Acuerdo Prenupcial para emprendedores: ¿Un ahorro en dolores de cabeza?

PRENUP

Cuando la adrenalina de emprender va bien, suele suceder aquel proceso que transitan las parejas cuando comienzan una relación, una suerte de “enamoramiento” donde lo que nos gusta del otro toma enormes proporciones mientras lo que aún ignoramos de él, lo completamos con expectativas y características que le corresponden menos a esa persona que a lo que nosotros anhelamos de ella.

Elegir el equipo y principalmente el socio o co-founder es un enamoramiento con fecha de vencimiento. Cuando todo va bien, suenan campanas, pero la cuestión toma un cariz diferente cuando las cosas se complican y para peor, la parte legal en muchas ocasiones no reviste una importancia de peso al comenzar con un emprendimiento, pero cuando lo que está en juego difiere de una linda idea y algunos pocos recursos vienen los problemas mayores.

Luego de que la película The Social Network llevara a la pantalla la historia de Facebook quedó claro que dejar fluir en la dinámica del emprendimiento sin poner las cartas sobre la mesa se paga caro. Los gemelos Winklevoss lo sufrieron en carne propia y demandaron a Mark Zuckerberg por el robo de la idea de una red social siendo que él había sido convocado para ayudar a crearla. Eduardo Saverin, co- fundador, también demandó porque la participación en la compañía había sido muy pequeña en comparación con la participación en la compañía. ¿Conclusión? Dolores de cabeza y riñas legales que llevaron a Zuckerberg a llegar a acuerdos monetarios por sumas importantes.

Otro caso resonante es la historia de Snapchat, una típica historia de amigos de fraternidad y negocios y un mensaje de texto que desencadenó el desastre. En 2011, Reggie Brown ayudó a crear Snapchat junto a Evan Spiegel y Bobby Murphy, pero después que la aplicación estuvo disponible vinieron los problemas: Brown alega que fue excluido del proyecto (incluyendo que lo quitaron de las comunicaciones y le modificaron las contraseñas) durante un viaje. Como consecuencia inició una demanda contra sus ex cofundadores y solicita una tercera parte de la compañía a consecuencia de su participación en la misma.

Un “Prenup” para emprendedores

“Ser propietario de un 5% de un pequeño emprendimiento y ser dueño de un 5% de una compañía multimillonaria luce muy diferente” cita CNN al abogado Nigel Austin, de US, tras decidirse a ofrecer un servicio particular a los creadores de startups. Siguiendo con la lógica del matrimonio se trata de un “acuerdo prenupcial del fundador”.

Por aproximadamente unos cuatro años, el abogado estuvo dedicado a asesorar legalmente a emprendedores tecnológicos aplicando mecanismos similares a los acuerdos prenupciales por los que optan algunas parejas: si la relación no funciona, una o ambas partes protegen su patrimonio por escrito.

Austin comenta en su sitio web existe una suerte de “ambigüedad inherente” entre los emprendedores que surge de la propia dinámica del ecosistema: un brainstorming de ideas en la universidad, en un concurso para emprendedores, en un hackathon termina en un proyecto de negocios donde nadie define quién es dueño de qué.

El abogado, asegura que un tercio aproximadamente de las empresas que asesora tiene problemas entre los fundadores pasado el año de haber comenzado. Escenario posibles tiempo después: los fundadores pelean y quieren irse, alguno sufre una cuestión personal y quiere retirarse, alguno decide tomar la idea como propia y llevarse todo los honores (y las ganancias). Con un acuerdo por el estilo, nadie tiene que preocuparse por lo que pueda pasar después, todo está contemplado.

Pacto de Socios: por qué importa 

Además de establecer la Sociedad correspondiente en los términos legales adecuados (establecimiento básico de la asociación en términos de nombre, domicilio, capital, etc) es recomendable lo que se llama un Pacto de Socios, un contrato privado entre partes a los efectos de contar con un documento escrito que pueda dar un marco al funcionamiento cotidiano de los socios.

¿Sobre qué temas debe estructurarse un pacto de socios? Dado que es un documento ad hoc, se pueden tener las consideraciones que se crean necesarias, pero hay principalmente algunos temas cruciales donde poner foco:

Participación: ¿Cuánto aportará cada socio? ¿En qué será el aporte (dinero, otros recursos, horas hombre)? ¿Cuánto tiempo dedicará al proyecto? ¿Cuál será su rol (técnico, comercial, asesoramiento)?

Objetivos: Establecer claramente cómo le serán recompensados a cada socio le cumplimiento de los objetivos. Delvy aclara que por ejemplo que para el futuro socio que desempeñará el cargo de Director Comercial con inicialmente un 10% de capital en la compañía: “podría estar sujeto al cumplimiento de dos objetivos a cumplir en el primer y segundo año de vida de la Startup, por medio de los cuales, su cumplimiento supondrá un aumento de un 5% más de su participación inicial en la empresa”

Dedicación: Delvy aclara asimismo que una manera de conseguir un compromiso de permanencia por un plazo determinado, el equipo emprendedor suele acordar una dedicación, según sus funciones, a tiempo completo o a tiempo parcial desde 2 a 5 años en el proyecto. “Esta cláusula permite saber qué sucede si algún socio incumple, por ejemplo en estos casos lo que sucede es acordar una penalización (opción de compra sobre el futuro socio que incumpla a favor del resto de los socios)”

No Competencia y Confidencialidad. Ninguno de los socios puede hacer uso de la información con la que cuenta en su propio beneficio ni utilizarlas en otro proyecto que atente contra la compañía.

 

Acerca del autor

Clarisa Herrera

Clarisa Herrera Lafaille
Licenciada en Comunicación Social. Periodista especializada en marketing, tecnología y analista de medios. Docente de Periodismo y Comunicación. Investigadora de tendencias, hábitos y comportamientos sociales aplicados a negocios. Bailo Jazz. En Twitter: @theguapa