Social Pos: una idea, un cambio para millones de argentinos y un viaje a Singularity University

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Las llamadas “tarjetas sociales” son un vehículo que muchos gobiernos en América Latina utilizan para canalizar los subsidios que recibe un gran porcentaje de sus ciudadanos. El hecho de poder canalizar esas transferencias a través de una tarjeta busca evitar –además de la circulación de efectivo- el mal uso de esos fondos para por ejemplo, clientelismo político.

“El sistema por un lado mejora la canalización y el destino de esos fondos, pero excluye al ecosistema de comercios barriales o de los barrios más humildes donde generalmente residen las personas que utilizan esas tarjetas sociales. Al no contar con terminales POS (Point of Sale) las operaciones si o si ocurren en otros supermercados fuera del barrio que sí cuentan con las terminales POS” señala a PulsoSocial Leonardo Valente, economista, emprendedor y oriundo de la ciudad de Bahía Blanca (Argentina) quién ideó Social POS, una plataforma de inclusión no bancaria de tarjetas sociales a comercios de barrios o zonas que no cuentan con las posibilidades de adherirse a redes bancarias.

Su idea, ganó el concurso ImpacTec, organizado por el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires bajo la consigna de “una idea tecnológica que beneficie a un millón de argentinos” y su premio consiste en una beca para estudiar en la Singularity University, ubicada en el campus de la NASA, en Silicon Valley. Allí Valente intentará dar la visión global de Singularity a su proyecto social.

Tarjetas sociales, un mundo desconectado 

“El sistema de tarjetas sociales, sólo en el 2012, contaba con 5 millones de tarjetas en Argentina y movió en ese año más de 17 millones de pesos (unos 3 mil millones de dólares al cambio oficial argentino de ese momento) –indica Valente- además, el potencial para la región es enorme. Toda Latinoamérica tiene sistemas de tarjetas sociales, 16 millones en Brasil, pero también existen en Chile, Colombia, Venezuela” completa.

Leonardo Valente
Leonardo Valente

Valente, quien lidera la compañía Gen Tecnológico cuenta que en principio desarrollaron a principios del año pasado una tarjeta de fidelización para un medio de Bahía Blanca para el que contaban con muy poco presupuesto: “La pusimos en marcha en un mes y el paso siguiente era integrar las tarjetas con los comercios, no teníamos presupuesto para las POS (por el costo de red) entonces nos pusimos a investigar la cuestión de poder capturar pagos con tecnología móvil” señala.

En la siguiente etapa comenzó a considerar la posibilidad de incluir la tecnología móvil a las transacciones con tarjetas sociales otorgadas por la Municipalidad de Bahía Blanca: “De esa forma se podrían integrar los comercios de esos barrios y localidades y no solamente en los comercios habilitados. La tecnología transforma la información de la banda magnética de la tarjeta a un código o número que cualquier terminal Android puede leer y de esa forma se suma a los comercios que no tienen la terminal POS al sistema” explica. 

La tecnología comprende básicamente una plataforma basada en la web, con seguridad y encriptación de nivel bancario y una app móvil compatible con smartphones Android de gama baja preparada para leer bandas magnéticas a modo de cliente-servidor (para el registro de transacciones) P2P (pagos entre comerciantes) y una API para escalar módulos de buenas practicas, (validez de identidad, soporte, etc)

Pero el círculo virtuoso se extiende aún más porque los comercios también pueden convertir al móvil como una suerte de caja registradora y contar con herramientas de administración más formales (por ejemplo administrar stocks, vencimientos, seguir de cerca finanzas, etc.)

Lo más importante es que al no ser un banco, gestionan los saldos de una manera más dinámica para las economías barriales: “El sistema no interactúa con las plataformas bancarias sino sobre el saldo a depositar el mes siguiente. Cuando el portador de la tarjeta la usa, se genera una cifra adicional equivalente de giro comercial, ya que el dinero finalmente queda para los comerciantes, que son vecinos del barrio, no multinacionales. Se le da una vuelta más a la plata en el barrio, es una generación de dinero secundario” indica.

Antes de viajar a Silicon Valley para sus estudios en Singularity, Valente espera que la idea –basada en software libre- pueda alinearse con alguna iniciativa gubernamental: “Lo presenté a la Municipalidad de la ciudad pero aún está pendiente. Estamos abiertos a cualquier gobierno de la región que quiera desarrollarlo, a nivel nacional, provincial o municipal, es una herramienta que puede dar gran impulso las economías periféricas de Latinoamérica” concluye.

 

Acerca del autor

Clarisa Herrera

Clarisa Herrera Lafaille
Licenciada en Comunicación Social. Periodista especializada en marketing, tecnología y analista de medios. Docente de Periodismo y Comunicación. Investigadora de tendencias, hábitos y comportamientos sociales aplicados a negocios. Bailo Jazz. En Twitter: @theguapa