A nadie le importa tu embargo

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He estado en un par de juntas con agencias de la vieja escuela, y en serio me siento como viajera en el tiempo, con ganas de pararme y decirles, “Vengo del futuro, todo va a estar bien… y a nadie le importan tus embargos”. De entrada hay que entender de dónde salió el término: “embargar una nota”.

La teoría

No estoy completamente segura, pero creo que el término lo sacaron de política exterior donde un embargo es la prohibición parcial o total de intercambio comercial con un país o territorio determinado, el más popular es el que impuso EE.UU. contra Cuba en los años sesenta. Ni idea por qué decidieron usar ese término en específico, pero en relaciones públicas significa pasar una nota y pedirles a los periodistas que no la publiquen hasta una fecha y hora determinada.

Generalmente los embargos se establecen mediante códigos de honor con periodistas de confianza, pidiéndole de manera personal que no lo rompa. Pero de repente algún aventurero manda su comunicado especificando que está embargado (dos strikes: uno por aventar el comunicado por mail, cual salvaje y otro por ingenuo: a nadie le importa tu embargo, más si esperas que se respete a la buena de Dios).

Es un recurso de la vieja guardia en el más estricto sentido; todo el chiste es que si una publicación no lo respeta  –y publica antes–, la fuente no le manda más información, poniéndolos en desventaja a largo plazo ante los medios que sí marchan al ritmo marcado. En teoría, los embargos reducen los errores e inconsistencias en las historias publicadas, pues se quita el incentivo de hacerlo al aventón con tal de salir primero.

La práctica

Embargar es una estupidez, entiendo que en algún momento haya tenido relevancia en áreas como medicina, seguridad y gobierno; pero si estamos hablando de tecnología: nunca tuvo sentido, y mucho menos ahora.

De entrada, va en contra de los principios de comunicación más auténtica y horizontal, y es muy ingenuo pensar que las exclusivas existen o son relevantes, pues ya no mandamos comunicados por correo físico o fax; el acceso a la información es cada vez es más abierto, al grado que la probabilidad de que no se filtre nada es bajísima. Incluso Apple (que sin lugar a dudas es de las compañías más paranoicas) ha sufrido fugas de información; y asumiendo que se eviten, en cuanto salen las notas todo se vale y, tratándose de medios digitales, en cuestión de segundos cualquier cantidad de blogs replican información, haciendo irrelevante quién haya salido primero.

Al contrario, lo que empieza a contar es la reflexión, no los datos “a secas” –no es casual que los periódicos con más audiencia sean los que tienen las columnas más fuertes: NY Times, WSJ, Huffington Post…– A todo esto hay que sumar las redes sociales. Si la quinta historia que salió la twittea Jack Dorsey o alguien de su calibre, lo más probable es que ésa sea la que más gente vea.

En cuanto a cortar la comunicación con un medio por romper el embargo: hoy en día es complicadísimo mantener a cualquiera sin información, más aún a una publicación que se dedica a buscar material relevante. Así que tratándose de un startup nuevo, de un producto, aceleradora o de cualquier compañía tecnológica que no sea una de las Big 5 (Facebook, Twitter, Google, Apple, Microsoft), los medios tradicionales, digitales, blogs e influencers duermen tranquilos si su agencia o equipo no les vuelve a hablar porque decidieron no seguir las reglas. No es como que se pueda evitar que se enteren, y ya quedó claro que ser los primeros en publicar los tiene sin cuidado.

Y luego, ¿qué se hace en estos casos?

Yo ni siquiera hablo de embargos con clientes y cuando alguno lo pide, les explico todo lo anterior. Hasta ahora, no me ha tocado uno insista, porque les ofrecemos varias alternativas:

1. Dar entrevistas con el equipo, esto es lo más cercano que se va a estar de una exclusiva, pues no es lo mismo recibir un comunicado inerte, que sentarse a platicar con el equipo fundador.

Es bastante trabajo coordinarse con periodistas y marcas, pero al final ésta es la mejor manera de lograr que una nota salga prácticamente perfecta. En Socialatom, nos gusta hacerlas en ambientes informales, en desayunos o en nuestra oficina, optimizando hacia la comunicación más auténtica posible.

2. Avisar que vamos a mandar un comunicado. Generalmente cuando viene un lanzamiento grande o alguna nota que nos interesa que se cubra, le avisamos a los periodistas de los medios más relevantes: por teléfono, Twitter, Whatsapp o Facebook (dependiendo de lo que sepamos que checan) que les vamos a mandar el comunicado, dándoles un resumen diminuto de lo que se trata.

Si les interesa, nos contestan y entonces les mandamos información completa. Esto significa que nos publiquen menos medios, pero al mismo tiempo asegura que lleguemos a la prensa que nos interesa; así que incluso si nadie nos pela, sirve de aprendizaje para que mejoremos nuestra historia, de modo que no hay esfuerzos en vano… más que el que hace con la necedad del embargo.