Votaciones electrónicas en universidades motivan a jóvenes en procesos democráticos

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El principal aporte que hoy por hoy tiene la automatización de las votaciones está en la vinculación entre la juventud y el uso de tecnología.

El tema de las votaciones electrónicas ha ido cobrando cierta relevancia en Latinoamérica. Hace un par de meses, desde PulsoSocial, presentamos una radiografía donde se expone el estado actual de su implementación en diversos países de la región.

Y aunque figuramos como una de las regiones con mayor necesidad de apoyo tecnológico para proteger sus sistemas democráticos, la automatización de las votaciones en procesos electorales se ha convertido en una tendencia que diariamente consigue mayores espacios y conquista nuevos usuarios. No se trata solo de gobiernos: sectores como el educativo han empezado a adoptar el voto electrónico como un ejercicio serio y juicioso para elegir a sus autoridades, representantes estudiantiles y demás miembros directivos, generando resultados positivos para las instituciones pero también para los diferentes actores que participan en los procesos.

Ejemplos exitosos como los de las universidades Católica de Chile, Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), La Punta en Argentina, Las Américas en Ecuador o la Tecnológica de Pereira (Colombia), son fiel reflejo del avance que ha logrado el tema en la región.

Pero ¿por qué empiezan a ser tan relevantes? 

No cabe duda que al tratarse de un sistema seguro, auditable, que fomenta la inclusión y promueve la participación, las instituciones ganan en confianza y legitimidad de los procesos. Sin embargo, el principal aporte que hoy por hoy tiene la automatización de las votaciones está en la vinculación entre la juventud y el uso de tecnología.

jovenes-y-voto-electronico Desde hace algún tiempo se ha hecho evidente que las nuevas generaciones se muestran esquivas a los métodos de conteo manuales por el tiempo que toman, porque tienen altos márgenes de error y porque no ofrecen mayor seguridad a la hora de entregar los resultados. Sin embargo, el interés está siendo recuperado mediante el uso de la tecnología al momento de votar, creando un ambiente innato para ellos en el que por razones obvias confían mucho más.

No solo se trata de que ahora tengan la posibilidad de interactuar de una manera diferente o de que se familiaricen con el tema de votar desde muy jóvenes. La recuperación de la confianza en los procesos electorales por parte de las nuevas generaciones -gracias a la incorporación de la tecnología- también aumenta de manera notable el interés por participar tanto al momento de votar como de postularse, abriendo la posibilidad a que aparezcan más electores y se proyecten nuevos líderes y formadores de opinión en cada uno de los países.

Desde otra perspectiva, y mientras los procesos de implementación de votaciones electrónicas avanzan en la región, surgen oportunidades para emprendimientos digitales relacionados, por ejemplo, con el fraude o la compra de votos. Un ejemplo concreto es Voto2012, una aplicación desarrollada el año pasado por  la agencia mexicana CloudBranding que, en pocas palabras, pretende engañar a individuos y partidos políticos que extorsionan a las personas y les impiden ejercer su derecho al voto libre. (Voto2012: La app móvil que “garantiza” tu derecho a votar libremente).

Es evidente, entonces, la relevancia y los beneficios de los procesos electorales que vienen implementando las instituciones educativas que, junto con los procesos que adelantan los gobiernos, comienzan a conformar la base para proteger la democracia en las aulas y fuera de ellas.

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