Argentina: Una app para controlar precios es más popular que Twitter, Candy Crush e Instagram

precios ok2

Una aplicación con más de 250 mil descargas en poco más de dos semanas puede ser perfectamente un caso de éxito, de los tantos que reseñamos en PulsoSocial. Ahora sumémosle picos de descargas diarias de 43.000 y mayor popularidad en las tiendas de Android que Twitter, Candy Crush o Instragram, sólo superada por Facebook y Whatsapp.

Seguramente se trataría de un gran éxito para contar, pero hay más. Cuando se trata de un elemento clave para medir la sensación térmica de una sociedad en ebullición y el indicador más preocupante de la economía de un país, la historia se hace un poco más interesante.

Hablamos más concretamente de Argentina, inmersa como cíclicamente ocurre en una de sus tantas crisis económicas, y de la inflación, el flagelo que hoy por hoy preocupa al sector público, privado y por supuesto, el bolsillo de los ciudadanos.

En los últimos días de enero fue lanzada la aplicación para Android “Precios OK“, la cual permite a los consumidores escanear el código de barras de un producto en los supermercados y corroborar si el mismo forma parte de la iniciativa gubernamental “Precios Cuidados”. La competencia, aplicación también denominada “Precios Cuidados” tiene gran convocatoria en Google Play, pero no llega a ser el fenómeno de la primera.

Entender la Argentina 

Para que el lector entienda, la Argentina transita un proceso inflacionario en los últimos años que recién ha tenido un reconocimiento explícito y oficial –más allá que era palpable y real en la economía de cada ciudadano- el 13 de febrero último, cuando el Ministro de Economía anunció que para el mes de enero, el nuevo índice de Precios al Consumidor indicaba una inflación de 3,7%.

“Precios Cuidados”, sin embargo, ya se había lanzado en enero pasado como una iniciativa gubernamental en conjunto con los principales grupos de supermercados, distribuidores y proveedores para evitar prácticas abusivas en la formación de precios que finalmente llegan a las góndolas, estableciendo valores de referencia para una canasta de productos determinada.

El programa insta a los ciudadanos a poder “supervisar” el cumplimiento efectivo de estos precios en los puntos de venta y a realizar denuncias cuando no se cumplan, de manera que el gobierno pueda realizar las multas correspondientes en los casos que correspondan.

Pero al principio reinó el caos: ¿Qué productos? ¿En qué puntos de venta? ¿Cómo evitar que –según indica como regla historia argentina- los precios acordados aumentan en un espiral imposible de frenar? La aplicación en cuestión, permite en concreto constatar si un producto forma parte del programa de “Precios Cuidados”, ver comercios adheridos, buscar artículos por nombre y quizás lo más importante, denunciar incumplimiento de precios o falta de stock. 

La mejor idea, no fue del gobierno 

Uno podría pensar que una manera eficiente de gestionar el programa vendría de la mano de aprovechar la alta penetración de smartphones en Argentina (especialmente Samsung) sin embargo, el gobierno no tuvo la ideal que hoy es furor total.

Detrás de la iniciativa se encuentran Yamila Fraiman y Alejandro Torrado, estudiantes y compañeros de la carrera de Ingeniería de Sistemas de la UBA (Universidad de Buenos Aires). Fraiman, ya contaba con repercusión local dado que durante el año pasado fue la ganadora de la iniciativa BA Apps gracias al desarrollo de la aplicación EstacionApp, una idea muy efectiva para resolver el problema del estacionamiento en la ciudad, dado que identifica cuáles son los lugares aptos para poder aparcar.

Pero más allá del fenómeno de “Precios Ok”, ambos estudiantes vieron el alcance de su desarrollo cuando la Secretaría de Comercio de la Nación se puso en contacto con ellos para saber cómo evolucionaba la cuestión de las denuncias contra supermercados.

El resultado fue más que interesante y devela el poder y la inmediatez de las comunidades online al servicio de la ciudadanía: la cantidad de denuncias registradas gracias a la aplicación era mucho mayor y de más peso que las que se canalizaban a través de un 0800 (línea telefónica gratuita) que el propio gobierno había establecido para las denuncias.

Vale aclarar que el trabajo de los estudiantes se inició sin ningún tipo de ayuda gubernamental, sino que tras la idea de llevar a cabo un proyecto propio, vino la idea de resolver la incertidumbre reinante luego de del lanzamiento oficial del programa. Hoy, el vínculo entre los desarrolladores y el gobierno es fluido y les proveen una base de datos con las denuncias en forma cotidiana, las cuales han llegado a triplicarse.

Como ellos mismos explicaron al diario Tiempo Argentino, fue un trabajo artesanal, donde se ingresaron a mano los productos establecidos en el acuerdo y a eso le siguió el arduo trabajo de ingresar los códigos de barra de los productos, escaneados uno a uno. Fueron unos cinco días de corrido, sin parar ni siquiera para dormir.

Hoy, continúan con una actualización continua del software sobre todo a partir de las recomendaciones de los propios usuarios sorprendidos de la visibilidad mundial que alcanzaron con la aplicación. ¿Qué viene por delante? Según ellos mismos explican, aprovechar la gran visibilidad obtenida para llevar a cabo la cantidad de ideas e iniciativas que tienen en carpeta.

Acerca del autor

Clarisa Herrera

Clarisa Herrera Lafaille
Licenciada en Comunicación Social. Periodista especializada en marketing, tecnología y analista de medios. Docente de Periodismo y Comunicación. Investigadora de tendencias, hábitos y comportamientos sociales aplicados a negocios. Bailo Jazz. En Twitter: @theguapa