Trabajar en una startup: pros y contras de una aventura laboral

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El que se decide a formar parte de una startup sabe que está preparado para un escenario que difiere notablemente de lo que se puede esperar de una corporación o compañía más grande.

También para el/los fundadores de una startup es un desafío poder encontrar la forma de atraer talento a sus emprendimientos, sabiendo que mucho de lo que aún no pueden ofrecer se puede compensar sin embargo con otro tipo de beneficios que las estructuras más burocráticas no pueden brindar.

De hecho, Conexión Startup es un proyecto que comentamos ya en PulsoSocial, cuyo objetivo es dar visibilidad a los startups y su cultura de trabajo como una posibilidad atractiva para muchos candidatos en busca de puestos laborales con ciertas características.

Estos son algunos de los post y contras para analizar a la hora de trabajar en una startup:

Multifuncionalidad: Debido que muchas veces las compañías en early stage no cuentan con muchos empleados, no tienen áreas definidas y se trata de estructuras horizontales, es esperable que un empleado no sólo cumpla la función para la que ha sido contratado sino que además sume otras que nada tengan que ver. Supongamos que su tarea se relacione con la Comercialización o las Ventas; en alguna oportunidad, realizar presupuestos, tareas administrativas o cobro de proveedores pueden adicionarse a las tareas de ver clientes o concretar entrevistas con prospectos.

Salario inferior a la media: En proporción, es probable que salario inicial no se corresponda con el mismo puesto (Ej: Gerente de Ventas) en una empresa más grande. Tampoco los beneficios pueden ser los mismos a una estructura corporativa. La situación puede modificarse de entrar a tallar un inversor o si mejora la rentabilidad del proyecto, pero al inicio, es muy probable que el rédito económico no sea alto, sin embargo, puede que se compense con otros beneficios adicionales.

Libertad y autogestión: Es de esperar que en esta clase de estructuras horizontales y pequeñas no existan mentores que indiquen cómo hacer las cosas o cómo “formar” al equipo. Tampoco existe aún una cultura o un estilo definido. Por ese mismo motivo se requieren personas capaces de autogestionar su trabajo, la forma en que cumplen sus objetivos y el tiempo destinado para cada uno de ellos. Personalidades fuertes y que puedan aportar una impronta particular al trabajo son perfiles bienvenidos a éste tipo de estructuras.

Cultura más humana: El ambiente de trabajo de las startups suele ser, por los mismos motivos expuestos, atractivo y motivante para quienes busquen estructuras de trabajo más contenedoras. En general, no existen los procesos y estructuras burocráticas de las empresas más grandes, se trata de un ambiente más relajado y por eso, con más vínculo con los fundadores o directivos. La comunicación suele ser más fluida y con menos intermediarios, por lo que la colaboración es también otro rasgo característico de trabajar en éste tipos de empresas.

Presión: La presión, que en corporaciones o empresas más grandes suele “amortizarse” o bien bajar gradualmente por las estructuras verticales, en estos casos es directa. Todo el equipo de trabajo es más sensible a las presiones externas (falta de inversión, pocas ventas, etc) porque se encuentran directamente expuestos a ellas. Por esos mismos motivos se necesitan perfiles que puedan tolerar lo más cómodamente posible los momentos de más presión. La tolerancia al fracaso es parte constitutiva de cualquier emprendimiento y también atañe a sus empleados. No olvidar que según Harvard, el 75% de las startups fracasan, lo que es un dato no menor a la hora de integrar éste tipo de empresas.

Visibilidad: Si en una empresa grande, es necesario transitar cierto camino y tiempo para poder tener una visibilidad concreta del trabajo, no ocurre lo mismo con las starups. Son los espacios ideales para aportar ideas innovadoras, alternativas o aportes que puedan ir dando forma a una compañía en su estadio más germinal. Incluso, son bienvenidos aquellos que puedan darle ese plus necesario para que el startup se consolide.

 

 

Acerca del autor

Clarisa Herrera

Clarisa Herrera Lafaille
Licenciada en Comunicación Social. Periodista especializada en marketing, tecnología y analista de medios. Docente de Periodismo y Comunicación. Investigadora de tendencias, hábitos y comportamientos sociales aplicados a negocios. Bailo Jazz. En Twitter: @theguapa