Por qué mi estudio jurídico acepta Bitcoin y por qué su empresa debería hacerlo también

Aceptar transacciones con Bitcoin (BTC) en América Latina es un acto de valentía y desobediencia civil.

** (Pista: no solo para generar ventas, sino como impulso al cambio)

Más allá de la estrategia de marketing o la posibilidad de generar nuevos clientes e ingresos, aceptar transacciones con Bitcoin (BTC) en América Latina es un acto de valentía y desobediencia civil que puede forzar cambios importantes sobre las exigentes regulaciones gubernamentales, desafiando las políticas que dieron lugar a la falta de competencia en el sector financiero, donde prácticamente no se vieron innovaciones en los servicios de pago por más de una década.

La evolución de todo lo relacionado con BTC en los últimos 18 meses ha sido tan interesante como recordar el desarrollo de Internet entre 1994-1999, donde la gente pasó de preguntar “Inter-qué?” (1995, un año antes del lanzamiento de Google) a decir “acabo de iniciar mi propia empresa de Internet”.

Hace seis meses, mi estudio jurídico no hubiera aceptado BTC. Aceptar Bitcoin era sólo una estrategia de marketing. El universo de esta moneda era, en aquel entonces, un mundo de especuladores nerd que encontraban divertido pensar en lo que eso podría convertirse. Esencialmente no había ciudadanos “respetuosos de la ley”, comprando o vendiendo con BTC y lo que circulaba corría riesgo de ser perdido o robado- tan perdido o robado como el dinero en efectivo cuando se pierde una billetera-. De hecho, como explico más adelante en esta nota, los robos y otros delitos se siguen sucediendo tanto con Bitcoin como con moneda “real”. Eso si, a diferencia de los billetes físicos, BTC no ha podido ser, aún, falsificado.

Pero el universo Bitcoin se ha transformado el último medio año, sobre todo en LatAm, donde aceptar y negociar en BTC desafía las políticas que han permitido por más de una década que el sector financiero no compitiera, dejando poco espacio para la innovación en los servicios de pago.

Entonces, qué es un BTC y por qué aceptarlo es un acto de rebelión social

Bitcoin es una moneda virtual que se mantiene en una billetera digital en su PC o teléfono móvil. Los pagos se envían de una cartera a otra (como PayPal) y un sistema de encriptación verifica que las transacciones sean legítimas. Por último, éstas son además verificadas por otros usuarios de Bitcoin. Actualmente, el principal inconveniente en su uso cotidiano es el alto nivel de volatilidad de su valor, lo cual hace difícil fijar precios estables a los productos y servicios, más allá de que esto de pie a maniobras especulativas.

Pero algunos cambios muy recientes en el universo BTC y su valor en aumento (valía unos pocos centavos cuando fue creado en 2009 y llegó a cotizar a 1.000 dólares a fines del año pasado) están poniendo nerviosos a gobiernos y a ciertos jugadores excesivamente cómodos en el sector financiero. Por ello, las ruidosas celebraciones cuando alguien es arrestado por su mal uso o se producen quiebras, hackeos, etc. En las últimas semanas, esta moneda parece rodar sin freno dentro de una montaña rusa enloquecida, para alegría de todos aquellos que quieren ver rodar al BTC… pero cuesta abajo. Un repaso:

  • Tras semanas de especulación y rumores, finalmente Mt. Gox, uno de los operadores de cambio de Bitcoin más antiguos e importantes, pasó por el vértigo de cerrar sus puertas, bloquear los fondos, paralizar las operaciones y, finalmente, quebrar. Su presidente, luego de varios días, reapareció y admitió haber “perdido (850 mil) Bitcoins debido a la vulnerabilidad del sistema” y tras ello se acogió a la ley japonesa de quiebra, alegando la pérdida de 500 millones de dólares en moneda virtual.
  • Flexcoin, un autodenominado ‘banco’ canadiense de BTC, pero que no tenía licencia para tal cosa, cerró sus puertas tras indicar haber sufrido un ataque informático mediante el cual le habrían robado 896 Bitcoins.
  • La directora de la plataforma de intercambio First Meta fue hallada muerta (supuestamente un suicidio) en Singapur.
  • Como frutilla del postre, la revista (ahora digital) Newsweek aseguró haber encontrado y contactado al creador de BTC, cosa que el aludido rápidamente negó.

El enorme esfuerzo por desacreditar BTC en los medios y entre funcionarios o ejecutivos dice mucho. Al establishment le encantaría que la gente, defraudada, se olvidara de Bitcoin y lo terminen recordando como una estupidez tecnológica más al estilo Y2K, que iba a derribar el mundo y paralizar todas las computadoras.

Pero la realidad es que Bitcoin se mantiene intacto, incluso tras el efecto Mt. Gox. Los hechos lo demuestran:

  • BTC sigue cotizado normalmente en China, Europa y Estados Unidos.
  • Si bien la crisis post Mt. Gox provocó la caída momentánea del valor de la divisa virtual desde los 700 dólares hasta los 200, a los pocos días ya estaba rozando los 600 dólares.
  • El volumen de transacciones con Bitcoins se mantiene en los valores previos a este suceso (unas 70 mil), que si bien es menos que el pico de diciembre de 2013 (102.000), resulta casi el doble que hace un año, y cinco veces más que hace dos años.
  • Cada vez más entidades oficiales se entremezclan en el ruido BTC, pero no para condenarlo. La presidenta del banco central estadounidense, Janet Yellen, destacó a esta moneda virtual como un medio “útil innovador de pago que se ha hecho un hueco fuera del sistema bancario”, aunque aclaró que la Fed “no tiene autoridad sobre el Bitcoin” y que “no es fácil regular”. “No se trata de prohibir estas monedas, pero hace falta asegurar un marco de precaución”, dijo el Ministro de Finanzas Francés. El gobierno japonés sigue diciendo que el Bitcoin “no es una moneda”, pero… los beneficios derivados de su uso son imponibles (se debe pagar IVA por su uso, impuesto a las ganancias, etc.), con lo que en realidad está blanqueando al BTC.

Los problemas de los operadores de Bitcoin no son los problemas de Bitcoin

Los hechos recientes no están relacionados intrínsecamente con BTC en si, sino en cómo estos operadores han manejado su negocio. Por el contrario, estos sucesos sirven para conocer el desempeño de la moneda en esta circunstancias. El entorno BTC tiene que ser capaz de superarlo, así como el sistema financiero tiene que ser capaz de soportar la caída de un banco.

Es cierto que el hecho de no haber un mercado central que respalde la moneda no juega a favor de las expectativas de la gente. El que pierde, pierde. Nadie lo rescata. Pero en tanto los gobiernos y entidades no se pongan (tan) en contra de BTC, lo que en definitiva es ponerse en contra de la gente, la moneda se volverá más estable y menos permeable a las especulaciones a las que hacía referencia al principio.

¿Por qué tanto empecinamiento en desacreditarlo? Por qué BTC pone al descubierto la preocupación de los gobiernos sobre la vulnerabilidad de sus monedas y el control que puedan ejercer sobre el sistema de transacciones. Así que no importa si Bitcoin finalmente vale mucho o no, lo importante es que el fantasma BTC podría volverse real e impulsar a las instituciones y los gobiernos actuales hacia la innovación, y esa innovación es un bien social que podría mejorar las vidas de muchas personas en LatAm.

Los cambios recientes que han hecho que BTC parezca una amenaza creíble para el sistema

BTC está apenas en sus inicios y ya ha demostrado ir más allá de la compra de bienes y servicios entre particulares. El minorista de electrónica y computadoras TigerDirect (cadena que está dentro del Top 100 de Fortune) anunció recientemente que aceptará Bitcoin, convirtiéndose en el retailer más importante en sumar este tipo de pago. Pero ya a principios de año, el shopping virtual de artículos para el hogar y muebles, Overstock había anunciado lo propio, incorporándose al universo BTC. Tras ellos, muchos otros minoristas se sumarán.

Más allá de estas crisis, o gracias a ellas, se están perfeccionando los seguros y productos similares orientados al uso de BTC. Varias iniciativas en curso tienden a acercar la seguridad de las transacciones con moneda “real” al mundo BTC y así proteger más a usuarios y comerciantes en caso de robos o hackeos. Esto llevará a que cada vez más gente sienta que su valor está seguro con BTC.

En definitiva, los riesgos en torno a Bitcoin, hasta la fecha y a pesar de su mediatización, han sido similares al de tener dinero en efectivo, ya que puede ser perdido o robado. Y los lugares donde se pueden tener billeteras virtuales de BTC no demostraron ser muy seguros ante el ataque de determinados delincuentes. En verdad, la primera generación de bancos o billeteras de Bitcoin eran algo así como permitir a un adolescente ahorrativo tener millones de dólares en el sótano de la casa de sus padres: por supuesto, un montón de esos bancos o billeteras fueron hackeados y los BTC perdidos. Eso está lentamente cambiando a medida que los banqueros reales entran en el juego.

Pero volvamos a su negocio. La realidad es que, partiendo de que usted está en un negocio legal, lo que se le pague en BTC representará menos del 1 % de sus ventas. Para la mayoría de los propietarios de pequeñas empresas, el efecto de marketing es mucho más importante que los riesgos. Lo importante es atraer nuevos clientes.

Bitcoin empuja los cambios necesarios en el sistema

Aceptar BTC forzará a los gobiernos y a las empresas de la región que actualmente dominan los sistemas de pagos a empezar, realmente, a innovar en beneficio del consumidor.

Bitcoin pone a todos estos jugadores bajo presión, especialmente a aquellos que ejercen controles forzados sobre sus monedas y las transacciones al extranjero, cobrando altas comisiones y/o impuestos por procesar pagos. BTC es una alternativa a monedas que han perdido su credibilidad. Al igual que el oro o la plata, su puesta en valor hace evidente la vulnerabilidad de las otras monedas. BTC también presiona a la baja los costos de las operaciones, así como a los costos de procesamiento de tarjetas de crédito que también se verán obligados a disminuir.

Las tarifas de procesamiento en Bitcoin varían entre poco a cero (1% para los comerciantes), en contraste con los honorarios que una empresa debe pagar al procesar una tarjeta de crédito (3,5% o más) o incluso para aceptar un pago de PayPal. Y mientras que las ventas que implican Bitcoin son gravables, como las realizadas mediante cualquier otra moneda, en términos prácticos, no hay rastro de papel para estas ventas. Para algunos esto puede ser clave.

En economías como la venezolana y la argentina, BTC se convierte en una alternativa cada vez más interesante ante una moneda inestable por el control forzoso del estado y la inflación. Así como en Internet, donde el libre flujo de información dificulta a los gobiernos a controlar a la prensa, un mercado activo de BTC hará lo mismo con el sector financiero de varios países de América Latina, representado una alternativa para el ciudadano. En Argentina, debido al control sobre las transacciones internacionales, el costo de los servicios de Western Union alcanzó el 50% por transacción. Es decir, por cada U$300 girados al exterior el cliente paga U$150 por servicios e impuestos. Esto afecta sobre todo a las clases bajas y a los trabajadores extranjeros que envían ayuda económica a sus familias. De esta manera, Bitcoin podría tener un impacto positivo es las vidas de muchas personas.

Qué pasaría si…

¿Cuántas personas en América Latina están conformes con el sector financiero y las políticas financieras gubernamentales?

Mi conjetura es que un porcentaje altísimo de la población está insatisfecha con el status quo. BTC no es sólo una buena manera de atraer a nuevos clientes.

En América Latina, hacer una transacción con BTC es un acto de valentía y desobediencia civil que, silenciosamente, exige cambios y hace reflexionar sobre “qué pasaría si…”. ¿Qué pasa si Bitcoin me permite poder tener más control sobre el sistema financiero…? Ahora es un pensamiento radical que mantendrá a más de un gobierno alerta.

Qué va a pasar en el futuro con Bitcoin es una incógnita: Lo importante es lo que pueda generar como efecto en el contracturado panorama actual. Y eso ya es muy bueno.

Acerca del autor

Juan Pablo Cappello

Columnista invitado. Cofundador del estudio jurídico Private Advising Group. Inversionista en más de 20 empresas. Elegido como “Top 50 Entrepreneur” por la revista Business Leader. Twitter @CappelloJP