Fuckup Nights BA: Tres lecciones de fracasos emprendedores para tomar nota

fracaso
La edición porteña de FuckUp Nights dejó tres moralejas emprendedoras que inspiran

Parte del camino del éxito, es saber de fracasos. No hay que hacer demasiadas introducciones a un tema que los emprendedores conocen muy bien.

En Buenos Aires tuvo lugar la primera edición de Fuckup Nights Buenos Aires, un evento que organizó La Maquinita junto con el Centro de Emprendedores de la Universidad de San Andrés para contar historias de fracasos. El primer Fuckup arrancó en México y hoy se realiza ya en más de 20 ciudades alrededor del mundo con el objetivo principal de acelerar el aprendizaje de emprendedores y líderes agentes de cambio al acercarlos a casos reales de fracaso empresarial.

Se presentaron tres historias de emprendedores que dejaron algunas lecciones para aprender:

Las validaciones que no sirven 

Pablo Verdenelli, CEO de Infoxel, empresa creadora de InfoAD, plataforma online personalizada que sirve para control y análisis de inversión publicitaria en medios de comunicación tradicionales.

Pablo Verdenelli
Pablo Verdenelli

Doce años atrás se gestaba en la ciudad de Córdoba la génesis de su empresa, se dedicaban a rastrear la presencia de marcas y anunciantes en radios y diarios, de manera muy artesanal, a través en una improvisada oficina hogareña, todo a “puro pulmón” como él describe mientras se suceden las fotos de esos primeros años.

En ese entonces, la compañía Arcor fue el primer cliente. Verdenelli cuenta que rápidamente tuvieron una visión, una misión y los plasmaron en un plan de negocios con la mira puesta en lo “que querían ser”.

Las cosas iban realmente bien. Salieron a golpear puertas de inversores y aún incrédulos ellos mismos, recibieron USD 50K y lograron que el Banco Santander comprara 10% del negocio. La situación de la compañía era inmejorable, la idea era ahora expandirse a nueve países en la región. Pasaron de 20 a 100 empleados, estrenaron oficinas nuevas y se pusieron un objetivo agresivo: crecer el doble.

“Así las cosas nos convertimos en rockstars, un verdadero fenómeno. Salíamos en todos los medios, estábamos en todos lados. Con el tiempo te das cuenta que todas esas son falsas validaciones, lo mismo que ganar concursos e incluso que conseguir inversores, todas esas validaciones no sirven si el plan de negocios fracasa y fue exactamente lo que nos pasó. Este crecimiento vertiginoso que tuvimos en cuatro meses hizo que gastáramos todo el dinero en una infraestructura que no podíamos mantener mientras que el negocio no crecía como queríamos. El resultado fue drástico. Tuvimos que volver a foja cero, sobre todo rediseñar toda nuestra tecnología desde el principio y volvernos a tirar a la pileta. Estamos en ese camino, con una apuesta más segura, que es apostar a la tecnología robusta que permita que el negocio crezca” relata.

La importancia de encantarse con el camino (y transitarlo acompañado) 

Tomás Bermúdez co founder de Cookapp, la exitosa app que conecta gente con chefs locales

Tomas Bermudez
Tomas Bermudez

A los diez años de edad Bermúdez ya sabía que quería ser jugador de golf, como su papá. En su Bahía Blanca natal lo único que hacía era practicar y perfeccionar su juego, noche y día, hasta tener el golpe perfecto, el “próximo Tiger Woods”, se decía a sí mismo como objetivo de vida.

Su talento era tal que ganó infinidad de torneos, se acostumbró a ganar desde chico. Pasó de torneos locales a internacionales y pronto comenzó a representar al país en esos torneos pero toda esa exigencia tenía un precio: una vida sacrificada por la práctica de un deporte que en cierto sentido tiene mucho de soledad y mucho de mental, porque permite mucho tiempo para pensar entre golpe y golpe.

“De repente a los catorce años me di cuenta que la exigencia era mucha. Es complicado pero dejé de ser tan bueno, no sé realmente por qué. Me ponía excusas de todo tipo para justificarlo, no podía aceptar que simplemente me había alejado de mi mejor performance, solo era eso. Mi fracaso en el golf me enseñó varias lecciones que apliqué en el emprendimiento: a ser perseverante y fundamentalmente a encantarme con el camino. Hay que decir que todos quieren tener éxito, pero no les gusta transitar el camino para llega a él, por los obstáculos y las complicaciones. Me preocupé porque en el equipo haya sonrisas, la pasen bien, tengan abrazos, rodearme con gente con la que me gusta estar. El equipo es fundamental, es indispensable para poder sortear los desafíos y seguir andando el camino” cuenta.

De príncipe a mendigo (pero siempre rico) 

Gonzalo Vidal Meyrelles, creador de Prójimo Agencia Escuela

Gonzalo Vidal Meyrelles
Gonzalo Vidal Meyrelles

Luego de ganar un Cannes Lions con la agencia de publicidad a la que pertenecía, Vidal Meyrelles sintió que ya no sabía cuál sería el próximo desafío, había llegado al máximo que puede llegar un profesional de esa industria.

Pensó que el siguiente paso natural era independizarse y creó una nueva agencia con un socio en 2009, una agencia de tipo colaborativa o wiki agencia que tenía un concepto innovador con el que esperaba sacudir el mercado. El concepto no le pareció tan interesante a sus clientes. En muy poco tiempo se quedó sin su socio porque enfermó, se fueron los clientes, se fueron los empleados, perdió dinero, le robaron dos veces, lo estafaron y quedó literalmente sin nada, vacío, sin rumbo y con una familia que mantener.

“La una sucesión de fracasos me hizo retroceder a niveles que no podía entender. Se puso a prueba mi resiliencia, mi propia resistencia al fracaso. Tenía un agujero que había que llenar, llenar de sentido, enriquecerlo, esa era mi búsqueda. Me acerqué un día a un asentamiento humilde en el barrio de La Cava, donde vi a otros sin oportunidades, igual que yo, pero esos que nunca las tienen. Me di cuenta que allí la gente es creativa de por sí, porque tienen todo tipo de problemas que resolver todos los días, entendí que la creatividad ocurre en todos los estratos sociales. Me vino entonces la idea de una agencia de publicidad allí, en el asentamiento. El sacerdote local me dio un lugar dos años y medio atrás y fundé una escuela creativa para enseñarles y la en la agencia, los planners, los creativos son gente de allí, con los que resolvemos diariamente los problemas de nuestros clientes, como Quaker o Atento” concluye, en medio de un cerrado aplauso de todos los presentes.

Acerca del autor

Clarisa Herrera

Clarisa Herrera Lafaille
Licenciada en Comunicación Social. Periodista especializada en marketing, tecnología y analista de medios. Docente de Periodismo y Comunicación. Investigadora de tendencias, hábitos y comportamientos sociales aplicados a negocios. Bailo Jazz. En Twitter: @theguapa