Adiós a Windows XP: los beneficios de migrar con la virtualización

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Las empresas que aún siguen utilizando Windows XP como sistema operativo se encuentran ante un gran desafío: migrar a Windows 7 o Windows 8.1.

Lanzado hace más de 12 años, el veterano sistema operativo de Microsoft –que aún posee el 20,8% de cuota de mercado mundial– se quedará sin soporte a partir de hoy.

Ante este escenario, las empresas que aún siguen utilizando Windows XP como sistema operativo se encuentran ante un gran desafío: migrar a Windows 7 o Windows 8.1. Esta migración no tiene por qué convertirse en un proceso caótico ni mucho menos afectar la continuidad del negocio. En ese sentido, cabe preguntarse, ¿cuál es la mejor estrategia para las empresas que en este momento trabajan con ese sistema operativo?

La mayoría de las veces los cambios generan incertidumbre. Sin embargo, todo cambio trae consigo una oportunidad y ante esta situación la respuesta puede estar en las soluciones de virtualización, con las que las organizaciones no solo pueden conseguir superar las dificultades de la migración de Windows XP, sino que también disponer de una solución compatible con futuras iniciativas empresariales o cambios en la oferta de software.

El asunto es que seguir utilizando Windows XP tras la terminación del soporte es un 215 % más costoso y el coste anual por cada ordenador con este sistema operativo es de US$870, según IDC.

Además, seguir utilizando XP puede aumentar el riesgo de violaciones de seguridad y conformidad, generar posibles interrupciones en el flujo de trabajo e incrementar el tiempo de soporte técnico y su costo.

Una migración tradicional podría tardar de 18 a 24 meses, sin embargo, los entornos de virtualización simplifican y aceleran la migración de XP a Windows 7 o a 8.1.

Según el artículo Support for Windows XP ends today. Welcome to the new era of Mobile Workstyles with Citrix, publicado en el blog de Citrix, la virtualización de escritorios desacopla el sistema operativo del cliente, las aplicaciones y los datos del hardware subyacente. En lugar del software instalado y los datos que residen en los ordenadores individuales, los escritorios virtuales completos se ensamblan de forma dinámica por demanda y se entregan a cualquier dispositivo que el usuario pasa a estar utilizando en un momento dado, ya sea un portátil, cliente ligero o dispositivo móvil.

Una sola versión del sistema operativo y las aplicaciones dan soporte a todos los usuarios de la organización, con los ‘parches’ y las actualizaciones ejecutándose una sola vez. Los datos permanecen seguros en el centro de datos y se puede evitar que residan en los extremos. Cualquier dato que deba residir en los extremos para su uso sin conexión se protege mediante cifrado completo.

Desde Citrix nos comparten esta infografía que ilustra, además del aumento drástico de los costos por seguir usando XP, los beneficios de la virtualización de escritorios con sus soluciones:

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[Fuente imagen destacada – Alfred Hermida]