Adiós a la banda magnética, la deuda de Latam para terminar con el fraude de tarjetas de crédito

banda magnética

Con todos los avances tecnológicos existentes cabe preguntarse por qué aún en muchos países los fraudes con tarjetas de crédito siguen siendo tan frecuentes. La respuesta está en lo anticuado de la tecnología de banda magnética con la que aún cuentan muchísimas tarjetas de crédito, un parámetro de autenticación viejo y defectuoso.

Similar a lo que ocurre en el caso de la obsolescencia del usuario y la password como factores de autenticación, las tarjetas con banda magnética ofrecen todos los datos al ser deslizadas por Posnet sin dejar nada librado a la imaginación (número de tarjeta, nombre del dueño, proveedor, vencimiento, etc) lo que las hace peligrosamente atractivas para hackers y cyberdelincuentes dispuestos a fraudes electrónico.

Si bien las cifras respecto de los fraudes con tarjetas de crédito son difíciles de identificar (se trata de información recelosa para bancos, entidades financieras y tarjetas de crédito) parecería que aún siendo una cifra alta, el fraude no llega a ser un problema de peso para bancos y para las propias tarjetas: en 2012 según Sonecon las instituciones financieras levantaron unos USD 41.200 millones en comisiones por el uso de tarjetas de crédito en terminales punto de venta, mientras las pérdidas por fraude alcanzaron los USD 5.330 millones según The Nilson Report.

Más allá de lo que represente para la industria, la tecnología EMV –cuyas siglas significan Europay, MasterCard y Visa-, es un estándar de tecnología global para pagos adoptada por MasterCard, Visa, JCB, Discover Financial Services y American Express entre otros que ya funciona en gran parte de los países y que asegura que las tarjetas de chip trabajen con terminales de punto de venta y cajeros automáticos del mundo autenticando transacciones con tarjetas de crédito y débito. 

“Podemos tener un dato que es único por transacción el cual el banco puede validar y darte una mayor certeza de esa validación” indica Manuel Emilio Vazquez Vargas, Field Marketing Manager de Gemalto para el Pacto Andino a PulsoSocial.

Las tarjetas con chips ofrecen una resistencia notable a la falsificación además de requerir PIN de un usuario mientras que la información en el chip está encriptada:

EMV se basa en una fuerte criptografía, tanto simétrica como asimétrica, y en la gestión de claves elaborada. Un principio fundamental de EMV es firmar digitalmente los datos de pago para asegurar la integridad de la transacción. A diferencia de la tecnología de banda magnética, un chip es extremadamente difícil de descifrar ya que, la autentificación de la tarjeta y la verificación del PIN son realizadas automática y objetivamente por el chip.  Asimismo, cada transacción lleva un sello único que impide el uso fraudulento de los datos

EMV y el avance en la región 

Las cifras indican que en 2012 se emitieron más de 1.620 millones de tarjetas bajo EMV y más de 23 millones de dispositivos Posnet las aceptan, concentrando el  45% del total de tarjetas de pago en circulación y el 76% de dispositivos de pago en puntos de venta a nivel mundial, exceptuando algunos países del continente americano.

“Hay países que ya vienen trabajando en esto por cerca de diez años como México y Brasil, Venezuela está migrado hace ya un par de años quiere decir que todas las tarjetas en Venezuela al día de hoy son tarjetas chip y el resto de la región todos están en proceso de emisión fuerte y ahí hablamos de Colombia, Ecuador, Perú, Chile, o sea que nivel regional todos los países de la región ya vienen trabajando de una forma u otra en migraciones fuertes” sostiene Vásquez.

Para dar un marco, se estima que el fraude con tarjetas de crédito en Inglaterra cayó 34% luego de que bancos y comercios implementaran ésta tecnología para las trasacciones. En Latinoamérica, la experiencia de Venezuela es la prueba:

“En el caso de Venezuela, uno de los drivers para hacer la migración es el fraude por clonación de tarjetas. En ese país la migración ha sido muy agresiva en cuanto a la migración del ecosistema (terminales y cajeras) y de las tarjetas y luego de dos han visto una disminución drástica del fraude por clonación de tarjeta. Son beneficios que se ven muy rápidamente al aplicar EMV” indica.

Mientras en América Latina, Brasil y México, están avanzados en la migración EMV, la situación es diferente en Argentina:

La creciente penetración de la tecnología EMV está dejando en desuso las tarjetas con banda magnética haciendo que los pagos en el extranjero mucho más complicados. Los usuarios están teniendo inconvenientes al utilizar sus tarjetas  de banda magnética en el exterior debido a que en los últimos años los comerciantes se niegan a aceptar este tipo de tarjeta debido a su vulnerabilidad y no pueden utilizar tampoco terminales de autoservicio diseñados para tarjetas con chip.

Para ese país, el pronóstico es desalentador:

A nivel local, dado que el fraude tiende a migrar hacia regiones que no se han comprometido con la tecnología de chip en los próximos años Argentina se convertirá en un blanco perfecto para los defraudadores donde los pagos con esta tecnología precedente son lo usual.

Los costos del traspaso 

Distintos jugadores articulan un ecosistema que debe modificarse para que él estándar EMV pueda ser aceptado: bancos, compañías de tarjetas de crédito, proveedores de Posnet y usuarios, lo que genera un escenario de costos para la industria que frena la migración.

“En América Latina el ecosistema que necesitas para aceptar éste tipo de tarjetas incluso está más adelantado que lo que es la emisión de tarjetas con ésta tecnología. Obviamente hay un costo mayor que dependerá un poco del mercado que se tiene que asumir por parte del banco y vinculado al costo de la tarjeta. Dependemos de la decisión del banco en cuanto al nivel de seguridad que hay en la autorización. Puede incluir algún gasto en la actualización de sus sistemas de autorización” resalta.

Finalmente, el problema se reduce a quién tome la delantera, los comerciantes necesitan hacer la actualización de sus procesos de autorización pero los usuarios deben contar con el nuevo sistema en su tarjetas que a la vez requiere que el ecosistema ya esté funcionando.

 

 

 

Acerca del autor

Clarisa Herrera

Clarisa Herrera Lafaille
Licenciada en Comunicación Social. Periodista especializada en marketing, tecnología y analista de medios. Docente de Periodismo y Comunicación. Investigadora de tendencias, hábitos y comportamientos sociales aplicados a negocios. Bailo Jazz. En Twitter: @theguapa