Fuera de combate: una mirada a la caída de NuFlick

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NuFlick cerró sus puertas el domingo pasado. ¿Cómo puede ser que la empresa, una de las apuestas al parecer más seguras de la región, no pudo hacerlo?

NuFlick, una de las startups más comentadas de América Latina, cerró sus puertas el domingo pasado. El anuncio ha tenido repercusión en todo el ecosistema de la región. ¿Cómo puede ser que la empresa, una de las apuestas al parecer más seguras de la región, no pudo hacerlo?

“Creo que fue hace un par de meses cuando un inversionista con el que ya estábamos hablando de los términos no podía llevar a cabo la inversión”, explicó Celeste North, cofundadora y CEO de NuFlick, cuando se le preguntó cuándo se dio cuenta de que las cosas iban cuesta abajo. “Habíamos estado hablando durante meses y planificando las cosas hacia la ronda. En ese momento, supe que teníamos que tomar decisiones difíciles y que los próximos meses sería muy difícil”. 

Fundada en 2011, NuFlick construyó una plataforma de distribución para cine independiente. El equipo, con sede en México, trató de atender las necesidades de la poco conocida comunidad de cine ofreciendo a los creadores un nuevo y único canal de distribución para su trabajo.

En PulsoSocial hemos venido siguiendo a NuFlick desde sus orígenes, a partir de su selección por Mexican.VC y su paso por Start-Up Chile. Además, fue una de nuestras startups seleccionadas para la edición 2012 de los #PS10, y  comienzos de este año, incluimos a North en nuestra lista de las 10 mujeres emprendedoras a seguir en América Latina. Y en mayo, cubrimos la campaña de crowdfunding de NuFlick con girltank que, en retrospectiva, fue probablemente un reflejo de la crisis financiera para la startup.

Sí, NuFlick estaba creciendo, pero no lo estaba haciendo suficientemente rápido.

Entonces, ¿qué pasó? North apunta al trabajo de NuFlick en los últimos años y a lo que ella pudo haber hecho de otra manera:

“Tendría que haber retrasado nuestra primera ronda. Creo que si hubiéramos trabajado en el producto así como en el equipo meses antes de unirnos a Mexican.VC (ahora 500 Mexico City), habríamos utilizado los recursos que nos proporcionaron de una mejor manera. Al final del programa, nuestro CTO se fue, y eso fue un gran golpe para nosotros. Tal vez si hubiéramos trabajado antes, hubiéramos sabido que no era la persona adecuada para NuFlick”.

Y otro detrimento para NuFlick: el cine mexicano de grandes compañías como Cinépolis y Cinemex.

Dichas entidades promovieron la esperanza de una salida pero también plantearon una amenaza si decidían construir sus propias plataformas, y al parecer han optado por esta última. Nuestras fuentes nos dijeron que NuFlick se acercó a una de las empresas con respecto a una posible adquisición, pero fue rechazada.

North no mencionó los rumores del intento de salida y nos dio su propio punto de vista sobre el tema:

“Creo que la forma en que nos afectó fue que los inversionistas vieron menos esperanzas en nosotros como un equipo pequeño, pero como producto eso no nos afectó mucho, porque nuestros clientes son diferentes. Trabajamos con un nicho específico que no estaba interesado en las otras soluciones, por lo que en realidad ayudó a aumentar la cultura de los contenidos digitales de pago con los usuarios y distribuidores”.

 El fracaso es un tema difícil en cualquier industria y en cualquier continente, y en los ecosistemas incipientes de startups en América Latina, puede ser un tema especialmente delicado. Todavía no hay una verdadera cultura de la aceptación del fracaso como la hay en los escenarios más desarrollados, como el de Silicon Valley.

“En realidad, eso ha trabajado en nuestro favor”, sostuvo North. “Hemos estado muy involucrados en los grupos que fomentan el espíritu emprendedor en la región, y cuando tomamos la decisión, sabíamos que era el camino correcto a seguir y contribuir a acoger el fracaso como parte del proceso. La gente ha estado apoyando y han estado interesados en lo que viene para nosotros, lo cual es muy apreciado”.

Con el fracaso vienen las lecciones aprendidas. North expuso tres:

“Primero, no recaudar dinero hasta estar listo para la tracción, cuando el embudo de las ventas está probado. En segundo lugar, tómate tu tiempo para elegir a los cofundadores adecuados para trabajar. Y en tercer lugar, dar prioridad a dónde poner los recursos en relación con los ingresos y la satisfacción del cliente”.

Mientras NuFlick puede estar fuera de combate, el compromiso de sus cofundadores con el rubro de películas y de vídeo es de largo aliento. Dos miembros del equipo de NuFlick, Rodrigo Boyzo y Eduardo Vaugier, ya se han embarcado en una nueva empresa: Agavideo, un streaming web y móvil y plataforma de vídeo bajo demanda para los distribuidores de contenido de vídeo.

“La decisión de cerrar NuFlick estuvo estrechamente relacionada con la apertura de Agavideo”, comentó North. “Vimos la oportunidad de negocio al hablar con nuestros distribuidores y otros jugadores del mercado (empresas de televisión, instituciones de cine, etc.) y sabíamos que no podíamos hacer las dos compañías al mismo tiempo”.

North ayudará a Boyzo y Vaugier a establecer la nueva compañía y servirá en la junta asesora, pero no va a participar directamente en el día a día. “Siento la necesidad de pasar a algo diferente”, afirmó.

Hay mucho que aprender de la caída de NuFlick, pero lo que será aún más fascinante de ver es qué pasará después.

Este texto fue traducido y editado al español por Jóse Martin desde su versión original en inglés.

Acerca del autor

Emily Stewart

Originally from the United States. Degree in Comparative Literature & Society from Columbia University. Background in marketing and communications, including copywriting, translation, editing and content creation. Localization experience. Twitter @doblackshoe