Luis Florez sale de iNNpulsa: “Sí hay un ecosistema muy joven y eso hace que no se vea bonito todavía”

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Si tomáramos una fotografía del momento actual del emprendimiento digital y tecnológico en Colombia, sería la de una persona joven que está en pleno crecimiento. Claro, eso no quiere decir que el ecosistema exista o no –tema para debatir-, sino que tal vez es muy incipiente.

“Sí hay un ecosistema que es muy joven y su misma juventud hace que no se vea bonito todavía. Lo que uno encuentra es que hoy hay demasiada energía que quizás no está articulada de la mejor forma posible pero eso no quiere decir que no haya un ecosistema”. Para Luis Florez, quien fue Director de Emprendimiento Dinámico e Innovador en iNNpulsa Colombia, por cerca de un año y medio, la clave está en mirar qué ha pasado en los últimos años y ver la evolución tanto de las organizaciones como de los mismos emprendedores.

Foto: Universidad de Antioquia.

“Si te paras cuatro años y medio atrás, yo estaba en el rol de venture capital, de inversionista, y realmente era un trabajo bastante difícil de hacer porque no había organizaciones con las que uno pudiera si quiera sentarse a ver proyectos que estuvieran acompañando, incubando o acelerando y que valiera la pena invertir en ellos”, explica.

Para él, el juego del ecosistema está en que haya más empresas creciendo extraordinariamente, de tal forma que haya oportunidades para los inversionistas y las mismas empresas, que haya espacio para que existan incubadoras y aceleradoras.

En ese sentido, las cosas han cambiado mucho de cuatro años y medio para acá y “hoy encontramos un ecosistema naciente y en ebullición, donde lo que hace falta es liderazgo en algunos casos para poder poner orden y especialización, pero que tiene una cantidad de actores importante y una energía del lado de los emprendedores y de las organizaciones y del lado del Gobierno como nunca antes se había visto en Colombia”. 

El caso de Israel y el crecimiento de Colombia 

Para Florez es claro el momento: Estamos muy lejos de donde quisiéramos estar”. Su visión parte de que estamos en el tercer año en el que el país realmente se tomó en serio el tema y el emprendimiento de alto impacto, “ese que genera empresas grandes, globales, capaces de competir internacionalmente”.

Sin embargo, la comparación con el caso del ecosistema israelí puede dar buenas perspectivas:

En el tercer año del ecosistema de Israel, por ejemplo, no se habían descubierto ni la mitad de las cosas que aquí se han descubierto y que se necesitan hacer para tener éxito. En Israel en los primeros cuatro años, cuando arrancó en la década de los 90, no había un solo peso privado puesto en el ecosistema de emprendimiento, todo era del Estado. El año pasado, entre el dinero que puso iNNpulsa y otras organizaciones del Gobierno lograron activar una relación de 2 a 1, por cada dos pesos que puso el Gobierno en iniciativas de emprendimiento, un peso privado. En Israel en el cuarto año comenzó a haber recursos y una relación entre el dinero privado y público de 1 a 1 se dio en el séptimo año, después de que el Gobierno empujara incansablemente el ecosistema.

Identidad del ecosistema: no hay uno igual a otro

Nos la pasamos mirando a Silicon Valley y a Israel pero ¿por qué no nos miramos a nosotros mismos? Cuando se hizo el proceso de diseñar toda la estrategia para abordar la creación de los factores necesarios para el ecosistema, dice Luis,“lo primero que entendimos es que no había un ecosistema igual a otro. Entendimos que cada quien debía encontrar su propio modelo, que era imposible copiarlo”.

Para Florez, finalmente lo que hay que leer es quién es uno, quién es este país y qué tiene para construir. Y le apunta a encontrar esa serie de valores y de activos de los colombianos que son únicos y sobre los que hay que construir para apoyar el emprendimiento:

“Crear el ecosistema en sí es un emprendimiento, parte de la base de cómo son los emprendimientos, que cuando están arrancando tiene un alto grado de exploración y experimentación, de entender qué funciona y qué no aquí, y creo que en el tercer año estamos empezando apenas a destapar la superficie”.

Uno de esos “activos” es que los colombianos tenemos una gran aversión al riesgo, “pero esa aversión nos ha generado una estabilidad enorme que se ve con muy buenos ojos afuera”. Así, cuando la violencia pasa a un segundo plano, hay muchos inversionistas y emprendedores que quieren venir al país y eso, para Luis Florez, es algo que le suma al ecosistema: “Finalmente es saber quién somos y cómo aprovechamos eso”, concluye. 

La conexión con otros ecosistemas en América Latina 

Ante el hecho de que el ecosistema ha ido encontrando sus fortalezas como país emprendedor y dónde no se puede sembrar, pensar por ejemplo en que no es el mercado más adoptador de tecnología, hace que “la conexión con otros ecosistemas sea fundamental”. 

Y esa conexión consiste en poder atraer incubadoras y aceleradoras de otros lados para que tengan presencia aquí, ayudar a las locales que ya están teniendo buenos resultados a que vayan a otros lados y generen conexiones con México o Brasil, por ejemplo, y eventualmente también con Estados Unidos.

“Si lográramos empezar a hacer conexión entre estos ecosistemas creo que sería un modelo mucho más autóctono y parecido al nuestro que tratar sencillamente de copiar el modelo de tener diez TechStarts aquí en Colombia”.

Ante la amplia experiencia de Luis Florez no solo con iNNpulsa sino con otras entidades y organizaciones, como emprendedor y en temas de venture capital e inversión, y una visión integral del ecosistema emprendedor colombiano y de la dinámica en la región, este post se queda corto. En la segunda parte, Luis nos da un acercamiento a aspectos como la experiencia de construir negocios para el éxito emprendedor, el rol de las universidades, los sectores donde están las nuevas oportunidades y a qué dedicará su conocimiento en esta nueva etapa laboral que comienza. No dejes de leerlo en Pulso Social.