes solo desde un cambio de producto y no tanto desde el salir y hablar con los clientes y entender cómo es el modelo de negocios es un gran error”. Querer desarrollar, desarrollar y seguir desarrollando es una característica muy común, a veces por una cuestión de personalidad o comodidad quedarse adentro escribiendo código y no salir a validar se convierte en la zona de confort por excelencia.

No descansar nunca es igual a productividad. Entre las fuentes de energía básica, el descanso adecuado suele ser el más descuidado por los emprendedores. La hiperactividad y la exigencia de ser el propio jefe y tener un plan que cumplir genera una frecuente sensación de que trabajar sin descanso es el camino para la mayor efectividad. ERROR. El descanso no es sólo necesario para que el cuerpo y la mente se recuperen, también es motor para una mejor creatividad y es la mejor situación para tomar decisiones más lúcidas, una necesidad muy frecuente en la vida cotidiana de los emprendedores. Momentos de ocio, días de vacaciones, desconexión tecnológica se viven como momentos necesarios para retomar la actividad con más energía.

 

 

Acerca del autor

Clarisa Herrera

Clarisa Herrera Lafaille
Licenciada en Comunicación Social. Periodista especializada en marketing, tecnología y analista de medios. Docente de Periodismo y Comunicación. Investigadora de tendencias, hábitos y comportamientos sociales aplicados a negocios. Bailo Jazz. En Twitter: @theguapa