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8 mejores prácticas para aplicar a tu emprendimiento

Es difícil poder establecer reglas de juego que puedan aplicar indistintamente todos los emprendedores.

Cada negocio tiene su historia, su contexto, su liderazgo y hace un camino particular pero desde PulsoSocial, hemos analizado los ámbitos de acción de los emprendedores y las startups en varias oportunidades (modelo de negocios, búsqueda de inversión, Marketing, Management, entre otros) por lo cual, apuntamos 8 lecciones o mejores prácticas que pueden ayudar a quien emprende a mejorar los aspectos principales de un proyecto:

  1. Conocer tu producto mejor que nadie (y saber explicarlo a otros): Muchos emprendedores sienten que su emprendimiento es como su propio hijo y como tal, nadie lo conoce mejor. Sin embargo, es necesario que no se pase por alto el hecho que lo demás no necesariamente saben o entienden de lo que se trata. Es indispensable poder resumir de manera sintética y simple de qué se trata tu emprendimiento, cómo funciona, a qué target va dirigido y qué te propones con él en el largo plazo. Además, estar preparado para todas las consultas que puedan surgir en todos los planos y para situaciones a las que te puedes enfrentar: posible cliente, posible inversor, periodista, etc.
  1. Rodéate de las mejores personas que puedas: El equipo que te rodea tiene que ser el mejor posible. Difícil que alguien pueda llegar lejos si está solo. Busca los mejores que conozcas, incluye mejores que tú en lo posible, que tengan capacidad de trabajo, crean en tu proyecto y sobre todo, no consientan todo lo que digas. Procura personas que puedan aportarte una mirada fresca y distinta de las cosas.
  1. Ábrete al feedback: Se desprende del anterior. No tomes personal las críticas que recibes, ni tampoco hagas de ellas la fuente de tu accionar, lo importante es encontrar un balance. Es importante que sepas escuchar a todas las voces, aún las que no hablan bien de tu producto, tu forma de liderar, tu perspectiva del negocio. Procura escucharlas a todas y luego, evalúa con honestidad cuáles importan realmente y haz las adaptaciones que creas pertinente.
  1. Analiza fríamente el perfil de tus inversores: Es necesario saber quién exactamente está detrás de la inyección de inversión que necesitas. Y esto no sólo se vincula con su trayectoria en el mercado o su know how, también con su carácter. Una muy buena inversión puede venir de la mano de personas que te obliguen a seguir un cierto camino (en vez de señalártelo) y puede que lo que soñabas se convierte en una pesadilla.
  1. Networking, tu mandamiento: Nunca se sabe de dónde puede venir el próximo cliente, ni el próximo inversor o la posibilidad de contar de tu producto a la audiencia que justo estabas necesitando llegar. Esas audiencias pueden ser el nexo para el que sí sea tu prospecto o tu capital. Si aún no lo has hecho, extiende tu red de contactos lo más posible, de manera virtual pero también presencial (eventos, presentaciones, conferencias). Sin ser demasiado insistente, procura contar lo que haces y dejar abiertos todos los contactos que puedas.
  1. No apurar los tiempos: No acelerar procesos ni quemar etapas que son necesarias para la maduración del proyecto ni el tuyo propio como emprendedor. Los negocios y las personas tienen su timing. Salir antes de tiempo puede hacer que todo lo que trabajaste duro para construir, quede truncado.
  1. Que hablen de ti: Si es posible, establece contacto con los periodistas principales de tu industria, envíales gacetillas de prensa y presenta tu emprendimiento, procurando que se pongan en contacto contigo. Al mismo tiempo, pon énfasis en tu estrategia de social media, para poder generar buzz en las redes sociales y lograr presencia online.
  1. Acércate a tus clientes: Genera acciones que puedan hacer que tus clientes (o futuros clientes) te conozcan, pero sin la necesidad que tengan que adquirir tu producto. Puede ser un modelo de negocios freemium o bien buscar beta testers o una posibilidad de prueba sin compra la primera vez.