Pagar por privacidad: ¿El próximo modelo de negocios para las aplicaciones?

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Con un 2013 signado por negocios, marcas, servicios y plataformas que sufrieron atentados o descuidos que dejaron al descubierto huecos respecto de la seguridad de la información de los usuarios más un álgido debate en torno a las políticas de los Estados Unidos respecto del monitoreo y seguimiento de la información personal de los internautas, la cuestión de la seguridad de la información ya no es una paranoia de algunos, es un problema central.

Según anticipó Trendwatching en su pronóstico de tendencias para 2014, esta coyuntura lleva a una realidad para el año que comienza y esto es que los negocios (desde ya con énfasis en los digitales) se tendrán que enfocar en NO DATA como nuevo fenómeno y esto implica evitar a toda costa y a viva voz la recolección de información personal de los usuarios. Durante 2013, importantes players de la industria se manifestaron al respecto:

“82% de los consumidores globales cree que las compañías recolectan desmasiada información de sus consumidores” (Adobe, junio 2013).

“86% de los usuarios de Internet en US han decidido remover o enmascarar sus actividades online, aunque solo el 37% cree que se puede ser totalmente anónimo online” (Pew Research Center, septiembre 2013)

“93% de los usuarios de mail creen que deberían poder optar si no quisieran que rastreen sus emails para luego enviarles avisos publicitarios” (GfK & Microsoft, Noviembre 2013)

Nadie paga por apps, pero… 

Los consumidores no pagan por las aplicaciones, o si lo hacen, son montos mínimos o que tienden a cero. Sin embargo, pagan indirectamente y lo hacen con su información personal que es la que luego utilizan desde el marketing para estrategias de retargeting y comercialización siguiendo sus patrones de comportamiento. Pero incluso, parte de sus pantallas se llenan espacios publicitarios que se venden al mejor postor. Es un código, sí, tácito, que los consumidores están felices de hacer: no pagan, pero ofrecen su información personal en compensación.

Respecto de éste ultimo punto, eMarketer cita un estudio de Distimo que encontró que el 98% de las ganancias de Google Play y 92% de las de Apple App Store provienen de aplicaciones sin cargo de descarga pero que ofrecen publicidad, versus el 89% y  77% respectivamente correspondiente a once meses atrás.

¿Pagar por privacidad? 

Pero éste esquema de los negocios estaría a punto de cambiar. Un nuevo estudio realizado  por economistas de la Universidad de Colorado indica que los consumidores ya no están tan felices con esta situación.

Lo que muestra la investigación es que el consumidor promedio prefería pagar pequeños fees por las aplicaciones que utiliza a cambio de mantener la información privada y las pantallas sin avisos. De hecho, eso es lo que pasa por ejemplo con algunas aplicaciones o servicios que funcionan con el modelo freemium, sólo por citar a Spotify como alguno de ellos, que ofrece la modalidad paga a cambio de no ofrecer publicidad.

A los 1,700 usuarios de smartphones encuestados para la investigación se les ofreció una variedad de aplicaciones que podían comprar. Una de ellas era real, gratis y disponible en iTunes y Google Play. Se les ofrecieron además otras 5 aplicaciones con exactamente las mismas funcionalidades que la gratuita.  Estas últimas venían con un cambio: variaban los niveles de privacidad y protección contra publicidad (algunos protegían información acerca de locación, otros los contactos, etc.) cada uno con un precio.

Lo que encontró la investigación es que los consumidores están dispuestos a pagar un poco más para mantener su información personal privada y el monto que se decidieran a pagar dependía de qué tipo de información estaba en juego:

En promedio, los consumidores estaban dispuestos a pagar $2.28 dólares por una aplicación que no leyera su historial en el buscador; $4.05 para que no tuviera acceso a sus contactos, $1.19 por una aplicación que no trackeara su localización, $1.75 por una app que no obtuviera el número de su teléfono, $3.58 que previniera que una aplicación tuviera acceso a los contenidos de sus mensajes de texto y $2.12 por una aplicación que no tuviera publicidad.

Dado que la aplicación “promedio” (estimada en base al análisis de más de 1500 apps de Android) tiene tanto publicidad como acceso a la locación y al número de teléfono, el informe indica que las versiones pagas de esas aplicaciones podrían rondar los $5 dólares por descarga. Y eso es bastante más del promedio de revenue que obtienen en la actualidad.

Y hay más. Dado que el consumidor promedio de aplicaciones tiene 23 apps en su teléfono y dado la cantidad de esos teléfonos que hay en US, calcularon que el total que los consumidores gastarían (si solo las apps fueran de pago) ascendería a $16 mil millones de dólares (una ponderación bastante baja, según estiman)

¿Se abre un nuevo modelo de negocios? ¿Querrá esto decir que a los desarrolladores se les abre una alternativa de pago? ¿Qué pasará con los niveles de descarga si pudiera elegir entre un mix de opciones con y sin restricciones de seguridad? El desafío del negocio parece pasar por encontrar un balance entre los beneficios de la recolección y utilización de la información (recomendaciones, cross-selling, personalización, retargeting, etc) y ganarse la confianza de un usuario cada vez más y más desconfiado.

 

 

Acerca del autor

Clarisa Herrera

Clarisa Herrera Lafaille
Licenciada en Comunicación Social. Periodista especializada en marketing, tecnología y analista de medios. Docente de Periodismo y Comunicación. Investigadora de tendencias, hábitos y comportamientos sociales aplicados a negocios. Bailo Jazz. En Twitter: @theguapa