Start-Up Brasil y un momento de reglamentos, reaceleración y esfuerzos de crecimiento

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De frente a las acusaciones de regalar patrimonio para resolver problemas en el proceso de aplicación, la iniciativa del gobierno brasileño sigue siendo un trabajo en progreso.

En julio, el nuevo programa gubernamental Start-Up Brasil anunció la alineación para su proceso de aceleración inaugural, una lista que tenía a algunos miembros de la comunidad de startups de Brasil rascándose la cabeza. De las 56 empresas seleccionadas, más de una ya había sido acelerada. Lo que es más, un puñado había sido reelegido por la misma organización.

¿Está el dinero del gobierno siendo utilizado para regalar participación a las aceleradoras privadas? Organizadores del programa dicen que no. “Ellos no van a obtener una mayor participación sin invertir más, porque tienen que invertir”, respondió Felipe Matos , director de operaciones de Start-Up Brasil, cuando le planteamos esta pregunta en una entrevista reciente: “Realmente es una cuestión de mérito”. 

Una vez que una empresa es seleccionada por el comité del programa, se puede ir a una de las nueve aceleradoras diferentes, e incluso una vez que es señalada por una organización, alcanzar un acuerdo posterior no siempre es una garantía -algo que se evidencia por el hecho de que sólo 48 de los 56 originales siguen trabajando con el programa-.

La selección de las startups ya aceleradas es un caso interesante, sobre todo teniendo en cuenta que para algunas aceleradoras parece ser un motivo de orgullo, y eso ha estado en el libro de reglas desde el principio. Con sede en Río de Janeiro, 21212 anunció con orgullo que tres de sus startups habían sido seleccionados para el programa. También han hecho algunos ajustes en la forma en que se ejecuta el programa. Frederico Lacerda explicó:

“Ya hemos aprendido y experimentado en los mercados de Brasil y de América Latina que la startup no puede tener una escala de ganancia muy significativa y de crecimiento en un solo año. Así pues, tenemos nuestro programa de aceleración dividido en dos fases. El primero toma el primer año de trabajo en equipo, en el que tenemos una mirada más cercana, y la segunda fase se inicia en el segundo año. Nuestra expectativa es trabajar con emprendimientos que van a dar resultados de tres a cinco años. Por lo tanto, el apoyo de Start-Up Brasil durante este período es extremadamente importante. No se trata de un proceso de reaceleración, sino una ayuda adicional dentro de la primera o segunda etapa de aceleración de 21212″.

Al igual que cualquier nueva iniciativa, Start-Up Brasil está enfrentando en su parte justa los problemas de crecimiento y, a veces, causando un gran revuelo tanto negativo como positivo. Este asunto de la reaceleración y el regalo de patrimoni es sólo la punta del iceberg.

Los extremos de Start-Up Brasil son, en el fondo, muy diferentes de los de entidades más comparables con la iniciativa: Start-Up Chile (recientemente le echamos un vistazo a lo diferentes que son). El programa brasileño está tratando de producir resultados tangibles con relativa rapidez, en muchos casos con la esperanza de que las startups, una vez terminado el programa, serán capaces de conseguir un Serie A.

En este sentido, la selección de los acelerados y, por lo tanto, las empresas más maduras tiene sentido“Queremos crear buenos ejemplos y queremos que estas empresas tengan éxito”, afirmó Matos, quien agregó:

“Esperamos que una buena cantidad de las empresas que estamos apoyando en este momento serán un éxito, pongan sus productos en funcionamiento en el mercado y ganen dinero. Algunos de ellos serán muy exitosos, algunos de ellos solamente serán un éxito, y sabemos que algunos de ellos fracasarán también. Queremos promover los éxitos y, a través de esos éxitos, crear buenos ejemplos que serán seguidos por nuestra comunidad. Y también queremos fortalecer nuestro ecosistema, como país en su conjunto y también a nivel local”.

Vale la pena señalar que las compañías de Start-Up Brasil deben planear permanecer y centrarse en el mercado brasileño -una expectativa razonable teniendo en cuenta su tamaño-. Matos se refirió a él como un “país continental”. Sin embargo, el fomento de una mayor mentalidad global es importante también: “Debido a la barrera del idioma y las dimensiones continentales del país, los brasileños están más centrados en el mercado interior, lo cual es bueno, pero también queremos poner a Brasil como un mapa para hacer negocios en América del Sur y también tener empresarios brasileños pensando en otros mercados”. De ahí las oficinas de Start-Up Brasil en Silicon Valley.

Con los objetivos a un lado, Start-Up Brasil sigue siendo un trabajo en progreso. Apenas cerró su segunda ronda de presentaciones, y si bien algunos de los errores de la primera ronda han sido eliminados, otros, por razones legales, todavía están ahí. 

Debido a que esta segunda tanda de presentaciones es en realidad la segunda parte de la misma convocatoria, los procedimientos y las directrices del proceso no se pueden cambiar. En otras palabras, Start-Up Brasil se enfrenta a una situación que pone de relieve uno de los principales cismas entre el gobierno y las startups: la flexibilidad.

En esta ocasión, Start-Up Brasil tuvo que adherirse a su fórmula original, a pesar de que es consciente de las grietas en el sistema. Para remediar los problemas identificados, al menos en parte, el equipo se ha centrado en la comunicación de los problemas potenciales antes de tiempo. Un ejemplo: los emprendedores brasileños estaban obligados a completar una hoja de vida en una plataforma específica para aplicar. Algunos se olvidaron de incluir sus startups en la plataforma, lo que significa que fueron descalificados automáticamente. En esta ocasión, ha habido un mayor énfasis en las directrices y normas.

De cara a la segunda convocatoria, Start-Up Brasil mejorará su proceso y aumentará la transparencia en la participación de la aceleradora, una clara señal de que tomó las quejas de reaceleración en serio.

La presión para Start-Up Brasil está en abordar los temas en cuestión y comenzar a generar proyectos de alto potencial. Pero para Matos, quien está al frente de las operaciones, la presión llega a un nivel mucho más personal:

“Puse más presión sobre mí mismo. Es una gran responsabilidad como director de un programa con este tipo de grandes dimensiones y objetivos. Sí, hay un poco de presión, y todo el mundo está a la espera del éxito -los emprendedores, las aceleradoras, el gobierno, la sociedad- y hay muchas expectativas para el programa. Pero la mayor parte de la presión está de mi lado. Estoy trabajando tan duro como pueda para lograr resultados, y esto es sólo el principio. El primer lote está recién comenzando, y hay mucho que aprender”.

Este texto fue traducido y editado al español por Jóse Martin desde su versión original en inglés.

Acerca del autor

Emily Stewart

Originally from the United States. Degree in Comparative Literature & Society from Columbia University. Background in marketing and communications, including copywriting, translation, editing and content creation. Localization experience. Twitter @doblackshoe