La nube híbrida es un puente hacia el futuro, no hacia el pasado

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Una sola talla de nube, que se espere que les quede a todos, no es un puente al futuro. La nube híbrida sí lo es.

Cuando llegó al mercado la nube pública, de repente cualquier cosa que la “gente cool” clasificará como tecnología “legado” era considerado anticuado, por no decir obsoleto. Los legados representaban el pasado, se volvió un término peyorativo y los negocios corrieron a conquistar la nube para evitar quedar fuera de la ola.

No hay que malinterpretar: la nube pública es un avance enorme en temas de TI, y se traduce en grandes beneficios. Tener capacidad computacional en tiempo real y pagar por lo que se usa es intoxicante, especialmente para los desarrolladores. La nube pública se ha traducido en innovación a velocidades sin precedentes.

Muchos negocios intentaron migrar todas sus cargas de trabajo a la nube pública, y rápidamente se dieron cuenta de que, como todas las tecnologías, ésta tiene ventajas y límites. Se dieron cuenta de que una talla no le queda a todos; pues algunas cargas de trabajo (como la página web de una cadena de florerías que recibe picos de tráfico durante algunos días festivos) corren muy bien en la nube pública, mientras otras (muchas bases de datos) corren mejor en servidores dedicados.

Finalmente, un tercer tipo de cargas de trabajo (específicamente cargas de trabajo con volumen constante, como muchos trabajos de back-office) estarán mucho mejor equipadas en la nube privada, ya sea en la oficina u hospedada en el centro de datos de un proveedor externo.

Los descubrimientos anteriores han motivado a muchos negocios a buscar una nube que les deje correr cada carga de trabajo donde se desempeña mejor y cuesta menos. Quieren la libertad de poner cada carga de trabajo donde mejor les parezca, como mejor les parezca con una combinación de servicios que se adaptan a cada aplicación. Aquí es donde entra la nube híbrida.

La nube híbrida es lo que mejor se adapta a las necesidades específicas de cada cliente. Ofrece una combinación de distintos factores (nube pública, privada y servidores dedicados), que crean una arquitectura central para la computación de cada cliente. Este acercamiento se traduce en optimización de seguridad, desempeño y tiempo en línea, además de reducir los costos totales de TI.

Al final, resulta que las tecnologías legado aún tienen un trabajo importante –en mi caso crítico– que hacer. Pensemos en los servidores dedicados, que ofrecen un nivel de desempeño y confianza a los que las nubes públicas simplemente no pueden llegar. La necesidad de tener hardware dedicado se debe, en buena parte, a aplicaciones con muchas entradas y salidas (casi siempre bases de datos). Esta tecnología legado no puede quedar fuera del rompecabezas de TI, conocedores de la industria como James Staten de Forrester están seguros de que seguirá siendo relevante por décadas.

Actualmente es muy complicado correr una base de datos grande en la nube (el mejor ejemplo son los gigantes de videojuegos que lo han intentado). En cambio, este tipo de base de datos es muy eficiente si está en un servidor dedicado y puede pasarse a la nube pública conforme va siendo necesario. Al mismo tiempo, y con la misma eficiencia se puede correr la parte pública de la página en la nube pública.

Un área donde la necesidad de nube híbrida es muy evidente es en el manejo de big data. No se puede mover big data a la nube de manera eficiente, al menos no aún. Pero la nube híbrida permite usar big data de la mejor manera. La nube híbrida de Rackspace fue construida para big data.

La nube híbrida les ofrece a los negocios lo mejor de los dos mundos. Junta la nube pública y privada con los servidores dedicados, dando a los negocios lo que mejor embona con sus cargas de trabajo específicas. No tienes que trabajar para hacer que las apps se ajusten a las limitaciones de un tipo de nube específica; la nube se puede ajustar a tu negocio.

La nube híbrida también amplía las opciones de localización. Las aplicaciones se pueden correr donde cada cliente quiera (en su centro de datos, en el centro de datos de un tercero), todo queda en manos de cada cliente.

Los early adopters y analistas estaban bien hace cinco años cuando dijeron que definitivamente había que migrar a la nube pública. Pero no le atinaron cuando dijeron que había que mover todo para allá. Lo mejor es pensar en el tipo de nube correcta con las características adecuadas para cada negocio. La nube híbrida no sólo significa que tu centro de datos acceso a la nube pública, también resuelve problemas usando alguna forma de la nube para hacerlo.

La nube híbrida no debe ser vista como un puente al pasado, es un puente hacia el futuro. Está permitiendo que tecnologías legado se usen de la manera más poderosa posible, mientras se usa la nube pública para las cargas de trabajo que corren mejor en ella.

El hardware dedicado ha aguantado mucho tiempo, no es un legado, es lo de hoy, y seguirá siéndolo por muchos años. Particularmente en aplicaciones con muchas entradas y salidas y big data, sigue dominando la escena tecnológica. Una sola talla de nube, que se espere que les quede a todos, no es un puente al futuro. La nube híbrida sí lo es.